29.2.04

Una tarde de invierno en la buhardilla, buscando espantar el frío:

-Pues yo lo veo así, el veintinueve de febrero es un día extra.
-Venga.
-Joder, qué menos que un día extra. Coño, vein ti nue ve, te parecerá normal. Normal si es de julio, pero no de febrero, coño, que febrero tiene veintiocho días.
-Vale, venga, un día extra, ¿y qué haces?
-Joder, tienes un día extra que no vas a usar pa ná... pues te pasas 24 horas puesto.
-Non stop, ¿no?
-Non stop... Eeeh, este chicuelo sabe de qué va la cosa.
-¿Pirulas pues?
-Pirulas pauer pero ya.

En las paredes de aquella fiesta, alguna noche en un rincón de Madrid:

¿Conoces a Armonía?

Es morena, de complexión delgada, 1'60 de altura. Hoy es su cumpleaños.

¿No le has traído ningún regalito? Vaale, aún puedes quedar bien si cumples los pasos:

1-Coges papel y bolígrafo de la barra
2-Escribes lo que te gustaría regalar a Armonía por su cumpleaños
3-Doblas el papel y lo metes en la urna que hay en la barra

Al final de la fiesta, Armonía leerá los regalos y escogerá el que más le guste. Si es el tuyo, tú puedes ser el que se lleve un regalo.


Pidiéndole mechero a un camarero:

-Oye, ¿tienes mechero?
-Sí... ¿has venido solo o sois varios?
-Somos varios, somos.
-Pues toma papel y boli y escribís lo del regalo a Armonía, ¿has leído de que va el tema?
-He leído, he.

Hablando en el baño con Alfonso y Hervás:

-No tengo muy claro qué poner...
-¿Armonía no era la hermana del buda feliz ése?
-Mira, yo conozco a Armonía y lo que le gusta a esta niña es

[No debería ponerlo. Ya he perdido muchos amigos por esta web.]

Escrito a bolígrafo azul en un cuarto de A4:

Seis lámparas de lava, una por cada color del arcoiris (el malva NO es un color)

El enanito malva


En una web, aquella mañana:

Una tarde en la buhardilla, buscando espantar el frío...





23.2.04

-Joder, ¿qué es eso?
-No sé. Salsa rosa, creo.
-Joder... la gente que sale en la tele es la más... espérate que busque un adjetivo...
-...
-... del mundo.
-Vas fumao.
-Ya.





20.2.04

-Bueno, me voy a la cama.
-Y yo a mi casa.
-Pues hasta más ver.
-Que sepas que voy a pasar mucho frío.
-Sí. Y además vas a tirar un par de bolsas de basura.
-Déjame asomar la mano por la ventana...

-¿Frío?
-Joder si frío ¿Tienes algún jersey que no huela a ti?
-No creo, busca tú mismo...

-Éste no... éste te lo pusiste ayer...
-Venga, deja de jorobar.
-Vaya, qué culpa tengo yo de que huelas raro.
-Cojones, ¿y qué culpa tengo yo?
-Podrías lavar la ropa o algo así.
-Además, a ti no te disgusta especialmente mi olor.
-Bueno, pero eso es cuando... No me gusta ir oliendo a ti, me siento tú.
-¿Te sientes yo?
-Me siento tú.
-¿Y acaso no eres, durante esos breves instantes... inmensamente feliz?
-Ehm... más bien noto una cierta transcorporeidad.
-Bah, a cagar.
-Además, pica.
-A ti te pica todo.





18.2.04

Tres críticas malas de Lost in Translation (y no ha sido nada fácil)

La niña no se cambia las bragas en los primeros cuatro días. Y como son transparentes, los palominos...

-Siguiente crítica, por favor.
-Vale.

Los roles sexuales están rígidamente delimitados. John jamás podrá ser el Hombre, con esas camisetas modernillas y esa pose gay. Para eso está Bob, el del reloj de oro, el irreverente galán maduro borrachuzo. Charlotte, la Mujer, es por descontado inteligente, delicada y pequeñita.

Lo que se pretende mostrar como choque de culturas no es más que la atávica incapacidad americana de salir de sus esquemas mentales.

-¿Atávica incapacidad americana? ¿Has necesitado tres palabras de cuatro sílabas para poder aparentar que dices algo?
-Eh, incapacidad y americana tienen cinco sílabas.

Tres críticas buenas de Lost in Translation, y las que me dejo en el tintero

Casi todas las canciones de la banda sonora están en alguno de mis cds de MP3, pero jamás hubiera imaginado que podían albergar esa belleza.

-Tenías que decir lo de los MP3, puto culturilla.
-Jeje.

Bill Murray es dios, y no hay más de que hablar.

Kelly, la actriz, es una demoledora crítica de Sofia Coppola hacia la mujer que alguna vez intentó ser. Sofia, chica sin gracia ante la cámara y con mucha mala ostia detrás, representa a Kelly como un ser transparente de tanta vacuidad, sin un mínimo pudor físico o intelectual.





15.2.04

Fue una tarde muy dura.

-La madre que te parió, puto borracho.
-Eh, un respeto.
-Ahora me vas a decir que te acuerdas de lo que hicimos ayer.
-Pues la verdad... es que tenía ciertas dudas que tal vez puedas solventarme...
-Ah, pues pregunta, pregunta, que nos vamos a reír...

