Miércoles, Agosto 17th, 2005
En la vespertina y apacible tarea de recoger la ropa del tendal, nuestro héroe confundió por un momento con su propia ropa interior el pantaloncillo que ella le había dejado en casa como muestra de buena voluntad, confianza, previsión y compromiso. De tela blanda pero no fina, verde oliva gastado, tenía dos arandelas metálicas en […]