30.6.03

Crónicas de la ciudad - El más intrascendente cartel de Metro

Próximo tren: LARGO
Sitúese en todo el andén


-No pienso hacerlo.
-¿Te lo prohibe tu religión?
-Me lo prohibe mi geometría.





29.6.03

-Debería presentarme a un concurso. Conozco las huellas dactilares de todas las personas que me caen mal.
-¿Cómo?
-Sí. Porque cuando alguien toca mi pantalla con el dedo, me cae mal. Y luego soy yo el que tiene que limpiar la huella.
-Y te quedas con.
-Y me quedo.





26.6.03

-Situémonos. Estoy hablando del anuncio de Daikin.
-¿Helados?
-No, aire acondicionado. Un tipo está en el psiquiatra quejándose de que nadie le hace caso y tal.
-Ah, ya.
-Y el psiquiatra... llaman a la puerta y el psiquiatra se levanta para ver quién es, y el aparato de aire acondicionado, que detecta la presencia hu...
-Que sí, pesao, que ya sé cuál es.
-Bueno, pues al empezar, debajo de la cara del tipo pone "Stephen Rose, actor".
-¿Cómo?
-Sí, unas letras pequeñas, en blanco...
-Pero eso... se da por supuesto, ¿no? Quiero decir, joder, es un actor, pues claro, qué va a ser.
-Soldador. Los soldadores hacen unos anuncios del cagarse.





25.6.03

-En realidad tienen cuatro o cinco sitios, la esquina del Familia, un banco en la Plaza de Armas, las escaleras de la derecha del ayuntamiento... un portal de un edificio supermoderno que hay aquí al lado...
-¿Pero caben todos en un portal?
-Uh, sí. Es un portal de éstos... un soportal con bancos y todo.
-Oh.
-Miranda decía que cuando hiciéramos un edificio urbano... debíamos dejar un espacio delante. Regalar ese espacio, que legítimamente pertenece al solar, regalarlo a la ciudad. Un gesto moral.
-Ya.
-Pues este edificio es el perfecto ejemplo.
-Ya.
-También decía que se nos llenaría de yonquis.
-Qué profeta.
-Ya te digo.
-De todas formas me parece algo injusto. Habría que repartirlos, ¿no? Cada edificio debería tener un yonqui. Como el de Jaime.
-Claro. Un tipo que se pasara el día tirado en el portal.
-Y que a cada uno que pasase le dijera algo incómodo y le pidiera un cigarrillo.
-Hum... creo que eso ya existe.
-¿Cómo?
-Sí. Se llama portero.





24.6.03

-Como te decía ayer, la traslación del plano del metro de Madrid a una geometría real es un reto estupendo para relajarse y descargar tensiones durante la época de exámenes.
-Sí, después de la masturbación y el tabaco es el más usado.
-El caso es que las conjeturas que hice ayer, y que invito a todo el mundo que haga, eran eso, puras conjeturas sin base real. Y como la semana que viene estaré en Madrid, se me ha ocurrido que podría hacer una ruta turística en metro, cambiando muchas veces de línea y eso.
-Pero... para qué.
-Pues mira, en cada estación en la que haya un transbordo, subes y bajas las escaleras que haya que subir y bajar, y anotas los escalones. Así tendrás una idea de a qué altura está cada túnel.
-La 6 es la más profunda.
-Eso dicen.
-¿Y lo vas a hacer tú solo?
-No, me acompañará Cogollo. Vaya, y si alguien más se apunta...
-No creo que Cogollo se apunte, la verdad.
-Jeje, ya verás cómo sí...
-Pero a ver. Si quieres pasar por las doce líneas va a ser un coñazo.
-Ahí, ahí quería yo llegar. He trazado una ruta que me parece bastante adecuada, en la que hay un mínimo de paradas para las diez líneas...
-¿Diez? Son doce.
-Es que la 11 y la 12 son topológicamente callejones cerrados. Ésas ya las visitaremos un día que no haya nada que hacer. El caso, es que he trazado una ruta partiendo de Marqués de Vadillo, como es lógico. En teoría, en cada parada podrías mirar a qué altura está cada túnel de cada línea, pero es un coñazo recorrer toda la parada para volver a coger la misma línea, así que no he usado ese recurso y todo lo que hay son transbordos puros.
-Transbordos puros.
-Sí. Dejas una línea y coges otra, así de fácil. Mira:

