8/22/2003 07:16:45 PM|||paaq|||¿Quién es Joan Riudavets Moll?
Joan Riudavets Moll es un hombre anciano. Probablemente muy anciano para tus estándares, tiene 113 años. Vive en Menorca, en Es Migjorn, que seguramente es un pueblo encantador donde envejecer. Pero al pobre señor Riudavets, que tan tranquilo estaba aguantando el calor, cada verano se le mete en casa José María Aznar. No estoy hablando del telediario de la Primera, sino del Jefe en carne y hueso y bigote, que tiene la capacidad de colarse en el hogar español que considere más oportuno, como Jesús Puente en sus tiempos, tomarse un café, asustar a las mascotas y derrochar su campechanía. Así que Joan Riudavets Moll, tranquilamente, hace una cafetera, suspira, y se sienta para aguantar la tarde. Sin duda en un hombre que conoce los sacrificios que hay que hacer por el país, tenía nueve años cuando la guerra de Cuba. La vieja escuela, es lo que tiene.
Sospecho que Aznar no acude esta casa como a otras. La ancianidad de Joan Riudavets Moll es signo de sabiduría, y Aznar está dispuesto a acumular toda la sabiduría posible: dentro de unos meses, sus prodigiosos atributos sexuales ya no influirán en la política nacional. Nuestro amiguito espera avanzar en la Senda del Conocimiento para convertirse en lo que siempré soñó, en un líder que no dependa de sus cuerpos de seguridad para hacer cumplir sus deseos. Acudir a las cumbres internacionales en calidad de líder, así a secas. Hablar en español con Chirac y con Schröder, listos para tomar nota de sus disposiciones. Poner y quitar, que en eso cree que consiste la política. Coronarse duque de Aznar en una ceremonia sencilla y discreta en el Palacio de Oriente -tiempo al tiempo-, escribir unas memorias de dos o tres kilos como Churchill.
Claro, que también está la posibilidad fisiológica. Fíjate en la foto. Cada fibra de cada músculo del enteco cuerpo de Joan Riudavets Moll supone años de dieta mediterránea concentrados, litros de aceite de oliva, kilos de pescado, chapata y tomate. Al cadáver de Joan Riudavets Moll se lo rifarán Nestlé y Danone para triturarlo y echárselo al gazpacho de tetrabrick, a los salteados de verduras, al champú fortificante, no más de un miligramo cada frasco, por supuesto. Aznar se les adelanta. Mira qué cara de buitre pone; cuando los periodistas han sacado las fotos y les dejan tranquilos, el Jefe lame con avidez la calva de Joan Riudavets Moll, que soporta lo indecible por no quedar mal. Aznar, como Célula, se come a otros sabios para aumentar su nivel ¿O qué te crees que había sido de Hernández Mancha?|||106157260577997311|||