7/31/2003 04:25:23 AM|||paaq|||-Primero fue Paula.
-Ahá.
-Había quedado con ella para ir a Alcampo, porque quería comprar un saco de dormir. El fin de semana me iba a Cambados, a la fiesta del Albariño, con los lucenses.
-¿Y tu saco?
-Se lo lleva María este fin de semana a no sé dónde. Además, mi padre jamás me haría el favor de hacerse el viaje desde Lugo por traerme un saco. El caso es que ya me iba haciendo falta tener uno propio.
-Claro.
-Así que quedé con Paula en que por la tarde me pasara a recoger y nos íbamos a Alcampo... me dijo que pasaría al atardecer, porque tenía que ir a Narón a echar de comer a los perros y eso.
-Bien, ¿no?
-Bueno... a eso de las tres me mandó un mensaje para decirme que se iba a la playa y que ya quedaríamos otro día.
-¿Y los perros?
-Ni idea.

-Luego fue Jacobo... digamos que en representación de todos los lucenses. Yo ya había hecho una lavadora para la ropa que iba a llevar a Cambados, había puesto a cargar las pilas de la cámara... iba a comprar el saco. Así que le llamé para saber cómo nos organizábamos para llegar.
-Ahá.
-Se puso serio, y empezó a contarme todos los detalles... los problemas, las posibilidades... En resumen, que irían todos en coche y que yo me buscara la vida.
-¿Cómo? ¿Sólo tú?
-Sí, que fuera a Cambados en bus o en tren. Que ya quedaríamos todos allí.
-Vaya, eso es tener amigos.
-Lo increíble es que no le dije que no.
-¿No?
-No, me puse a mirar horarios de autobuses. No sé... supongo que me hacía verdadera ilusión ir. Pero mientras buscaba me di cuenta de que... no sé, estaba caminando hacia atrás. Que si hiciéramos estos planes veinte veces, ¿cuántas me tocaría a mí ir en bus?
-¿Veinte?
-Llamé a Jacobo y se lo pregunté.
-¿Y?
-Veinte, claro. Le dije que no iba. Colgué... y de repente me entró un sueño terrible. No tenía ganas de hacer nada, de ver a nadie. Sólo de dormir.

-Luego fue Inés. Dormí durante todo el día. Al anochecer cerró el supermercado y yo seguía durmiendo, sin comida en casa. Soñé con muchas cosas... con muchísima gente y eso. Pero me acuerdo de Inés. Viene hoy de París, en unas horas. Así que iba a recibirla a Barajas. Cuando la veía salir por la puerta, corría hacia ella. Pero... no me acuerdo muy bien, me decía que no era momento de abrazos o algo así.
-Joder.
-Una pesadilla. Me desperté sudando y eso. Con un odio raro y completamente injustificado a Inés. Y completamente grogui. Fui al baño dando tumbos contra las paredes, sin encender la luz. Me remojé la cara. Eran las tres de la noche.
-Hace hora y media.
-Sí.
-No está mal. Podríamos sacar una moraleja.
-Odio las moralejas.
-Bueno, pues una conclusión.
-Venga.
-Que los amigos son los que te fallan... en sueños.|||105961832383473012|||