Cogemos la 5 en Marqués de Vadillo hasta Ópera (5 paradas)
Cogemos la 2 desde Ópera hasta Sol (1 parada)
Cogemos la 3 desde Sol hasta Plaza de España (2 paradas)
Cogemos la 10 desde Plaza de España hasta Alonso Martínez (2 paradas)
Cogemos la 4 desde Alonso Martínez hasta Bilbao (1 parada)
Cogemos la 1 desde Bilbao hasta Cuatro Caminos (3 paradas)
Cogemos la 6 desde Cuatro Caminos hasta Guzmán el Bueno (1 parada)
Cogemos la 7 desde Guzmán el Bueno hasta Avenida de América (5 paradas)
Cogemos la 9 desde Avenida de América hasta Colombia (3 paradas)
Cogemos la 8 en Colombia y ya está


-En total... cinmnuevdosveint... veintitrés paradas y diez transbordos.
-Menudo tute.
-¿Cuánto nos llevará?
-Pues échale que tres o cuatro minutos por parada... pero es que los transbordos los hacéis a pata escalera arriba escalera abajo... además, que la ruta termina en Colombia, que mira que está a tomar por culo...
-Que nos vamos a cagar.
-Que os vais a cagar.





23.6.03

-Bien. Supongamos que llevo tres días estudiando sin parar y necesito un relax.
-De acuerdo.
-Así que dejo de estudiar un rato...
-... y te vas de putas.
-No.
-¿No?
-No. Me bajo el plano del metro de Madrid y me pregunto "¿cuántos niveles debe haber como mínimo para que los túneles de cada línea no se crucen?"
-Es... una pregunta que se ha hecho siempre el ser humano.
-Así que lo primero que hago es analizar qué líneas se cruzan entre sí. Y lo que es más importante, qué líneas no se cruzan entre sí.
-Ahá...
-Por ejemplo:

1.......no se cruza con 3 8 9 11 12
2.......no se cruza con 8 11 12
3.......no se cruza con 1 4 6 7 8 9 11 12
4.......no se cruza con 3 11 12
5.......no se cruza con 8 10 11 12
6.......no se cruza con 3 8 11 12
7.......no se cruza con 3 8 11 12
8.......no se cruza con 1 2 3 5 6 7 8 10 11 12
9.......no se cruza con 3 11 12
10......no se cruza con 5 8 11 12
11......no se cruza con 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 12
12......no se cruza con 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11


-Hay doce líneas, sin contar el transbordo Ópera-Príncipe Pío, que no se cruza con nada. Las líneas 11 y 12 no se cruzan con ninguna otra. Claro, la 11 no lleva a ningún lado y la 12 es Metrosur.
-Ahá.
-Así que lo mínimo es... que haya seis niveles. Por ejemplo:

Nivel 1: líneas 1 y 9
Nivel 2: línea 2
Nivel 3: líneas 3 y 4
Nivel 4: líneas 5 y 10
Nivel 5: línea 7
Nivel 6: líneas 6, 8, 11 y 12


-Claro está que hay muchas posibles variantes, pero he apañado más o menos para que las líneas del centro estén sobre las periféricas, porque el centro de Madrid está a mayor altura...
-Lógico... oye.
-Qué.
-¿Nos vamos de putas?





