11/28/2004 07:47:14 PM|||paaq|||Contabilidad creativa: Real Madrid, Vodafone y los métodos de financiación del siglo XXI

En los nodos de transporte de Madrid -estaciones de metro, de tren, de autobús- florecen todo el año stands de colores chillones. Se componen normalmente de un gran cartel, un mínimo atril y una persona vestida de uniforme cuyo sueldo es muy inferior a su aspecto, que aborda a los seres que menos tiempo tienen del mundo: los madrileños en medio de un transbordo. Dentistas franquiciados, círculos de lectores, oenegés... los stands venden servicios, no productos. Ni siquiera suelen tener un triste tazón de caramelos; sólo una carpetilla debajo del atril con las instrucciones y papeles firmables. Los del Real Madrid son los mejores: con esa autosuficiencia que rige todos sus movimientos de marketing -no hay más que ver su web-, colocan a fornidos chavalotes encorbatados, dos por stand, con una pretensión estética a medio camino entre el portero de discoteca de pago y el chulo de discoteca de pago. El club blanco reconoce, al menos, a sus clientes potenciales. Los muchachos abordan a sus semejantes con la pregunta ¿eres del madrí? A mí sólo me la han hecho un día que tenía todas las camisetas sucias y tuve que pedirle una camisa a Toni. Además me había afeitado, ya es casualidad. En todo caso, me saltaron a la yugular: ¿eres del madrí?

Se supone que si fuera del madrí me estaría gastando un dinero en panfletos deportivos, en camisetas para el niño, en partidos payperview o su modalidad cara: el bar. Incluso en acudir a algún partido en el coliseo blanco de vez en cuando, ¿no? Todo ese dinero repercute de una u otra forma en las arcas de la entidad merengue. Pero Florentino va más allá y se suma a la estrategia polanquista de sangrar al cliente hasta donde le dejen.

-¿Eres del madrí?
-Oh, sí.

En este punto, los dos mozos se han colocado a ambos lados del aficionado y le ofrecen el carnet madridista. Por 25 eurillos al año, tendrá derecho a una serie de ventajas, descuentos, sorteos, etc. En realidad, todo se resume en una revista de papel, poder entrar gratis en los entrenamientos y, lo único que cunde un poco, dos entradas para un partido de baloncesto. El club lo explica así:

El Carnet de madridista es la pieza que todos los madridistas deben poseer si quieren tener el Club más cerca, si quieren que les acerquemos el Club a su casa. Son tantas las ventajas que tiene el carnet, y está articulado a través de una revista tan especial, de tal calidad, que la reversión del coste del carnet es muy fácil de entender y permite una capitalización muy elemental. Lo que queremos es que todos los madridistas del mundo tengan un carnet del Real Madrid.

¿La reversión del coste del carnet? ¿Capitalización elemental? ¿Ves cómo sí valía la pena enviar a Butragueño a estudiar al extranjero? De todas formas, la última es la frase clave: que todos los madridistas del mundo tengan un carnet del madrí. La estrategia se resume en: al cliente, ni agua gratis, que está dispuesto a pagarla. Vaya, que yo lo veo como un impuesto revolucionario, un chantaje emocional.

-¿Eres del madrí?
-Oh, sí.
-Pues paga si quieres coger el metro, maldito.

Hipotécate en un rincón de la estación de Atocha

Los stands florecen todo el año porque la luz y la humedad son constantes y artificiales, como sabrá cualquier cultivador de marihuana. Pero esto no quiere decir que no haya stands de temporada. Y, un mes antes de navidad, las entidades de crédito personal despliegan las velas: la gente quiere cash para plasmar el amor navideño en regalos.

Cofidis, Credial, Cuenta Ahora... empresas desconocidas en el panorama bancario español con un target más claro que el agua: gente que esté dispuesta a pagar un 22% de interés por un crédito. Cuando aparecieron, mi madre sospechaba de ellas.

-No pueden servir para nada bueno, éstos.
-Bueno, mamá, si la gente quiere pasta...
-Si necesitas medio millón en dos días es que estás metido en drogas.

Qué razón tenías, mamá.

Digo... no. De hecho, mamá, son tus colegas de tribu urbana las adictas a Cofidis: amas de casa entre treinta y sesenta años ¿Alguien me pega si digo que las amas de casa son el grupo social con más bajo nivel cultural del país? Bueno, pues aun así. Mi madre sobrevivió a una educación franquista que no preparaba para una economía de libre mercado. Otras mujeres, pese a sus habilidades culinarias, no comprenden el significado de la expresión 22% TAE. Lo que sí comprenden es que la navidad es una fiesta como dios manda y hay que hacer regalos. Por ello, las financieras concentran sus esfuerzos publicitarios: si trabajas por la mañana, es posible que no hayas visto un anuncio de Cofidis en tu vida. Porque Cofidis se anuncia en el programa de la Campos, se anuncia en la telenovela, en Gente. Y en la estación de Atocha.

Pero un stand no es un anuncio: permite una comunicación bidireccional. Si yo viviera de prestar dinero al 22%, lo último que se me ocurriría es un canal bidireccional. Cualquier jipi-rama reinvindicativa podría pintarme el cartel con una plantilla, pongamos por caso, que rezara y dios bendijo la usura. Pero como somos un país apático, lo que se ve alrededor de los stands de financieras son amas de casa con bolígrafo en mano, ansiosas por regalar su dinero a cambio de un poco de tiempo. Qué curioso, ellas creen que es al revés.

