27.12.04

-He tenido una pesadilla.
-Bien.
-No... no suelo tener pesadillas.
-El otro día me contaste el sueño de las trillizas.
-No era una pesadilla.
-Oh.
-Era... para mí, para mí una pesadilla es un sueño que te lo hace pasar mal después de despertar.
-¿Y ésta te ha dejado mal cuerpo?
-Me ha dejado hecho polvo.
-Vaya.
-Ni siquiera me apetece hablar de ello.





6.12.04

Antipublicidad: no estás dejando de ganar dinero, lo estás perdiendo

Final de la Copa Davis 2004: Rafael Nadal y Andy Roddick se pegan una enorme paliza en cuatro sets por el bien del espectáculo. Al español le viste una marca estadounidense, Nike; al americano, una marca inglesa, Reebok. Además, a Roddick le queda grande, muy grande su camiseta. No para de pellizcarse los hombros de la prenda, pegados al cuerpo por el sudor. A partir del tercer set, también le molesta la gorra. No es para menos: en algún primer plano se puede intuir que deja marca. Le queda pequeña. Por su parte, la camiseta granate de Nadal se ajusta como un guante a su cuerpo de adolescente. Roddick repetirá su espectáculo al cabo de dos días, frente a Moyá. La incomodidad de Roddick con su ropa contribuye a crear una imagen de desesperación. Moyá, por su parte, tiene consigo al público y la prenda le queda incluso mejor que a Nadal. Además, dado que no pega el sol, no lleva gorra de plástico, sino una cinta para el sudor. Reebok ha aprovechado la final de la Copa Davis para sabotearse a sí misma.

Guerra de las revistas del corazón españolas: dispuestas a estrujar la gallina de los huevos de oro, las editoriales españolas presentan dos nuevas revistas "como las de los jueves" -esto es, con la suficiente hipocresía editorial como para hacer creer que no es el morbo lo que las impulsa-, pero del lunes. Gala, la primera en salir y que pretende competir con Hola -la más hipócrita en ése ranking-, cuenta un rebaño de mujeres famosas para sus anuncios: Anne Igartiburu, Judit Mascó... Yendo al supermercado, me topo con un cartel donde Cayetana Guillén Cuervo me invita a comprar Gala. Al parecer, la fama de Cayetana -¿tal vez su falso affaire Aznar?- ha podido más que su imagen de mujer pedante, seca y antipática allá donde vaya, pero dudo que la consumidora de prensa rosa le haga mucho caso ¿Se puede hacer peor? Sí: la competidora de Gala, Diva, opta por lo barato para sus anuncios, en los que se ve un vestidor vacío y un rótulo con el inconfundible nombre propio de alguna famosa (un gallifante para quien me adivine a quién se refieren con Jennifer). Como no gastan en derechos de imagen, no pueden poner el apellido. Una imagen demasiado cutre, pretenciosa, demasiado semejante al contenido.

De compras por la calle Fuencarral en busca de unas zapatillas marrones: comprobamos cómo entre tienda y tienda sólo hay ligeras diferencias de oferta, pero si no estuvieran todas juntas ni siquiera estaríamos ahí. Ya casi al final de la sesión, encontramos unas zapatillas bastante convenientes, de marca Skechers. Y en ese momento descubrimos un poster de Christina Aguilera exhortándonos a comprar calzado ¿adivinas de qué marca? Al final me compro una camisa que ningún famoso me invita a comprar.