23.6.04
-Él tenía un ratón, un hamster. -Sí, me acuerdo. Así como gris, ¿no? -Ése. -Vale. -Bueno... ya sabes cómo era... un tío muy experimental. Le gustaba... bueno, no sé si le gustaba. Ocurría. -¿Qué? -Bueno... ¿sabes la leyenda urbana del hamster y la cavidad anal de algún famoso? -¿Prácticas sexuales aberrantes? -Uh... a él no le aberraban. Y sexo... tampoco puedo llamarlo. No mola nada. -¿No mola nada? -Me hacía ponerme a cuatro patas... Teníamos un tubo... como un vaso de tubo. De plástico. Una especie de trozo de tubería. -Dios. -Era... bueno, no era fácil. Había que prepararlo todo muy bien... ir muy poco a poco. -No... -Le limábamos las uñas al bicho. Tenía unas garras finas que se clavaban... se las limábamos, pero no servía de mucho. Una tarde... -No tienes que... -Una tarde me... bueno, miré hacia él y ponía una cara... esa cara que pone, todo le parece de coña. Pero algo había pasado, ¿no? Y yo le pregunté. A cuatro patas, mirando hacia atrás. Él... tenía los ojos fijos en mi puto culo. Empecé a gritarle. Y supe que el bicho se había cagado. -Ag. -Joder, se había cagado allí dentro. Me levanté... no me acuerdo del todo, me levanté y me quité el tubo, se lo tiré a la cabeza. Apreté... chillaba con una voz muy aguda... apreté hasta que crujió. -... -Odiaba aquel bicho.
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20:37
22.6.04
Si Zapatero visita el Vaticano y su ridículo monarca en camisón le recrimina su laicismo, exijo que visite Sealand en helicóptero para ser lapidado a tomatazos.
-Se lo merece. -Y ni siquiera se puso peineta como Anita. -Bueno, es que ni siquiera se llevó a quince familiares como Anita.
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16:44
21.6.04
Hay quienes después de una noche de fiesta se despiertan con personas desnudas en la cama. Yo, en cambio, he amanecido con hipo, un ejemplar de El Semanal de ABC y un patético post adolescente que no me acuerdo de haber escrito.
-Cosa curiosa, el hipo. No hay manera de mantener la dignidad. -Con el post de esta noche, menos. -Hip.
Así que me he leído El Semanal antes de levantarme. Es una revistilla curiosa, muy fashion como todas las revistas semanales (su directora de arte se llama Izumi Inoue, a que mola), y esta semana habla del mundo sin petróleo que se nos avecina. A cambio, en El Semanal escriben los cuatro peores columnistas de España, de los cuales dos están convencidos a su vez de ser los mejores del mundo.
-Eh... rebobina ahí que no me entero. -Veamos...
El garbancero: Arturo Pérez
El primero se llama Arturo Pérez. Fue corresponsal de guerra, como el majete de Jon Hastaenlasopa Sistiaga, y luego presentó el Telediario. Aparte de eso, escribe los libros que lee tu madre en la playa, o que te regala esa novia que va a dejar de serlo muy pronto pero no lo sabe. Pero el monstruo de Frankenstein de Arturo Pérez es una especie de sargento chusquero de la Guardia Civil del siglo diecisiete, y se llama Diego Alatriste. Es una especie de intento de héroe maldito con un pasado oscuro (Arturo Pérez el original, le llamaban) situado en la España postgloriosa tras la guerra de Flandes. El señor Alatriste es un borracho con una espada, cosa peligrosa de por sí, que se mete en intrigas palaciegas acompañado por un adolescente -el narrador- y por personajes como Quevedo o Velázquez. Me recuerda a Jack Bourbon, el detective cinéfilo del programa del cine de la SER, que tampoco tiene puta gracia.
Aparte de todo esto, Arturo Pérez tiene desde hace trece años una página en El Semanal en la que desgrana las cosas que le cabrean. Esta página está plagada de todas esas expresiones arrabaleras que no se pueden plasmar en un best seller. Un ejemplo de la revista de hoy:
La chulería y el desprecio continuos de Londres, los barcos de la OTAN escoltados por naves británicas bandera al viento cuando cruzan la bahía de Algeciras, el contubernio portuario, el pasarse por el forro de los huevos las aguas territoriales españolas, el blanqueo de dinero, los treinta mil gibraltareños y su chollo vitalicio, beneficiándose al mismo tiempo de España, Gran Bretaña, la Unión Europea y el campo de Gibraltar, no van a secuestrar las grandes líneas de nuestra serena política exterior.
