30.11.03

-Mira.
-Oh.

-¿Se mueve?
-Yo diría que ronca.

-Lleva una semana así.
-¿Despertará?
-No apuestes.
-Está hecho una pasa, ¿eh?
-Está podrido, el cabrón.
-Y cómo huele.
-Igual si lo metemos en la ducha...
-Un manguerazo, mejor. Y desinfectante en polvo.

Nuestro héroe dormía. Una semana.

Alguien dijo que los vasos no deberían estar al alcance de los borrachos. Pero alguien dijo también que una máquina de pompas no merecía ser construida, así que... no te fíes de lo que oigas por ahí.





20.11.03

-Tengo una teoría sobre la MTv.
-¿Tienes la MTv?
-Venía con el cable.
-Bueno, la teoría.
-Es sencillo. Diría que el cincuenta por ciento de la programación de la cadena consiste en el último vídeo de Dido.

-Bueno, es simpática.
-No... no es que me caiga mal, pero ya empieza a empalagar.
-Claro, música blanda.
-Además, que su objeto de deseo en el vídeo es un gordo y empiezo a estar hasta los cojones de que las tías que me gustan se líen con gordos.
-Vuelve a engordar.
-Pero yo me gusto así.
-Pero tu cuerpo no te pertenece.

-Tu teoría sobre la MTv de hace años era que el noventa y siete por ciento de la programación consistía en vídeos-de-negros-macarras-todos-iguales.
-Sí, aranbí.
-¿Cómo?
-R&B.
-Ah.
-Llegó a ser una plaga hace como dos años, ¿eh? Acabé de coches tuneados, de collares de oro, de slow slow... de todo, acabé hasta allí. Ahora sólo queda Beyoncé y poco más, pero...
-Ah, Beyoncé... Qué fina es la línea que separa el mainstream del porno.

-Eh, mira.
-Qué.
-El vídeo de Dido.
-Porras.





18.11.03

-¿No te dijeron tus padres que les compraras lotería en Madrid?
-Je, pues ya pueden ir esperando.

-Oh, se me ha ocurrido.
-A ver.
-Tú quieres pelas.
-Siempre.
-Para salir de copas, para recargar el móvil... lo que sea. Pues te acercas a una administracion de loterías y cobras un boleto.
-¿Cómo?
-Cobras un boleto. Te dan tres mil pelas y un boleto. Si sale el número, tienes que pagar treinta kilos al estado.
-Ja.
-Claro, lo firmas y dejas tu deneí y todo eso. Pero te llevas tres mil pelas por la patilla.
-¿Crees que lo haría alguien?
-¿Tú no?
-Joder, si me veo en un apuro... qué sé yo, llueve y no tengo abono transporte, y tengo que ir a... yo qué sé.
-Pero coño. Estás convencido de que no te tocaría si jugases, ¿no?
-Sí. Pero... no es lo mismo...
-¿Cómo que no?
-Joder, es muy improbable... pero coño, te arruina la vida. Tienes que hipotecar la casa y vender a tu hermana y dejar las drogas y... no vale la pena por tres mil putas pelas, coño.
-¡Pero si no toca!
-Ya, pero, ¿y si toca?
-La madre que...

-Un buen examen de escepticidad sería aceptar al comprar la lotería que hay exactamente las mismas posibilidades de que salga el 12345 que el 34863.
-Sí, ¿verdad?
-Verdad, verdad, don Camilo.





14.11.03

Intentarlo con Rosa era como intentarlo con una ferrolana.

Una vez lo pregunté, cuando era osado y atrevido.

-Oye, ¿por qué en Ferrol no se folla?
-Será que no follas tú.
-Bueno, pues ¿por qué no follo?
-Pues... verás... durante doscientos años las ferrolanas nos hemos criado sanas y bellas, ¿no?
-Vale.
-Y durante esos doscientos años han ido llegando, cada semana, barcos con trescientos o cuatrocientos marineros, o soldados, hambrientos de sexo.
-Vale.
-Al principio estaba bien, pero acabas hartándote.
-Imagino.
-Al final, tu propia madre acaba advirtiéndote: "tú haz lo que quieras, pero la semana que viene hay otro barco" y acabas por pillar sólo lo mejor de lo mejor.
-Entre lo cual no me incluyo, ¿no?
-Venga, Paco, si tú eres muy... simpático.

¿He dicho que Rosa vive en Moncloa?





13.11.03

Hace hoy un año, ya lo he contado alguna vez, volvía a casa cargando las bolsas del supermercado. Las dejé sobre la mesa y mientras colocaba cada cosa en su sitio, puse la radio. Las noticias de las ocho abrían con un petrolero que había solicitado ayuda al servicio de salvamento marítimo porque tenía una grieta de quince metros a un costado... etc.

Días después, miles de personas decidían vestirse de blanco. Las playas, ya se sabe, no atienden a las modas.

Al tiempo, una pequeña ciudad como Santiago de Compostela doblaba su población de un día al siguiente.

