Jueves, Agosto 28th, 2003
Mi madre nos preguntaba si queríamos ir a casa de Marisol o al parque. Siempre decíamos que a casa de Marisol. Allí había una terraza enorme, cuatro primos y una huerta. Una huerta en medio de la ciudad, desordenada, laberíntica, llena de árboles grisáceos, de hierbas raras -nunca sabía dónde pisar- una jungla con un […]