9/19/2003 05:52:04 AM|||paaq|||Y por fin llegó el último día.
¿Alguna vez me preguntaré cuál fue el último objeto que compré en Ferrol? (Un termo) ¿Qué sentí la última vez que puse la lavadora? (No sabía que era la última) ¿Qué compré en mi última visita al supermercado? (Zumo de naranja, pan, chocolate y dos yogures azucarados) ¿Cuál fue la última ventana en bajar? (La de la cocina) ¿A quién destiné la última llamada desde mi telefono? (A Lisi) ¿La última vez que volví de la playa y me metí en cama sin ducharme para sentir la piel de la espalda palpitante? ¿La última vez que oí las gaviotas? ¿La bocina de los barcos? ¿La última cena con invitados?
Nuestro héroe se agachó para coger la última caja de cartón, recuperada de la pulcra basura ferrolana, rellena de objetos cotidianos. Cuando levantó la caja, toda la casa dejó de ser un hogar para convertirse en un caparazón vacío, un espacio en blanco ( ), un conjunto abstracto de habitación, cocina, comedor, baño, pasillo y salón. Toda la casa fue de repente tabiques pintados de blanco y baldosas y rodapiés y puertas con molduras y ventanas en guillotina de aluminio blanco y persianas de plástico. Todo eso aconteció, no sé si me explico, entre el último momento en que la caja reposaba en el suelo y el primer momento en que era sujetada por sus manos.
Ella lo esperaba junto a la puerta.
-¿No sientes nostalgia de todo esto?
Nuestro héroe miró por última vez por la ventana.
-Vámonos de aquí.|||106466862403446695|||