21.6.03

-Hoy he roto otro vaso.
-Oh... lo siento.
-Sí... jo, estoy compungido. Cuando los compré... creía que durarían toda la vida... y ya ves, sólo quedan tres.
-¿Como pasó?
-Verás, vinieron Marta y Marcos a traerme unos apuntes... y aparte de putearme con lo sucia que está la cocina...
-... que igual lo está un poco...
-Está hecha un puto asco. El caso es que Marta me pidió un vaso de agua, así que cogí el limpio, el de las visitas... y oye, se me escurrió, estaba medio dormido... yo qué sé.
-Vaya.
-Así que tuve que coger otro vaso de los que tienen una costra de colacao y fregarlo allí en directo como si no pasara nada, con la parte verde del estropajo, ¿eh? Así sonriendo, y la costra que no se iba... yo creo que cuando se lo di a beber aún quedaba.





20.6.03

Las noches que soñaste ser bateador de béisbol. Las mujeres de tu vida que te abandonaban a los dos segundos de haberlas conocido cruzándote con ellas por la calle. Las bolsas de la basura que cuidaste como a hijas que regalabas regularmente a los señores de verde. Las galletas de cebolla que quedaban crujientes por fuera y tiernas por dentro. Las zapatillas que eran tuyas durante el tiempo que tardabas en mirar el precio. El montón de polvo en el recogedor. Una burbuja, esa burbuja de la lámpara de lava. Los anuncios de Intima Cherry.

La puta belleza de lo efímero.





19.6.03

-Joder, vaya vistas tienes a la casa de enfrente, tronco.
-Sí, bueno...
-¿Y ésa es la habitación?
-Sí, el salón la ventana de la izquierda y el dormitorio la de la derecha.
-Pues se ve todo... mira.
-Ya, ya sé.
-Mira... mira mira mira, joder ¡Que se están dando el lote!
-Bueno, son una pareja, es normal.
-¡Tío, que van a follar!
-Vaaale, coño. Deja de gritar y apártate de la ventana.
-¡Apaga la luz!

Clic.

-Javi, enciende esa puta luz.
-No, tío, que nos ven.
-Javi, esa luz está toda la noche encendida, si la ven apagada van a sospechar.
-¡Pero tío, que están follando!
-¡Ostias, enciende la puta luz!
-Joder, vale. Pero agáchate.
-Javi, estoy en mi puta casa. No me voy a agachar.
-Pero Paco, que están follando, en serio...
-Joder, pues me congratula, me alegro por ellos.
-Y se les ve desde aquí.
-¿Quieres portarte como un adulto y levantarte?
-Oh mierda. Están bajando las persianas.





18.6.03

Hace unas horas ha terminado La delgada línea roja. Es un misterio cómo Antena 3 ha podido emitir en horario estelar esta película tan supersnob y elitista -supongo que mañana se lo atribuirán a algún hacker- pero les estaré eternamente agradecido.

Hace cuatro años que la vi por primera vez. Entonces vivía en Madrid y era... más adulto que ahora y todo eso. Recuerdo que la misma semana vi American History X, y es curioso compararlas y reflexionar sobre cómo una película puede ser buena, y cómo puede ser importante. Porque La delgada línea roja es la película perfecta: los mejores actores del momento, un guión impecable, fotografía cuidada, música sublime y tira millas. Sin embargo, a las dos semanas no recordaba ni haberla visto. En cambio, la historia de neonazis angelinos es una película tramposa, sobreactuada, maniquea, y que no se olvida en la vida.

La obra de arte es empática. Necesita una implicación emocional por parte del espectador para existir. En eso se basa el éxito de las bazofias de Bond, en que el personaje es un viejo conocido de la familia, del que esperamos ciertos gestos, ciertas poses. El revolvimiento de tripas de esa escena de American History X es tan violento que no lo olvidaremos en años. Las escenas del soldado Bell recordando los momentos pasados con su esposa tienen mil veces más calidad, y me han sacado de Ferrol durante unos minutos con su poder evocador, pero no creo que mañana afecten a mi vida. Es injusto.