Sí, amigos. Arturo Pérez es facha, reaccionario y garbancero, y seguro que se indignó muchísimo la mañana en que cuatro moros se subieron al piedro de Perejil. Por si eso fuera poco, es miembro de la Real Academia de la Lengua y no voy a hacer ningún comentario sobre este espinoso asunto.
A mí me cabrea Arturo Pérez, pero nadie me paga por ello.
El meapilas: Juan Manuel de Prada
Comenzaría este escrito por la definición de meapilas según el diccionario de la RAE, pero lo escribe un tipo del que no me fío. Juan Manuel era un chaval zamorano, monaguillo y homosexual reprimido, que a los veinticinco años salió por primera vez de su habitación para ganar el premio Planeta 1997. Dicho así puedes pensar que tiene que ser un hacha escribiendo, el tipo. No. Juan Manuel de Prada era sencillamente el hombre adecuado en el momento adecuado, cuando el Partido Popular comenzó a construir su efímero imperio propagandístico -lo tuvieron todo, sólo les queda La Razón- y había un grave déficit de intelectuales, como siempre ha sucedido en la salchichera derecha española. Juan Manuel se hizo tertuliano profesional, engordó veinte kilos, se dedicó a sacar un librito cada dos años, se casó... y a vivir que son dos días. Ahora que se han ido los suyos le auguro un pobre futuro.
A estos curas y monjas -que, por lo demás, constituyen una inmensa mayoría- nadie les presta su voz, quizá porque la virtud no vende en el mercado de la carnaza, quizá porque su ejemplo callado, su heroísmo silencioso, refuta esa imagen siniestra que se pretende ofrecer de la Iglesia.
El apasionante mundo de las tertulias políticas españolas: unos tienen a Ramoncín, los otros tienen a Juan Manuel de Prada.
El aficionado: Carlos Herrera
A veces nos encontramos con personas que no hacen bien su trabajo. Pasa todos los días, y más en este país. Tenemos a los programadores del PC Fútbol, a Raúl en la selección, al fontanero de mi casa... a veces, se juntan muchos incompetentes y se monta el Fórum de Barcelona.
Otras veces, en cambio, nadie se da cuenta, y estos profesionales desarrollan su labor durante treinta años, con éxito y todo. Es el caso de Carlos Herrera. He leído por ahí que es una pieza fundamental del periodismo español. Pues bueno, yo he oído su programa de radio dos veces y lo único que me llamó la atención fue que ha recuperado su acento andaluz, como María Teresa Campos. Además, ha presentado programas en la tele de coplas y cosas así. Carlos Herrera ejerce de andaluz, y no tiene ni la gracia ni el salero correspondientes. Como tampoco tiene el rigor periodístico -es presentador de un programa de variedades, no de un informativo- ¿qué nos queda? Bueno... pues eso es Carlos Herrera. Ni chicha ni limoná. A las abuelas les gusta porque fuma puros, tiene una voz grave muy bonita y ETA le puso una bomba.
Pero lo grave es que Carlos Herrera, como todo periodista, desconoce la palabra especialización. Así que le ha dado por escribir. Nada serio, libritos para leer en vacaciones, pero con un nivel alarmantemente bajo. Lo digo con todas las letras: Carlos Herrera no sabe escribir. No es que escriba mal, como Arturo Pérez; es que no sabe manejar el lenguaje, no sabe narrar... y lo que es peor: no se plantea jamás si lo que escribe es interesante. Así que escribe sobre lo que le pasa cotidianamente: que si su hija de seis años ha escrito un poema más bonito que los de Gala, que si le molesta la gente que habla por teléfono en el tren...
Desconozco si la tecnología permite instalar inhibidores telefónicos en la zona de asientos propiamente dicha y dejar libre de recepción la parte de las maletas o los cafés, pero, de ser posible, suplicaría de rodillas a las autoridades ferroviarias de España, en mi condición de paciente escuchador de problemas que no me atañen, la adopción de esta o alguna otra medida que recluya a los pelmas en zonas determinadas.
En su web dice y, por si nadie lo sabe, hizo la mili en Ferrocarriles ¿Por si nadie? Eso lo ha escrito alguien que no sabe escribir, y no quiero señalar...
