31.10.03
Besos (en macetas que son besos que son macetas con besos que riegan macetas que rompen besos las macetas recicladas en besos con flores)
¿No es bonito que te digan estas cosas?
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18:31
28.10.03
-¿Estás olido, tú? -¿Qué? -Que si estás olido. -¿Olido? -Snrrrf. -Eh, mierda. -Ya está. -Me has olido, maldita. -Estás olido.
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21:50
26.10.03
-¡Ya estamos aquí! Había atasco, y la lluvia, y todo eso... -Bien, bien... dejad los abrigos en el baño y las pizzas en la cocina. -¿Nos has echado de menos? -¿Te has tocado en nuestra ausencia? -Me ha llamado mi madre y hemos estado hablando... -Eh... ¿eso es un sí o un no?
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20:56
21.10.03
en la pota de un punki nació una flor
entre la rueda de un coche y un contenedor, ya sabes, ahí en cualquier rincón
atardeció amaneció la farola la flor abrió sus pétalos negra como era se bañó de luz amarilla
respiró el humo de los tubos de escape
un perro la regó y a la flor (las flores no piensan) le habría parecido bien
otro perro la olisqueó olía amarga como la cerveza
un gato pasó sin el menor signo de interés por su parte en realidad pasó mucha gente sin fijarse en la última flor de Madrid
yo me fijé porque soy un poeta punki porque caminaba borracho a cuatro patas porque buscaba algo interesante en el contenedor (algo así como un adoquín un adoquín un adoquín un adoquín coño, una flor)
me arrodillé fascinado así que esto es una flor me dije
y me puse a escribir un poema en una bolsa de McDonalds
una sirena iluminó la calle el Selur
la flor echó a correr yo la seguí no llegamos lejos recuerdo el disparo de la manguera el dolor en mi espalda caer al suelo
todo quedó limpio
me levanto ya no estoy borracho huelo a colonia visto camisa y zapatos
no hay papeles en la calle no hay coches mal aparcados todos los los perros llevan correa todos los contenedores están cerrados
ya no hay punkis ya no hay litronas ya no hay fiesta ya no hay palomas
ya no hay flores
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03:15
20.10.03
-¿Experiencias cuasi psicodélicas? ¿Por qué te quedas en el cuasi? -Las personas como tú y como yo siempre nos quedamos en el cuasi. -Bah, no jodas ahora... -No jodo, es porque tenemos un superyo superestructurado. -¿En serio? -Sí. -Ya decía yo que no era gripe.
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18:34
18.10.03
Qué te parece. Vazquez Montalbán muere de un síndrome de la clase turista y nadie dice nada. Ni prohíben los aviones, ni... bueh.
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21:20
17.10.03
-Tú follá conmigo, ¿sí? Toca, yo caliente, hase frío, tú y yo follá, ¿sí amor? Follá y chupá, ¿sí?
Nuestro héroe se negaba. No por cuestiones morales; alguien le habia contado que el que le invita a uno a putas se queda con su alma. Sin saber muy bien qué hacer con ella, nuestro héroe intuía que tal vez algún día le sería útil.
-Paco, eres un cabrón. Esta noche no follamos por tu mojigatería de los cojones, hijo de puta.
A su vez, como un eco, quedaba atrás el grito indignado de la muchacha que le acababa de desear... hijo de puta...
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16:40
14.10.03
-Eso. Con la raya marrón por delante y la mancha amarilla por detrás. -¿No era...? -Es que yo me pongo los gayumbos al revés. -¿Pues? -Si no, se me clavan las costuras.
-Como Supermán. -No. Él se los ponía por encima de los pantis. -¿Y las costuras de los pantis? -Joder, pantis sin costuras, tienen mil años.
-Si tienen mil años, estarán raídos. -El lado punk de Supermán.
-Oh, oh, ésta es buena. -Lo dudo. -A que no sabes de dónde cuelga Supermán los pantis. -Buf.
¿Se puede caer más bajo?
-Oye, ¿de donde venía todo esto? -De la sospechosa raya marrón que tiene Marina en el lateral del bolso. -Ah... casualmente.
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03:25
12.10.03
Supongo que tanto los antecedentes como los poscedentes son poco significativos. Sólo quedamos ella y yo, frotándonos la una contra el otro, bailando salsa -odio la salsa-, rodeados de treintañeros que la devoran con los ojos. Y me odian de cierta manera difusa. Ella se llama Elisabeth, es peruana y en su armario no puede faltar la minifalda. Vive a dos calles de aquí.
Aquí es Velázquez, barrio de Salamanca. Carlos Nieto nos ha propuesto ir a una discoteca de divorciadas. Hemos aceptado los tres de inmediato. Media hora andando desde Chueca y al llegar empieza a diluviar. Trece euros la entrada -mis últimos trece euros-, cinco porteros, guardarropa, ¿somos los únicos menores de treinta?
Verla bailar es como ver bailar un rayo de sol. Pero prefiero arrimarme y oler su pelo.