Por eso voy a conseguir el DVD y aprendérmela de memoria.

¿Telebasura? Te cuento lo que he visto hoy: La delgada línea roja, Las chicas Gilmore, A dos metros bajo tierra y Los Soprano.





16.6.03

Todos nos levantamos a la misma hora.
No hay coches.
No hay luz de noche.
No hay teléfonos.
No hay calefacción.
No hay comida.
¿Ves este pin? Todos lo llevamos.
Todos trabajamos.
A la misma hora, cada mañana,
el mismo traje azul,
la misma taza de té.
La misma caminata.
Creo que si me pusiera una camisa de flores me volvería loco.
Pero antes me arrestarían.
Da igual, no corro peligro,
no sé lo que es una camisa de flores.
Los niños mueren de hambre.
Secuestramos a turistas japoneses
para que nos enseñen a ser espías.
Vivimos bajo la protección de bombas nucleares.
Nuestros campesinos comen raíces.
Ven a visitarnos.





14.6.03

Noche de Spurs

Fue una noche rarísima que terminó con el quinto partido de la final de la NBA. La voz cotidiana de Andrés Montes cerraba aquella calurosa jornada. Entonces me fijé en David Robinson. Ya sabes, el pivot de los Spurs. Ese tipo tiene un porte... bueno, supongo que eso de medir dos metros y palmo y tener la cabeza cuadrada es lo que tiene, que es fácil que te comparen con un caballo, por aquello de "mira qué magnífico ejemplar". Hace un par de siglos los tatarabuelos de Robinson, tras contratar su pasaje en Viajes El Corte Inglés, desembarcaban en el puerto de New Orleans desde su Congo natal y procedían alegremente a ser subastados, opción que siempre ahorra dinero en el billete. Aquellos imponentes macumbas murieron con la espalda destrozada de tener que agacharse demasiado para cultivar el algodón, para que su descendiente se ganara la vida debajo de una canasta en pantalones cortos con el noble oficio de asustar a los rivales. Porque para eso sirve un pívot. Un pívot no sabe botarla -Nabo me va a matar por decir esto-, no sabe correr y no sabe tirar. Lo único, hacer valer su enorme humanidad cuan muralla china frente a las hordas de chavales que saben mil veces más de baloncesto, pero como son personas normales y no gigantes de pituitaria excitada, se joden y tienen que saber hacer hasta calceta para poder jugar unos minutillos. Porque claro, hay muchos y la competencia es lo que tiene. Ya decía mi abuela que lo de la NBA está jodido.

-Abuela, ¿e logo que fago pra xoghar na NBA?
-E... traballares, miña filliña, traballares e deixarte ghiar. Ti xogha muito, ti xogha como un cristianiño e come ben, ¿eh? E vai buscando mosa que voy morrer sen che casares, aaaai que voy morrer e non verei ó meu afilladiño casado coma un home...
-¿E pra mercares una casa en Madrid?
-Ai miña filliña, iso xa é complicado... pero eiquí te-la túa casa pro que a queiras, que é a túa casa, ¿eh?