El newager: Paulo Coelho
Paulo Coelho es el mejor escritor de la historia de la humanidad, el mesías redentor al que siguen siete mil millones de personas de todo el universo en la senda de la sabiduría... o al menos, eso es lo que puedes deducir de su web oficial. La realidad es mucho más dura: Paulo Coelho es otro de los cientos de escritores espirituales que pululan por la Era de Acuario. En este curioso grupo, todos afirman ser el único y el definitivo. Algunos escriben libros de autoayuda, otros de ciencia ficción, y nuestro personaje escribe novelitas, suavísimas como una toalla recién planchada, plagadas de admoniciones y sentencias morales de las más variadas tradiciones indígenas. Este estilo paternalista encanta a las madres, y las continuas referencias a sabios chinos y chamanes mexicanos atrae a los practicantes de artes marciales. Acabo antes diciendo que Paulo Coelho gusta a todo el mundo, porque ése es su estilo. Es un magnífico escritor de diseño, y El Alquimista es un librito encantador, pero leer cada domingo los dos o tres refranes desarrollados por sus becarios con los que llena su página de El Semanal cansa a cualquiera.
Cada golpe recibido en el pasado fue también una manera de aprender alguna lección, y evitar las trampas del futuro. El verdadero camino está basado en las cuatro virtudes, y limitarlo a su manifestación física es empobrecerlo, pues el cuerpo tiene sus límites. El alma, sin embargo, es tan grande como el universo, y puede entender todo lo que el amor nos enseña. El verdadero guerrero está siempre armado con tres cosas: la espada radiante de la pacificación, el espejo cristalino de la sabiduría y la amistad y la joya de la luz divina. Y esta luz divina no se encuentra ni en el cielo ni en la tierra, sino dentro de cada uno de nosotros.
No era necesaria una página: El Mundo coloca un aforismo debajo del título cada día.
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00:32
20.6.04
He recorrido un anochecer de cien kilómetros. Sentado a la ventanilla del autobús, sin música, sin libro, sin bolígrafo. He visto un paisaje (playas y sol, casas colgando junto a la playa de la montaña sobre el mar) transformarse en una tierra aplastada contra el cielo.
De noche (al anochecer) bajan la nubes, no lamen la cumbre de las montañas; llenan todo el espacio. Y no queda sitio para nosotros, salvo en casas solitarias al borde de la carretera (¿quién puede vivir ahí?) que mantienen desafiantes una luz encendida junto a la puerta.
¿Tan grande es el cielo? Tanto. Lo descubro cuando baja hasta hacerle el amor a una tierra que empequeñece. Tan grande, tan denso y tan opaco que sólo percibo su enormidad porque me aprieta dentro.
Olvídate de lo que has vivido. Olvídate de las horas que han pasado desde que te despertó la luz del sol en la cara. Olvídate de la comida en la terraza, del paseo por el puerto, de las gafas de sol y de las sandalias. Olvídate del ánimo con el que has vivido el lugar y el tiempo que hayas vivido hoy. Se hace de noche.
Un mesón junto a la carretera. Parrillada nosequé. Dos camiones aparcados. Media docena de faroles. El espectáculo más alegre de la noche.
-Farolas... ¿encendidas o apagadas? -Si estuviesen apagadas ni me lo plantearía.
Prefiero pensar en esas solitarias luces encendidas como uuna heroica resistencia cotidiana, y no que la sólida masa negra de la montaña es en realidad un universo de cobardes bombillas apagadas.
-De todas formas, sabes que es así. -Ya. Y pierde todo el sentido poético.
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06:54
18.6.04
-Déjame un poco en paz, anda. -¿Un poco? -Lo suficiente para que me pueda ir, ¿sí?
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15:21
14.6.04
-¿Cuántos vídeos musicales tienes en esa carpeta? -Buf. Cienes. -¿Por qué no haces un post? -Buena idea. Incluso varios.
Videología I - Actualidad Videológica
Ántes de empezar, he de advertir que el panorama musical actual está muy malamente, y el de los vídeos musicales no está mejor: este año no han sacado disco ni Radiohead ni REM ni Björk ni los Chemical Brohers ni Fatboy Slim ni toda esta gente que suele hacer unos vídeos estupendos. Así que la cosa se mueve entre los neomalotes tipo HIM (versionando una canción de ¡Neil Diamond!) y los moñas tipo Nelly Furtado. Luego está Avril Lavigne, que es más cursi que nadie pero la gente cree que va de mala por llevar las uñas pintadas de negro. Y por último está ese género propio de vídeos R&B llenos de tetas y culos, coches tuneados y cantantes escoliósicos. Esto es lo que hay; ahora, que aaiunea.net no te habla de lo que hay, sino de lo que le sale de los calcetines a su consejo de redacción. Que es:
Fran Perea - La vida al revés
¿Es músico? ¿Es actor? No. Es Fran Perea, el hombre que murmuraba. En el vídeo aparece cantando en un estadio ¡completamente vacío! Por cierto, juraría que es el Vicente Calderón. Me han dicho que luego el estadio se llena, pero no pienso comprobarlo; además, perdería la gracia.
