2/15/2004 12:48:57 PM|||paaq|||Fue una tarde muy dura.

-La madre que te parió, puto borracho.
-Eh, un respeto.
-Ahora me vas a decir que te acuerdas de lo que hicimos ayer.
-Pues la verdad... es que tenía ciertas dudas que tal vez puedas solventarme...
-Ah, pues pregunta, pregunta, que nos vamos a reír...

-¿Pero de verdad no te acuerdas de haber hablado con Alfonso por teléfono?
-No.
-Pero si estuviste tres cuartos de hora. Y luego se cortó y dijiste "no sé si se me ha acabado el saldo o la batería".
-¿Pero llamé yo?
-Supongo, no creo que el pobre Alfonso lo estuviera haciendo por gusto...

-Pues en el baño del Saxo...
-¿El Saxo?
-El Saxo, sí.
-¿Dónde está eso?
-Ostias, Paco. En Argüelles, tío, que sólo eran las diez cuando entramos.
-No me acuer... ¿fuimos a Argüelles?
-Joder joder. Además, y por si fuera poco, al entrar en el Saxo dijiste "nunca he estado aquí" y yo te respondí "sí que has estado, borracho, lo que pasa es que no te acuerdas". Y a continuación, todo confiado, me dices "bueno, pues ahora ya me acordaré".
-El Saxo...

-¿Y fuimos al McDonalds o me lo he inventado?
-¿Pero de verdad no te acuerdas?
-¿Qué demonios pintábamos en el McDonalds?
-Tío, de verdad. Es demasiado largo de explicar.

-Pero vamos a ver, un poco de metodología ¿Tú hasta dónde recuerdas?
-Pues a ver... me acuerdo me acuerdo de...
-¿De cuando salimos de Físicas?
-Er... no.
-Pero tío, pero tío, ¿me estás diciendo que perdiste la consciencia a las ocho de la tarde?
-Eh, no, la consciencia no. Perdí la conciencia.

-Bueno, yo qué sé, si me dices que no hice nada de lo que me pueda arrepentir...
-Que yo sepa...
-El truco está en confiar en la gente. Confío en vosotros, tío, sois mis amigos. Y confío cada vez más en mi yo paralelo.
-Tu yo etílico.
-Aunque al menos... podría ligar más que yo.

-Y te pasaste toda la noche sacando fotos y vídeos, ¿se te ha ocurrido verlos?
-Tengo miedo.

(Muchas fotos y demasiados vídeos demasiado largos)

-No puede ser, no puede ser.
-Venga, hombre.
-No puede ser.
-Va... no te tortures.
-Pero... no era yo... yo no quería... dios mío.
-Venga coño, que no es tan grave.
-No volveré a beber jamás.
-Repite eso.
-No volveré a beber jamás.

Tardé dos horas y media en incumplir mi promesa. Luego llegó Alfonso y me hundió un poco más al recordarme la conversación de cuarenta minutos. Aquella noche nos fuimos a una fiesta de los Zuloark. Y a la mañana siguiente, esperando la llamada de Iris para ir a ARCO, descubrí algunas notas en mi libreta.

en la Vía láctea
-no voy a dejar que la música me guíe
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