El caso es que estaba la escultural cabeza mandinga de David Robinson mirando al infinito, contrariado por una falta, cuando pasó por delante Jason Kidd, esa cosa rara de hombre cabezón y medio orco que está casado con una diosa de la belleza, Joumana, a la que enfocan quince veces por partido, y que tienen un hijo que siempre va con ella más cabezón aún que el padre. Cuando les enfocan, siempre te cagas en la cabeza del crío que ocupa tres cuartos de pantalla e impide disfrutar visualmente de la madre. Oye, no es tan difícil solucionarlo: Peter Bogdanovich lo logró en Mask con Cher. El caso es que de Jason Kidd de toda la vida se ha dicho que es medio mulato, cosa que escandaliza y da mucho morbo allá en Estados Unidos, pero aquí nos la suda. Y claro, te lo crees hasta que le ves la napia ganchuda, la piel blanquita y los ojos verdes. Jason Kidd tiene cara de psicópata de la América profunda, de esos que te recogen en una carretera de Nuevo Mexico cuando se te ha jodido el coche y estás haciendo autoestop, y nada más subir a su pick-up te apuntan con una recortada y te dicen que se la chupes. Después de hacer toda clase de guarrerías con tu cuerpo, te asesinan lentamente con algún apero agrícola y hacen toda clase de guarrerías con tu cadáver, y cuando empiezas a oler mal te entierran sin misa ni nada en algún lugar del desierto, a la espera de que aparezca Grissom a resolver el caso. Luego vuelven a casa, porque todas estas cosas las hacen en el granero, y su bellísima mujercita mulata acaba de llegar del estriptis y se pone a preparar la cena para el crío, que ha salido un poco cabezón, pero bueno, es normal: los padres son mediohermanos por parte de padre. En esta zona del mundo la sangre está muy viciada... En fin, que por eso Jason Kidd me da muy mal rollo, que tiene cara de malo, pero de malo desequilibrado. Entre otras cosas, nunca lo he visto sonreír, y alguien que se folla cada noche a una muchacha como Joumana y no se pasa el día con una sonrisa de oreja a oreja es alguien que considera que hay cosas más emocionantes que follar. Vale, jugar la final de la NBA, pero es que ya digo que no sonríe durante los partidos. Yo me refería a, como hacía Henry Lee Lucas, hacer coincidir tu orgasmo con el último suspiro de la persona amada y otras refinaciones necroguarrófilas. Si yo fuera del FBI cogería una pala y me iría al jardín de Jason Kidd a hacer hoyitos. Y de paso metería al crío en un laboratorio de esos del área 51, para investigar cómo es posible que el doctor Szalinski usara su máquina de agrandar apuntando sólo a la cabeza. Pero claro, es que si fuera del FBI estaría ahora mismo viendo la final en primera fila, en nombre de la Sacred National Security, qué cojones, que Mulder y Scully se metían donde querían con sólo enseñar el carnet. Excepto en las instalaciones de Gobierno, que se supone que las pagamos todos los americanos. Hum, menuda mafia está hecha la política, dijo el pobre Simancas. Y ¿qué me dices de Steve Kerr? Sí, el que jugaba en los Bulls. El tipo tiene el porcentaje de acierto de triples más alto de la historia de la NBA, según acaba de decir Daimiel (¿por qué le llaman "ántoni" ahora? ¿se ha nacionalizado catalán?) y está para protagonizar La Lista de Schlinder II, que tiene menos carne que un manillar de bicicleta y todo lo que le pongas encima le queda grotesco y ridículo: las zapatillas, los pantalones, la camiseta... joder, hasta la cabeza de Marlboro Man le queda enorme; menuda sardinilla de hombre y cómo las enchufa. Por cierto, después de hacerse una canasta imposible acaba de irse a abrazar con un diplodocus de hombre que parece el Jefe Brondem de Alguien voló sobre el nido del cuco. Pues bien, este tipo es mongol de Mongolia (o sea, Paula, que no es no-normal), se llama Mengke Bateer y lo mismo podría ser la animadora jefa, porque nadie le ha visto jamás jugar al basket. Este pobre gigante pasó por tres equipos en dos días al principio de la temporada: de Denver a San Antonio pasando por Detroit. Popovich debió pensar que al estar Robinson medio pallá, siempre es bonito acumular toneladas de materia cárnica debajo de la canasta. Claro, se equivocó, pero vete tú a decírselo. Con ese careto de general torturador bielorruso que tiene, Gregg Popovich me tiene acojonao durante los partidos. Se pasea arriba y abajo por la banda y cuando pega un grito se me vuelca el corazón. Si fuera jugador de los Spurs viviría con un tapón en el ojete para no hacérmelo en medio de un partido a la primera bronca. Y es que es lo que siempre digo: ¿qué les cuesta dar amor en vez de miedo?





