9/7/2004 03:45:37 AM|||paaq|||Dah caminaba por el desierto con su esterilla de juncos al hombro. Iba completamente desnudo, aunque la barba pudiera tapar ciertas partes frágiles de su cuerpo. De hecho, si se hubiera levantado la barba habría descubierto una mancha clara recorriéndole el centro del pecho, además de una pequeña pero próspera colonia de hormigas que habían decidido trasladarse tan cómodamente al sur. Dah tenía más o menos prohibido rascarse, lo que le hacía apretar los dientes hasta que le dolieran las mandíbulas. Además tenía prohibido el sexo, el contacto físico con seres humanos en general, dormir boca abajo, la posesión de bienes materiales aparte de la esterilla, y caminar hacia el norte.

Dah era monje, un monje sudardiano, y la última era la prohibición más complicada de todas.
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