Linkin Park - Breaking the habit
Estos tipos son considerados por todo el mundo -no soy una excepción- como la respuesta de la industria discográfica al efímero fenómeno Limp Bizkit. Guitarreos nítidos, dúos de voces alternando la melodía y el berrido, DJ sobre el escenario, pelo corto pero rebelde... en fin, la prostitución del new metal (un saludo, Evanescence...). Además, las letras son una caca para adolescentes con problemas de integración.
Dicho todo esto, el vídeo es brutal. La imagen está tratada de manera que parezcan dibujos animados, pero con muchísimo oficio, una mezcla entre manga y lo mejor del comic americano. Un vídeo ideal para ver drogado, por cierto, porque cada plano está repetido marcha atrás al cabo de un rato y el montaje no trasmite la más mínima narratividad.
Lenny Kravitz - Where are we running
¿Quieres ser una estrella de rock? ¿Quieres despertar en la suite de un hotel rodeado de cachondas? ¿Quieres ser perseguido por los fotógrafos? ¿Quieres viajar en tu jet privado, meterte cantidades industriales de la droga más cool y follar con las niñas de la portada del Vogue? Bien, pues ésta es la vida cotidiana de Lenny Kravitz, y te lo enseña en su último vídeo para darte envidia. Yo me pido ser el guitarra, el que lleva un ciego que se cae al suelo en el avión. Es el único que acompaña a Lenny desde el principio, y encima tiene el pelo como yo. Por cierto, la mítica batería ha sido sustituída por un calvo con perilla que tiene menos glamour que Michael Moore.
Con todo, la mejor parte del vídeo es el concierto. Magníficos el montaje y la iluminación, como en Crónica Marcianas, y Lenny con el pelo liso y la ropa llena de flecos meneándose por el escenario hasta follarse al piano. Ojo, que en la MTv cortan el último medio minuto del vídeo.
Martin Solveig - Rocking music
Qué de cosas se pueden hacer con un bote de pintura negra, una manguera y la mujer más bella del mundo. Ugne Adrikontete, así se llama la moza, baila mientras suena una cancioncilla ratonera. Todo el vídeo intenta mezclar la estética ochentera con el minimalismo, con curiosos efectos. La amiga Ugne, de piel blanquísima pintada de negro muy negro, recuerda a Grace Jones con la novedad de la belleza. De repente empieza a caer agua y la pintura se corre, y... el mundo es maravilloso porque Ugne se contonea y se va aclarando y es el animal más bello del mundo. Y ya está. No voy a decir nada de sus tetas. De hecho, no voy a decir nada más. Los comentarios que provoca en casa no son transcribibles.
Roger Sanchez - Another chance
Una muchacha recorre la ciudad con su enorme corazón a cuestas. No es una metáfora; dicho corazón, rojo de aspecto gomaespumoso, mide como metro y medio de alto y es un engorro. La gente se vuelve sorprendida, la muchacha les sonríe. Pero no la dejan entrar en ningún sitio con tal trasto, y el corazón va menguando, menguando... Es el subgénero freaks en la ciudad, como aquel vídeo de Daft Punk en el que un tipo disfrazado de perro... recorría la ciudad. Me estoy quedando en el sitio. El caso es que el vídeo es tipo Amelie, muy bonito y romántico. Y el tipo que se liga a la muchacha es un hijo de puta. Como todos.
Pet Shop Boys - Flamboyant
De rodillas, gente. Estamos ante el vídeo del año, y además la canción es preciosa. A ver cómo me explico: existe en Japón, dos o tres veces al año, un programa de la tele al que va la peña a mostrar su creatividad ¿Y qué quiere decir "mostrar su creatividad"? Por ejemplo: ocho tipos vestidos de verde sobre fondo verde, con cascos de colores, imitan una partida de billar. Por si no lo habías pillado, los cascos son las bolas... ya me estoy liando. El caso es que con sus propios cuerpos y ropas, cuatro cartones y un poco de imaginación, una panda de amiguetes o una familia japonesa hacen que lo flipes. Aquí tenemos La Parodia Nacional.