13.6.03

Érase una vez un hombre al que se le jodió el CD del ordenador...

-No creo que haga falta irse tan atrás. Y lo de "jodió" suena ordinario.
-Ok.

Érase una vez un hombre que compró un DVD. Esa misma noche, alquiló una película...

-No, no, céntrate en los hechos.
-Vaale.

Érase una vez un hombre que empezó a ver una película sentado y terminó de rodillas...

-Eso suena demasiado enigmático.
-Joder.

Érase una vez un hombre que vio Road to Perdition y se reconcilió para siempre con la cultura americana.

-Claro, conciso... eso es un post.
-Di que sí... ahora deséame suerte porque voy a devolver la película, y no sé ni por qué ranura se mete.
-Suerte.
-Ah, por cierto, ya sé por qué Agrasar no vino al examen.
-Mañana me lo cuentas.





12.6.03

-Uno se deja engatusar por un pequeño detalle y de repente han pasado cincuenta y seis años, y un día te cagas encima en una sala de cine, y ella es la unica que te ayuda a limpiarte. Eso es amor.

A dos metros bajo tierra





11.6.03

Aproveche las ventajas de la Revolución de los Productos Preparados
Arroz de Verano

Se compran dos cosas en el supermercado, lo que nos permite colarnos con la excusa de "perdona, es que sólo llevo dos cosas". Éstas serán: un brick de gazpacho -preferiblemente Don Simón o de otra marca, jamás de marca blanca- y un paquete de arroz integral. La broma nos sale por cinco euros. Se pone en una olla mucha agua y un poco de sal. Concretamente, menos de la que yo le he echado hoy, porque me ha salido algo fuerte. Cuando hierva, se echa el arroz teniendo en cuenta que no hincha tanto como el blanco, y se va a ver A dos metros bajo tierra. No olvidarse de remover nada más echarlo y otra vez durante los anuncios para que no se pegue. Cuando termine el capítulo se esperan dos minutos para saborearlo y se apaga el fuego, se extrae el agua, se echan un par de cucharadas en un plato y se riega con gazpacho fresquito.


Sabe como a... cartón sabroso. O sea, está rico, entretiene... pero no alimenta. Lo cual es fabuloso.





10.6.03

-Mira esa pulsera...
-No, no mires escaparates.
-¿Por qué?
-Porque me he dejado las gafas en casa y me da envidia.

El amor, queridos amigos, es decir bueno.





8.6.03

-Hay una canción que no puedo parar de escuchar...
-En esos casos viene muy bien vivir solo.
-Sí, tengo suerte.

Andy, soy yo, no nos hemos visto en un tiempo
me gustaría haber hablado más contigo cuando estabas vivo
creo que estabas seguro de ti mismo cuando parecías tímido
Hola, soy yo
Te echo mucho de menos, echo de menos tu mente
no he oído ideas como las tuyas en mucho, mucho tiempo
me gustaba verte pintar y verte dibujar
pero cuando te vi por última vez te di la espalda
cuando Billy Name estaba colocado y encerrado en su cuarto
me pediste algo de speed, creí que era para ti
siento haber dudado de tu buen corazón
las cosas siempre parecen acabar antes de haber empezado
Hola, soy yo, era una gran exposición
tu papel de pared de vaca y tus cojines flotantes plateados
desearía haber puesto más atención cuando se reían de ti
Hola, soy yo
"el pop va al artista pop" decía el titular
"el disparo fue un montaje, ¿está Warhol realmente muerto?"
tú tardabas menos tiempo en robar un coche
recuerdo estar oyendo mi propia cancion en un bar
te odiaban de verdad, ahora todo eso ha cambiado
pero siento algunos rencores que jamás podrán ser borrados
me diste donde dolía y yo no me reí
tus diarios no son un digno epitafio
Bueno, Andy, supongo que nos tenemos que ir
espero que alguna vez, de alguna manera, te guste este pequeño show
sé que ha tardado en llegar pero es la única manera que conozco
hola, soy yo, buenas noches, Andy
Adiós, Andy