Tres meses después, ciento y pico mil personas cogían el autobús una mañana. Esto, que ya de por sí es un hecho extraordinario, era sólo un complemento a la caravana de coches que transportaba al doble de gente.

Ocho meses después, me enguarraba los pies cada tarde bajo el sol.

Un año después aquí estamos, como el chiste del camarero. Quería empezar el post diciendo que el Prestige supuso la argentinización de Galicia, pero se mientras meaba se me ha ocurrido que tal vez sea Argentina la que dio en su día el paso a partir de un modelo muy gallego de hacer política. Probablemente, incluso, el gobierno español aprendió que hoy en día es posible actuar frontalmente contra el pueblo sin que nadie ponga bombas ni asesine a ministros.

Deberíamos haberlo intentado. Lo de las bombas, no lo de asesinar a nadie, claro.

Como decía, Aznar aprendió que una dimisión sólo es necesaria cuando se es el último mono y no hay ningún subordinado a quien echar las culpas. Aprendió, para la guerra de Irak, que las manifestaciones ya no son lo que eran, que de hecho sólo hay que ignorarlas. Aznar, como Eskarina Herrero, aprendió que basta con no creer en ello. Sólo hay que seguir hacia delante.

-¿A qué narices viene lo de las bombas?
-De verdad, yo me voy a hacer terrorista.
-Tú lo que eres es tonto ¿Y lo pones en público? ¿Ahora que has llegado a las treinta visitas al día y tienes un PR de cuatro? ¿Cómo crees que pillan a los psicópatas? ¡Revisando sus weblogs!
-Eh, yo no quiero ser psicópata. Sólo terrorista.
-Oh, terrorista antiprestige.
-Terrorista anti... malagestiónpolítica.
-¿Y qué haces? ¿Votas en blanco y que se caguen de miedo?
-No. Quemo ETTs.
-Eh, buena idea.





8.11.03

Ladrillos y ciudades I

Al final, incluso la propia ciudad había cambiado más y más su aspecto. Los viejos barrios se derribaban y se construían casas nuevas en las que se dejaba de lado todo lo que parecía superfluo. Se evitaba el esfuerzo de construir las casas en función de la gente que vivía en ellas, porque entonces se tendrían que construir muchas casas diferentes. Resultaba mucho más barato y, sobre todo, ahorraba tiempo, construir las casas todas iguales.

Al norte de la ciudad se extendían ya inmensos barrios nuevos. Se alzaban allí, en filas interminables, las casas de vecindad de muchos pisos, que se parecían entre sí como un huevo a otro. Y como todas las casas eran iguales, también las calles eran iguales. Y estas calles monótonas crecían y crecían y se extendían hacia el horizonte: un desierto de monotonía. Del mismo modo discurría la vida de los hombres que vivían en ellas: derechas hasta el horizonte. Porque aquí, todo estaba calculado y planificado con exactitud, cada centímetro y cada instante.

Nadie se daba cuenta de que, al ahorrar tiempo, en realidad ahorraba otra cosa. Nadie quería darse cuenta de que su vida se volvía cada vez más pobre, más monótona y más fría.

Los que lo sentían con claridad eran los niños, pues para ellos nadie tenía tiempo.

Pero el tiempo es vida, y la vida reside en el corazón.

Y cuanto más ahorraba de esto la gente, menos tenía.


Michael Ende - Momo





6.11.03

-Oye, qué le pasa a tu web.
-¿Qué le pasa a mi web?
-Sí, qué le pasa.
-No sé, ¿qué le pasa?

-Anda coño.
-¿Eso lo has puesto tú?
-No. Han hackeado aaiunea.
-No te pongas trágico.

-Ahora me siento inseguro. Tengo unas repentinas ganas de llamar a Prosegur para que me protejan del mundo.
-Te dije que lo del server propio era una aburguesación.





3.11.03

-¡Pero si acabas de decir que parezco una niña de tres años!
-Bueno, pero... tú eres muy madura para tu edad mental.

Aquella noche inventamos unas cuantas cosas; la petanca de Pepita se juega sobre una mesa más o menos limpia. Una moneda de dos céntimos se usa como boliche, procurando que quede en el centro de la mesa. Hay dos jugadores, cada uno con dos monedas de un euro (menos cuando el Trapas pierde una de sus monedas y tiene que seguir jugando sólo con la otra como castigo), que intenta dejar lo más cerca posible del boliche sin tocarlo. Dado el ritmo ágil al que va el juego, gana el que llegue a siete puntos. El boliche lo tira uno de los jugadores a cada punto, pero tras dos horas y diecinueve minis no conseguimos ponernos de acuerdo en si tiraba el que perdía o alternativa e indistintamente.

Gané yo. Cuatro victorias y ninguna derrota.

Y Jaime agotó su cuota de bajeza hasta el 2023 con una sola frase.

-Esto es como las mujeres. Hay que saber cómo le tienes que pegar de fuerte.