Eh, esto no es nada romántico, no te vayas a pensar. Estoy disfrazado. Soy agente secreto. Darío me ha dejado dos polos, uno Lacoste y otro Ralph Lauren, y sus Camper Pelotas. Eso suma unos doscientos cincuenta euros en ropa, mas cuatro gotas de Égoïste, de Chanel. He ascendido de clase social en lo que tarda uno en vestirse.
No tengo muy claro dónde ha estado el fallo. Creo que lo de ir a comerle la oreja y masticar su pendiente izquierdo ha sido un poco penoso. Pero no creo... no. En todo caso, ya te decía que da igual. Porque Todo es falso. De bolsillos hacia afuera tengo dinero como para ponerme dos polos uno encima del otro -algún día te contaré por qué-, pero en la cartera llevo dos euros con cincuenta. No tengo tarjeta, sólo un metrobús con tres viajes.
Tengo ganas de caminar... hasta Colón, por ejemplo. Allí cogeré el metro, ya son las seis. Tres de los cinco porteros me han dado las buenas noches al salir. Llamo a Darío.
-Qué. -Darío, son todas unas putas.
En la calle me noto vulnerable. Llevo polos y zapatos, y cuando me cruzo con cinco jevis me miran con desprecio. Pena de todo. Llego a Colón. Sorpresa, doce de octubre (otro día hablaré de ese ridículo símbolo de flaccidez que es la bandera), sorpresa decía. En seis horas, desfile militar. Por toda la plaza corretean manaditas de policías y militares, buscando terroristas de Al Qaeda.
Podría poner una bomba bajo la tribuna real. Nadie se fija en mí, llevo dos polos, soy inofensivo para España.
¿Dónde está el metro en Colón? Me dirijo a una grupito de policías para preguntar. Cuando me acerco, comentan.
-¿Dónde está Ángel? -Se ha quedado dando una paliza a un punki. Creo que ya ha terminado con él.
Eh... Digamos que dos minutos después le pregunto a otro policía que camina solo. La parada de Colón está cerrada hoy, otro aplauso y viva España y su lucha antiterrorista. Recorro las tribunas hasta Cibeles. Por el camino, descubro docenas de huecos donde colocar una bomba. Pero ya sabes, sólo tengo dos euros con cincuenta. Ni para un cartuchito de dinamita. Además.... no tengo mechero.
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07:29
8.10.03
Probando, probando nuevo servidor, uno, dos, uno, dos. Probando FTP, probando Blogger, probando html... uno... digo... dos...
-Qué poco elegante hacer pruebas en público. -Y qué elegante tener mi propio server, ¿que no?
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10:42
6.10.03
Disque en Camerún las niñas dejan el clítoris debajo de la almohada. El lemurito Ndjambo llega por la noche y se lo lleva. No deja nada.
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00:40
5.10.03
[De la libreta de Cogollo, anotado con un Pilot negro]
-Jaime es un chico delicao. -Sí. Es de los que pasan la escobilla después de cagar.
-Teeeengooooo... tengo anchúas y tengo antún. -¿Cómo?
-Estados Unidos, California, el otro, el otro... -Y así hasta cincuenta y dos, ¿no? -Porras. No me acuerdo de la última frase.
Hoy nos encontramos a Inés. Tal, vez, no sé, tal vez debería ser curioso encontrar a Inés en Lavapiés, pero de igual manera que cuando yo preguntaba por el negro de Ana Rosa Quintana (Antonio Rojo o David Rojo - Chopi decía que David y era el único que decía algo) y se nos cruzó un negro por la calle y todos nos preguntamos qué posibilidades había de ello. Realmente, había muchas, como de encontrar a Inés en Lavapiés. Qué punto, el daiquiri, que en realidad no es otra cosa que un granizado de mojito. Al ir a comprar los tallarines he hecho amigas. Amigas, un poco punkis pero seres humanos, no como Roberto. Es curioso, esto de ser persona normal. Mañana iremos al Rastro y seremos personas, aparte de resacosas, normales. Y Alfonso quiere venir a casa y seré una persona normal. Y encima quiero pasar por casa de las niñas. No sé qué hacer, nunca me he visto en esta situación. Ah, y he conocido a Patricia, al Jodar y al canario simpático (he de confirmar que, contra todo pronóstico, sí lo era), tal vez sólo me haya quedado Julen. El caso es que a Chopín ya lo conocía, y a Fernando, y a Patricia no. Ha sido... extraño ver al Toni diciéndole bastadas a la Patricia por llamar su atención. Ha sido extraño ver al Toni diciendo bastadas. Ha sido... extraño.
Oye. Gracias por esperar, me he apuntado a Madritel y en breve tendré internet y toda la pesca. Transcribir y corregir este texto me ha llevado veintitrés minutos. El metro de Madrid tiene ciento sesenta y no sé cuántas paradas. Ninguna de ellas está actualmente abierta. El canelazo es una bebida típica de los Andes, si nos fiamos de los bares, y cuesta dos euros. Demasiado poco. Además, ¿quién se fía de un bar?
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05:55
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