Lou Reed y John Cale





7.6.03

Primero fue el anuncio de Minute Maid. La marca de zumo "de verdad" de Coca Cola nos muestra a un tipo en un bar de diseño que pide un Minute Maid. Mientras el camarero busca la botella, un tsunami de líquido naranja llega por la calle, rompe el inmenso ventanal y pone todo perdido.

Luego vino el de Trina, que nunca ha querido ser exactamente un zumo. Tres chavales hacen el gamberro enseñándoles botellas de Trina a un montón de naranjas, que empiezan a perseguirlos por escenarios urbanos arrasando también con todo. Después de un falso desenlace feliz estilo Viernes 13, las naranjas alcanzan a los chavales y se les pegan al cuerpo.

Digamos que Minute Maid pretende distanciarse del Zumosol de toda la vida basándose en que es "puro zumo de naranja" o "zumo exprimido", o como lo quieran llamar, porque sea como sea, es mentira. El zumo exprimido es eso que, o bien compras en el Corte Inglés y vale a cojón de pato, o bien te haces en casa y no sale muy barato, pero como las naranjas las compras en mallas de dos kilos ni te enteras. Y para destacar la naturalidad del producto no se les ocurre cosa mejor que tirar de ordenador y currarse un anuncio tipo Matrix lleno de efectos especiales. Cuando lo veo siempre pienso: A - en lo peligroso que deben ser todos esos cristales rotos volando por el bar, B - lo desagradable en general que es verse bañado en zumo de naranja, con lo que pringa eso, sobre todo después de haberte maqueado para que te dejen entrar en el bar de diseño, y C - que cómo le cuentas eso al seguro. Lo que quiero decir es que, igual que el juego de desayuno forrado de piel de Oppenheim (toque erudito, gracias, Bernardo), algunos anuncios despiertan en nosotros sentimientos inconscientes de asco y rechazo, que pueden llegar a provocar una sensación rara la próxima vez que te pares en el supermercado delante de los tetrabricks de Minute Maid.





6.6.03

Hoy me gustaría contarte la historia de Gerald Denley, de cómo somos sólo peatones a punto de ser atropellados, de cómo somos discípulos de Wittgenstein. Me ha impresionado mientras leía el periódico esta mañana en el bar, antes del examen de informática.

Pero si es por actualidad, no hay competencia: Galicia entregará este año su medalla de oro a Francisco Álvarez Cascos. No, no es coña. Es otra de estas noticias extrañas que últimamente pueblan los periódicos. La leemos y nos quedamos con cara de tontos ¿Qué hacemos? ¿Salimos a la calle a protestar por una medallita? Déjame que cite una horrible serie de la TVG:

-¿Isto é unha broma ou un insulto?
-Eu diría que un insulto.
-Ah. Menos mal, ¿eh? Porque eu bromiñas de estas non as aturo.


Ya lo sé, es un chiste muy viejo, pero es que me he quedado algo descolocado. Tengo la impresión de que en Galicia el PP ha situado un laboratorio de política experimental, para comprobar cuántos bocatas hacen falta para contrarrestar errores de gestión de grado 1, 2 ó 3. En fin, nos vamos a jartar.