Segunda propuesta al sector jipi-rama festiva: sólo se necesita un cartel grande, un atril de madera y un traje de corbata para ganar dinero. Mejor si es todo plegable. En una horita tendremos media docenita de contratos -nadie se va a leer la letra pequeña, propongo que ésta rebose creatividad-, se recoge todo en un maletín, y para casa. Después de todo, ¿quién se compraría un coche en un rincón de una estación de tren? Entonces, ¿cómo pueden firmar préstamos?

Vodafone, como decíamos

Los bancos han ganado este año mucho más que el anterior. No recuerdo las cifras y tampoco por buscarlas voy a conseguir más credibilidad. Al fin y al cabo, un blog no es periodismo, dice Juan Luis Cebrián. Mm. Vale. Las busco. 6.500 millones de euros en nueve meses. Tocamos a doscientos euros por persona y año. Y los bancos sí que los pagamos todos.

Tanto la estrategia de intereses rozando la legalidad de las financieras como de comisiones por todo de los bancos son métodos de baja intensidad. Roban un poco a todos para ganar mucho. Y cuando digo "roban" no quiero decir que sea ilegal.

En el otro extremo, Enron o Halliburton practican métodos de alta intensidad, además de abiertamente ilegales: sobornar funcionarios, infiltrarse en política, sobornar contables, sobornar competidores... un ley de la economía dice que, en esferas suficientemente altas, es muy difícil que una persona valga más que el cargo que ocupa.

Antes de seguir, un recuerdo a uno de los dos buenos profesores que tuve en Ferrol: Eduardo Guillén. En su clase de economía empresarial para diseñadores siempre nos recitaba que hay que cobrar cuanto antes y pagar lo más tarde posible. El dinero, contrariamente a los calcetines, se gasta si no se mueve.

Pues esto hace Vodafone. Por lo que sé, le sobran los bancos a esta multinacional. Para qué un banco, si los clientes le podemos prestar dinero a nuestra empresa de telefonía. El método se denomina incompetencia-sonrisa.

-Vodafone, buenas tardes, le atiende Daniela, en qué puedo servirle.
-Hola Daniela. Verás, me ha llegado mi primera factura y...
-Sí, dígame su teléfono, por favor.
(...)
-... pues eso, que la factura me llegó ayer y hoy he ido a por el teléfono, por lo que setenta y dos euros de factura me inducen a creer que ha habido algún error.
-Sí, esos 72 euros son un cargo por número gold.
-¿Perdón?
-Un número gold es un número fácil de memorizar que, dependiendo de varios factores, puede valer más o menos. Vodafone los oferta...
-Eh... bueno, está claro que para mí es fácil de memorizar, llevo cinco años con este número, pero...
-No, no, por supuesto, ha debido haber algún error. Permítame un minuto, ahora estoy con usted.

Esa voz argentina que me arrulla... ojalá en un minuto estuvieras de verdad conmigo, Daniela. Ésa es la sonrisa.

-¿Don Francisco?
-Sí.
-Efectivamente, ha habido un error en el cargo por número gold. En su próxima factura, se le devolverá el importe.
-¿En mi próxima factura? Pero... necesito esos setenta y dos euros para este mes.
-Lo siento.

Y patatín, patatán. Así firmé con Vodafone un crédito por 72 euros a un mes al 0% de interés. O eso creía. Un mes después.

-Vodafone, buenas tardes, le atiende Graciela.
-Hola Graciela. El mes pasado me cobrasteis de más por un error y este mes no veo que hayáis devuelto nada.
-Dígame su número de teléfono, por favor.
(...)
-En efecto, no se le ha cobrado la factura que asciende a dieciséis...
-Sí, bueno... pero, como comprenderás, que no me cobren las facturas me da igual, yo lo que quiero es el dinero que me debe Vodafone.
-Bueno, en este momento su saldo es de cincuenta y tres euros, por lo que hasta que no gaste usted esa cantidad no se le cobrarán más facturas.
-Haces que parezca que me estáis haciendo un favor, Graciela.
-¿Perdón?

En fin. A 15 euros al mes que me gasto en teléfono, casi cinco meses al 0% de interés en pagos fraccionados. Saquemos la calculadora: Vodafone tiene nueve millones de clientes en España. Pero timar al cliente de toda la vida es un poco arriesgado: puede estar quemado ya y denunciar. Mejor centrarse en el millón y medio de nuevos clientes cada año. A cincuenta euros por error a cliente confundido, setenta y cinco millones de euros fresquitos. A Florentino le costó mucho conseguir un préstamo por la mitad, y encima le cobraban intereses. Ni siquiera tienen que ser todos los errores de números gold. Las bases de datos permiten asignar aleatoriamente un error a cada cliente, de entre una lista de una docena o así.

Conclusión: Vodafone me paga cero por un servicio por el que un ama de casa estaría dispuesta a darme 15 euros. Ahora que tengo que coger un autobús de 30 euros que no puedo pagar, empiezo a notar cierto odio hacia Vodafone que nunca sentí por Amena. Y eso que les abandoné por cutres.
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