9/28/2003 01:53:31 PM|||paaq|||Así que todo comenzó cuando una tarde de aburrimiento compramos la revista Más Allá, que traía el cd con el código secreto de la biblia. Tres euros con cincuenta; en la portada, pruebas arqueológicas de la existencia de Jesús. Además, los sueños de los animales, un restaurante embrujado en Sevilla, setenta y cinco anuncios de videntes, meditación y curación, un perfume para cada signo -me encantan estas concrecciones en los horóscopos, porque se traducen inmediatamente en fallos rotundos, cómo me va a gustar el olor a canela-, y una entrevista con un señor, Hugh Emil de la Cruz, de la que no me resisto a pegarte un fragmento:
Jesús, Satanás, la Madre de Dios o los distintos santos son creaciones mentales de los que escribieron las llamadas Sagradas Escrituras. La propia misa de la Iglesia romana se basa en los principios de la veneración satánica, cuya única finalidad es controlar las mentes de las personas.
-Uh... ¿la única finalidad?
-Sí, ¿no?
-Yo diría que... controlar la mente de alguien jamás puede ser una finalidad... sino un medio, ¿no?
-Yo diría incluso de la finalidad de la veneración satánica es venerar a satán.
-Oye, mucho sabes tú de esto.
-Mi pasado oscuro.
En la misma línea, considero que el asesinato de la princesa Diana de Gales formaba parte de un ritual satánico. Su bebé nonato y partes de su cuerpo fueron extraídos para usarlos en rituales satánicos. El hermano de la princesa no ha permitido que se abra el ataúd. ¿Está ella dentro? o ¿hay una muñeca? Nadie ha contestado estas preguntas.
-Y yo que creía que las partes extraídas del cuerpo de Diana se habían usado como complemento coquetón de la carrocería del coche.
-Sí, esos reposacabezas con dientes incrustados.
-Bueno. Tenemos en nuestras manos el código secreto de la biblia ¿Qué hacemos?
-Para empezar, meterlo en el ordenador, que en nuestras manos de poco va a valer.
-Buf. Y... ¿por dónde empezamos?
-A ver... según pone, hay que buscar nombres propios, o fechas, o palabras. Pero las palabras tienes que traducirlas con el diccionario español-hebreo que trae incorporado. Y las fechas con el conversor de fechas gregorianas-judías.
-Uh... o sea, que nombres propios.
-Vaya que sí.
-Pues marchando una de Sylvia Saint.
-Vamoallá.
-¿No tarda mucho?
-Tío, que llevamos quince minutos.
-Pues aún va por la mitad.
-Jo.
-Y no ha encontrado nada.
-Coño. Pero cómo no va a salir Sylvia Saint en la torá ¿Predice lo de las torres y no predice a Sylvia?
-Ya ves.
-¿Qué?
-Nada.
-Jo.
-Bueno, pues buscamos Fresita a ver si se cruza con vaca.
-A ver cómo se dice fresa en hebreo.
-Eh... es un nombre propio, ¿no?
-Ya, bueno, pero viene de fresa igual, no sé...
-En el diccionario no viene fresa.
-Coño.
-No viene, no.
-Pero... pero... qué pasa, ¿los judíos desconocen las fresas?
-Igual también las tienen prohibidas...
-¿Sabes cómo se dice yogur de fresa en hebreo?
-A ver.
-Yogur de... qué buen día ha quedao, ¿no?
-Buf.
-¿Nada?
-Nada.
-Vaya timo.
-Venga, buscamos Hitler.
-Bah, pero eso es lo típico.
-Bueno, sólo para comprobar que el programa rula.
-¿Bien?
-Ja. No sólo sale como un porrón de veces, sino que te he buscado...
-¿Me has buscado? Qué maldad.
-Je. Pues te cruzas con él unas doscientas veces.
-Sí, todas las mañanas al ir a comprar el pan.
-Eh... era mejor el de las fresas.
-Que ya es decir.|||106475001139348591|||