Pero tampoco era eso lo que tocaba hoy. El Libro Rojo de los blogs afirma que nunca deben tocarse más de dos temas en un mismo post. Éste es el tercero y reza así:

Hoy es mi último día de clase

-Bueno, pero todo el mundo termina el curso estos días.
-Yo no termino el curso. Termino las clases.
-Joder, ya, vale, los exámenes y...
-No, no, no. Termino las clases... para siempre. Llevo desde los cuatro años yendo a clase todos los días, de lunes a viernes. Siete años de EGB, tres de ESO, dos de bachillerato, dos de arquitectura, dos de diseño... y mañana acabaré con esa dinámica.
-Oh.
-Cinco días a la semana, de pie por la mañana, ducha...
-Cinco días, dice.
-Bueno, cuando no voy me siento mal.
-¿Por eso eres un ser tan depresivo?
-Ag. Déjalo, anda. Mañana termino las clases y ya está.
-¿Qué harás el lunes por la mañana?
-Hum...
-Ir a la playa, pasear...
-No. Creo que me pasaré por la escuela a ver si puedo hablar con Jon para hablar de la entrega.
-Joder, el que no tendría que volver por allí.
-Ay, que es sólo el hecho... simbólico. No me quites la pátina de felicidad que se ha posado hoy sobre mi existencia como un cálido rocío.
-¿Hablas siempre así?
-Sólo una de cada ocho frases.





5.6.03

-Pero mírala, mira qué cuello, qué tobillos... cuando esta muchacha caga huele a flores.
-No me gusta el olor de las flores.
-¿Prefieres el olor a mierda?
-No.
-Vale.
-Pero... soy alérgico a las flores.





4.6.03

-Abraham... ¿quién es Abraham?
-Mi coleguita de teleco.
-El programador.
-Ese. Además tiene algo que no tienen el resto de los inteligentes: ganas de currar. Es que curra como un negro, tiene una capacidad de trabajo increíble.
-Pero eso no mola.
-¿Por?
-Eso de trabajar y ser inteligente a la vez es un despilfarro de energía.
-Qué dices.
-Sí, hombre. Mira a Cogollo lo optimizado que está, que no sirve ni para cambiar una bombilla.





2.6.03

El elefante se dejaba secar al sol, tumbado junto al lago, después de un baño de barro. Era una tarde africana, ni una sombra a la redonda, ni una hoja verde para comer. Pasaba algún tábano de vez en cuando. El pájaro parloteaba a su alrededor, nervioso.

-... siempre me lo digo, y no lo digo porque me callo, pero siempre me lo digo... me digo, vaya desgracia tener que comer raíces, sí señor, excarbar todo el día... y encontrar una raíz... y comerla, puaj...
-Eh -contestó el elefante con su voz pétrea-, ¿me está hablando el que se alimenta de las garrapatas que tengo en el culo?





1.6.03

-Siempre con la misma duda...
-¿Cuál duda?
-¿Hotel Glamour es chabacano y zafio?
-Joder, ¿lo dudas?
-Ya, vale, dejémonos llevar por la corriente y crucifiquemos a los Dinios y a las Yolas... pero ya en su día crucificaron a Manet por chabacano. Y a Bukowsky. Y a los Beatles. Y a los Sex Pistols. Y a El Jueves.
-Joder, Paco.
-Es que siempre, con un poco de... humildad, puedes preguntarte "¿esto es realmente deplorable... o seré yo, que no lo entiendo?"
-Bueno, pues si es por eso, quédate tranquilo, que no hay nada que entender.
-No, no, ya has caído. Ésa es precisamente la actitud de quienes censuraban a los Beatles. La autosuficiencia de proclamar que no necesitas saber más, que no aprenderás nada nuevo hasta tu muerte...
-Joder, pero es que este programa sí que es telebasura.
-¿Sabes a qué programa le llamaban telebasura el otro día?
-A ver.
-Sinchan.
-No, no, no me vas a comparar a Ho...
-Tal vez dentro de veinte años recordemos Hotel Glamour con añoranza, como el programa que abrió un nuevo mundo de posibilidades audiovisuales... como ahora con La Bola de Cristal, ¿sabes?
-Mira, estás sacando unas comparaciones de flipar ¿Sabes de verdad qué pensaremos de este programa dentro de diez años?
-Qué.
-Pues más o menos lo que ahora pensamos de las Mama Chicho.