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12:28
13.6.04
-Dios mío, son horribles, los comentarios. -¿Los quito? -Bueno, no por ahora... ya lo arreglaremos. -Otro propósito para después de exámenes.
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10:53
Ah. Los comentarios. Ya están disponibles. Me sentía solo...
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09:07
-No... creo que no lo has enfocado bien. Las posibilidades de aprobar un examen no aumentan alterando gravemente tu vida cotidiana. -¿Debería haber salido ayer? -¿Estudiaste? -No. -Pues eso.
-¿No te ibas anteayer? -Ah, no. Me voy la noche del examen. -¿La noche antes? -Sí, claro, porque la noche después... no llegaría a tiempo. -¿Cuántas horas son? -Ocho y media. -¿Ocho horas y media metido en un autobús justo antes de un examen? -Y ya pueden cundir, porque cuando me meta en el bus aún no me habré puesto a estudiar en serio...
-¿Qué piensas hacer cuando termines los exámenes? -Uh... déjame pensar... dejar las drogas. -¿En serio? -Un mes o así.
-Y conducir hasta aburrirme. Miles de kilómetros. Hasta que se me duerma el pie del acelerador. -Qué bonito ¿Puedo ir contigo? -Claro.
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08:46
6.6.04
Ha muerto Ronald Reagan.
Tienes que haber sido niño en los 80 para comprenderlo. Eran los cinco jinetes del apocalipsis: Reagan, Gorbachov, Tatcher, Michael Jackson y el Papa. Y Ladi Di. Esto es como los Beatles, que sólo quedan dos. Porque el Papa no cuenta.
-Y Madonna. -Vamos anda, me vas a comparar.
Había sólo dos cadenas, y hasta el 88 no emitían todo el día. Fuimos la primera generación de críos que nos criamos en casa. Así nos va con las alergias. Crecimos con consolas y tele en cantidades industriales. Y vídeos. Cintas cutresalchicheras que, ojo, no reproducían la cartelera del cine de hacía seis meses. Tenían vida propia. Normalmente a base de tipos sin camiseta que se infiltraban en campamentos paramilitares tailandeses o nicaragüenses, mataban a docenas de personas y todo empezaba a explotar. De vez en cuando, un ninja para darle color al asunto.
Detrás de todo, Ronald Reagan.
-No tío, detrás de todo, el Papa. -No, coño. El Papa está por encima. -Oh, claro.
Detrás del todo, decíamos, Ronald Reagan. El primer martes después del primer lunes de noviembre de 1980 venció a Jimmy Carter tras una dura campaña de denuncia de la situación económica y un terrible acoso sobre la crisis de los rehenes de Irán.
Un año antes, en un país muy lejos de Illinois, patria chica de nuestro personaje, vivían millones de personas de piel oscura y lengua rara. Las gobernaba un rey sabio y bondad... bueno, las gobernaba un pequeño sátrapa subvencionado por occidente. En Estados Unidos era considerado como el antídoto a las repúblicas islamistas que comenzaban a proliferar por el Golfo Pérsico, alentadas por el dinero del petróleo que la dictadura wahabista de Arabia Saudí había comenzado a ganar de verdad a raíz de la crisis del petróleo.
-Buffff vaya párrafo. Tú lo ves todo muy fácil, ¿no? -Tal vez... ¿tal vez falte algún signo de puntuación? -No. Tal vez, no.
¿Y todo esto, qué cojones tiene que ver con nosotros?
George W. Bush, 10 de septiembre de 2001
El caso es que el Sha juntó a su familia un 16 de enero del 79 y se fueron de vacaciones. Acababa así una monarquía de más de 4.000 años. Salen en la Biblia. Salen en La Odisea. Son los persas.
Y el régimen absolutista no fue sustituido por una democracia, no. Lo que los estudiantes revolucionarios querían era ¡una teocracia!
-Manda cojones. -Hay gente que, de verdad, no comprende el verdadero sentido de la universidad, ¿eh? -Anda, hazte uno.
Rujola Jomeini, un ancianito con una increíble cara de no haber follado en su vida, fue elegido como Líder Espiritual del País, que es lo que quiero ser yo de mayor, pero del mundo. Jomeini es otro de los protagonistas de los 80. Fue una especie de Antipapa, de Papa Negro. Si el nuestro iba afeitado, aquél tenía barba. Si el nuestro vestía de blanco, aquél vestía de negro. Si el nuestro hablaba de paz, el otro cabroncete llamaba a la guerra santa contra occidente. El nuestro se está partiendo de risa; Jomeini cría malvas desde hace quince años. Si es que hay que tomárselo con calma...
