7/28/2004 02:02:58 PM|||paaq|||Llega el verano, y el mercado de la fotografía digital se dispara. En realidad, también se dispara en navidad y en otoño, y en primavera. Nos tienen comprando cámaras sin parar, como lemmings. Si te sientes un lemming desorientado, aaiunea es tu web. Hoy repasamos los puntos básicos a la hora de comprar una cámara:

Pixels

Las cámaras se miden en pixels como los coches en caballos: cuando no tienes puta idea, preguntas cuántos megapixels tiene la cámara que te están enseñando. Suena bien porque es un palabro técnico y lleva una equis. Pixels. Pixels. De todas formas, para evitar esta situación, echa un vistazo a la cámara discretamente: suelen tener grabado o serigrafiado este tipo de datos.

Ahora, ¿cuántos megapixels necesito? Bueno, para que te hagas una idea, yo diría antes incluso de verte que entre uno y ocho. Menos es poco, más es tontería. En la pantalla de tu ordenador cabe un megapixel apretado, ¿quieres fotos más grandes que tu pantalla? De acuerdo. Si vas a imprimir, con dos megapixels vas que chutas, ¿quieres fotos más grandes que lo necesario para imprimirlas? Muy bien. De tres megapixels para arriba el tamaño de las fotos supera el mega (una foto, un disquete) y hay que bajarlas al diez por ciento de su tamaño para poder enviarlas por internet ¿Sigues queriendo una cámara de cuatro megapixels? Yo tengo una.

Zoom

Una vez se me cayó la cámara -mi venerable Ricoh 4200- y se jodió el zoom para siempre. La mandé a reparar, pero me la devolvieron igual seis meses después. Al cabo de un tiempo, me fui a vivir a Carabanchel y descubrí que cerca de mi casa solía aparcar el coche de Ricoh España, un Opel Corsa comercial blanco. No me vengué. El caso es que el zoom nunca se recuperó y, la verdad, no lo echaba en falta. Un zoom de tres aumentos es en el noventa por ciento de las ocasiones reemplazable por mover el culo y acercarse al sujeto a fotografiar.

Otra cosa es el zoom de diez aumentos que algunas cámaras de cuatro megapixels lucen como un armatoste en su frontal. Reconocerás esas cámaras porque la lente es tan grande como una lata de paté La Piara y además si le acaricias un botón se pone contenta y el zoom asoma aún más. Una cámara de diez aumentos ocupa lo que una hamburguesa, es cúbica y no hay bolsillo donde meterla, pero permite muchas más posibilidades de composición y enfoque.

El zoom digital es mentira. No sirve para nada. Sería la opción más estúpida que incorporan las cámaras digitales si no existiera el sepia.

Tamaño

Me encantaba mi vieja Minolta X700. Una reflex semielectrónica, que respondía mecánicamente. Cuando apretaba un botón, dentro de aquel aparato se movían unos muelles y pernos y cortinillas, y yo los oía moverse. Sabía cuándo empezaba una foto y cuándo terminaba. Antes de apretar el botón, tenía que enfocar, ajustar la velocidad de obturación... y aguantar la respiración.

Claro, que mi amiga pesaba medio kilo, iba siempre en su funda de cuero y cada foto salía por cinco duros. Ergo, sólo la sacaba cuando tenía muy claro que iba a hacer fotos. El flash era un apéndice tan grande como mi actual cámara digital, y creo que sólo lo usé una vez.

El tamaño importa. Triste pero cierto. Te compras una cámara digital porque podrás sacar miles de fotos sin pagar un duro a Kodak. Así que mejor cuanto más pequeña y portátil. Claro, que también la puedes perder, pero tendrías que ser al menos tan desastre como Cogollo.

Flash

Si vas a usar la cámara allá donde vayas, acabarás usando el flash. Acéptalo. Un CCD es menos sensible que un negativo, necesita más tiempo de exposición. La estética flash es parte del movimiento digital: fotos con elementos muy claros en el medio sobre fondo muy oscuro y caras de "oh, un flash". En realidad, todas las cámaras lo llevan y no suele ser malo. Pero cuando lo es, es una puñeta. Tuve una Nikon 2500 de objetivo rotatorio cuyo flash estaba a dos centímetros del objetivo. Salíamos todos con los ojos rojos. Acabé cambiándola.

Vídeo y sonido

Puede interesarte y puede parecerte una tontería. Veamos, ¿tú tienes alguna idea de audiovisual? ¿Sabes editar vídeos? ¿No? Pues no creas que vas a grabar muchos. Cuando me compré mi última cámara estaba loco por grabar todo a mi alrededor. Si hubiera recapacitado, habría tenido que aceptar que si ahora todo el mundo sale huyendo cuando saco una foto, es utopía pretender que se muevan así y asá mientras lo grabo. La segunda barrera es el formato quicktime, maldito sea siete veces, en el que guardan casi todas las cámaras nuestras obras de arte. Tenía un profesor flipado de Mac para el que tuvimos que producir un pequeño vídeo promocional. El tipo nos dijo que se lo entregáramos en formato quicktime, porque era el más compatible ¿Pero compatible con qué? Con el G4 que tenía el tipo en el despacho. El quictkime es la peste de formato: no es compatible más que consigo mismo, destroza los vídeos con su compresión, y no puedes editarlo más que con superprogramas tipo Premiere o el propio Quicktime Plus, que a su vez tiene la interfaz de usuario más desesperante que conozco. En cuanto al sonido, he de admitir que es más útil. Notas de voz, canciones que te suenan, cosas así. Lo importante es acordarse de que está ahí.

Precio

Las cámara digitales son caras. Son aproximadamente ocho veces más caras que sus equivalentes analógicos. Luego te tienes que comprar una tarjeta de memoria, unas pilas y un cargador, que se llevan cien eurillos más. Y sin embargo, cunde.

Si te vas a gastar un dinero que tienes, poco hay aquí que aconsejar. La fotografía química me da alergia. Físicamente, me dan alergia los líquidos y eso. Además, en una cámara analógica no puedo dejar de pensar que cada vez que aprieto el botón, clinc clonc, cantan caja en algún rincón de Rochester. Digamos que más de mil euros es mucho y menos de cien es poco.

-Pero esto ya lo sabíamos todos.
-Ya. Por eso he escrito "los puntos básicos".
-Pero tan básicos no le sirven a nadie.
-Bueno. Mañana los puntos interesantes.
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