-¿Pero de verdad no te acuerdas de haber hablado con Alfonso por teléfono?
-No.
-Pero si estuviste tres cuartos de hora. Y luego se cortó y dijiste "no sé si se me ha acabado el saldo o la batería".
-¿Pero llamé yo?
-Supongo, no creo que el pobre Alfonso lo estuviera haciendo por gusto...

-Pues en el baño del Saxo...
-¿El Saxo?
-El Saxo, sí.
-¿Dónde está eso?
-Ostias, Paco. En Argüelles, tío, que sólo eran las diez cuando entramos.
-No me acuer... ¿fuimos a Argüelles?
-Joder joder. Además, y por si fuera poco, al entrar en el Saxo dijiste "nunca he estado aquí" y yo te respondí "sí que has estado, borracho, lo que pasa es que no te acuerdas". Y a continuación, todo confiado, me dices "bueno, pues ahora ya me acordaré".
-El Saxo...

-¿Y fuimos al McDonalds o me lo he inventado?
-¿Pero de verdad no te acuerdas?
-¿Qué demonios pintábamos en el McDonalds?
-Tío, de verdad. Es demasiado largo de explicar.

-Pero vamos a ver, un poco de metodología ¿Tú hasta dónde recuerdas?
-Pues a ver... me acuerdo me acuerdo de...
-¿De cuando salimos de Físicas?
-Er... no.
-Pero tío, pero tío, ¿me estás diciendo que perdiste la consciencia a las ocho de la tarde?
-Eh, no, la consciencia no. Perdí la conciencia.

-Bueno, yo qué sé, si me dices que no hice nada de lo que me pueda arrepentir...
-Que yo sepa...
-El truco está en confiar en la gente. Confío en vosotros, tío, sois mis amigos. Y confío cada vez más en mi yo paralelo.
-Tu yo etílico.
-Aunque al menos... podría ligar más que yo.

-Y te pasaste toda la noche sacando fotos y vídeos, ¿se te ha ocurrido verlos?
-Tengo miedo.

(Muchas fotos y demasiados vídeos demasiado largos)

-No puede ser, no puede ser.
-Venga, hombre.
-No puede ser.
-Va... no te tortures.
-Pero... no era yo... yo no quería... dios mío.
-Venga coño, que no es tan grave.
-No volveré a beber jamás.
-Repite eso.
-No volveré a beber jamás.

Tardé dos horas y media en incumplir mi promesa. Luego llegó Alfonso y me hundió un poco más al recordarme la conversación de cuarenta minutos. Aquella noche nos fuimos a una fiesta de los Zuloark. Y a la mañana siguiente, esperando la llamada de Iris para ir a ARCO, descubrí algunas notas en mi libreta.

en la Vía láctea
-no voy a dejar que la música me guíe





9.2.04

Cuando entro en el salón, mamá está viendo un documental sobre los Pelayos. Salón, palabra horrible. Las casas de tus padres tienen salón. Con su mueble-panel de madera oscura, que ocupa toda la pared pero en realidad sólo sirve para sostener la tele. Con su lámpara aún más cara que fea, que ilumina poco para leer, pero refleja en la tele si te sientas en el sofá de cuero. En verano el cuero se pega a la piel, hace sudar el culo. Mamá, la pobre, es pequeñita en su incómodo sillón de cuero, arrebujada en la manta, sobre cojines bordados con hilo duro y frágil.

Me siento en el suelo. Gonzalo García Pelayo cuenta batallitas de Las Vegas.

-¿Te vas a hacer ninfómana, mamá?

Obviamente, quería decir ludópata. Noto la mirada de mi madre en la nuca.

-No tenía pensado, hijo.





4.2.04

El blog más estancado del mundo bítico les presenta al hombre más estancado del mundo atómico

Una lámpara de lava es un objeto fantástico, aunque nadie sepa decirte exactamente para qué. Con algo de maña, te puedes hacer una con aceite de bebé, alcohol, agua, una bombilla y una botella de Coronita. Pero la que te regalan por reyes es muy diferente. Mientras la desembalas, el generoso de turno murmura que es el regalo más inútil que ha hecho en su vida. Pero a los cinco minutos de enchufarla ya ha caído. Es roja, como las auténticas lámparas de lava. Y no puedo dejar de mirarla...

Atarax es un medicamento. Se vende en minúsculas pastillas -comprimidos- y jarabe. El jarabe sabe sospechosamente a jarabe -dulzón, rojo, viscoso, "yo de mayor quería saber a fresa" viene a decir- y te lo dan tus padres cuando eres crío para que no des la coña. Con las excusas más peregrinas, además: que si es para la barriga, que si para la tos. Las pastillas son, además de minúsculas, francamente potentes. Con media pastilla duermes todo el día. Cuando tienes problemas de alergia, además, el somnífero éste sustituye el picor por sopor.

El hachís es teóricamente un derivado de la planta de la marihuana, una resina parda olorosa. Pero realmente es un compuesto de todos los materiales blandos y de color marrón que puedan abundar en la línea que une Casablanca con Ferrol. Se mezcla con tabaco y se fuma. Si estás en casa de tus padres, en una habitación con ventanas grandes y pocas alfombras y cortinas y demás telas absorbehumos. Relaja el cerebro, por decirlo así.

Hablar por hablar es un programa de radio, en la Cadena SER. La gente llama y se pone a hablar, sin más ni más. Personalmente, me da mucho sueño.

-Lámpara de lava, Atarax, hachís y Hablar por hablar.
-Bien. De relax.
-Ya te digo.