El caso es que el Sha... ¿a alguien le importa el Sha a estas alturas? Pues no estaba exiliado en una villa suiza, no. Estaba en Nueva York, sometiéndose a un tratamiento para el cáncer que tuvo menos éxito que la última temporada del Un, Dos, Tres. Ello no fue óbice para que una muchedumbre enfervorecida derribara las puertas de la embajada estadounidense y secuestrara a cincuenta funcionarios a la hora del café.
-Hay que ver... muchedumbre enfervorecida... son de esas palabras que siempre van juntas, ¿eh? -Bueno, igual muchedumbre no, pero enfervorecida fijo. -Fijo. -¿Te lo haces o qué? -Pesao.
Estamos en noviembre de 1979. A Carter, tal vez el primer y último presidente semipacifista de la historia de los Estados Unidos, se le había caído más mierda encima que a Cascos con el Prestige. El Ayatolá Jomeini -ayatolá, que gran título, mola mil veces más que cardenal- exigía la entrega del Sha para juzgarlo como traidor a la patria.
La primera imagen traumática que recuerdo tiene lugar en 1984, tal vez, en una plaza del centro de Teherán. Cinco tipos cuelgan de una estructura metálica, del cuello. Dos de ellos no tienen capucha. Han bebido alcohol.
Aunque el Sha no estaba para muchas rumbas, Estados Unidos tuvo un último gesto de gratitud hacia el tipo que se había estado gastando su dinero en boutiques parisinas y concesionarios londinenses. Carter confiaba ciegamente en que sus diplomáticos hicieran algún trato con Jomenini, y la opinión pública le apoyaba. Pero las cosas de palacio van despacio, y para la primavera aún no se tenía noticia de los rehenes. Imagínate cinco meses con un marrón semejante: un gobierno no puede gobernar, no puede encargarse de nada más. Y las elecciones en otoño. Nada, nada, señor presidente, les cortamos el grifo. Así, en abril, se anunciaba el embargo a Irán.
Se anunciaba, porque lo que no se dijo es que ocho helicópteros volaban hacia Teherán desde un portaaviones en el Golfo Pérsico, quiero creer que tripulados por tipos sin camiseta y con cintas en la frente. No voy a detallar la misión prevista, porque en la práctica todo consistió en que la mitad de los helicópteros se estropearon en medio del desierto, y mientras el resto de los comandos se apiñaba en los restantes, apareció un camión lleno de soldados iraníes (¿vendrían, tal vez, de una boda?).
La aparición de Carter en la tele para toda la nación, el 25 de abril, responsabilizándose de todo, es un momento que los demás presidentes estadounidenses deberían tener siempre en su mente. Carter sabía, debía saberlo, que le entregaba las llaves del país a un reaccionario anticomunista, populista y militarista.
-¿Sabes qué serie sustituyó a Apartamento Para Tres en la NBC en el ochenta y tres? -¿Cual? -El Equipo A.
Reagan sembró Latinoamérica de dictaduras subvencionadas por la cocaína que sus cachorros de Wall Street se metían en noches eternas. Reagan aumentó en un 35% por ciento el gasto militar, que no ha decrecido desde entonces. Reagan recortó todas las subvenciones recortables. Reagan llenó el Bronx de negros dispuestos a disparar al blanco. Reagan pasaba por allí cuando la Unión Soviética se colapsó y en su ocaso resurgió como líder del mundo occidental, cuando el resto del mundo era espacio no particionado... terra incógnita. Reagan tenía un tupé imposible, años cincuenta, que afortunadamente no creó moda porque era demasiado anciano. Reagan tenía la piel colgando, esa piel blanca y fofa de los líderes occidentales, y una nariz siempre colorada. Yo era un crío, y Ronald Reagan estaba detrás de la mitad de los juegos de mi NES.
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05:39
4.6.04
Le pegó una patada.
-Es la piel de un gato de plástico. -Es una bolsa.
El viento, sucio de polvo claro, la levantó sobre sí misma para luego arrugarse al caer. Se arrastró lenta, lánguidamente hasta la calzada.
-Los gatos de plástico sólo tienen la piel de plástico, en realidad. -... -Viven poco tiempo. -Los atropellan los coches, ¿no? -No. Se mueren de comer mierda. Los coches sólo atropellan sus pieles.
Pasó un coche, y la piel del gato plástico se metió debajo, saltó por detrás y correteó alrededor -libre- mientras nosotros nos perdíamos en las aceras.
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00:19
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