7/27/2003 09:45:11 PM|||paaq|||Memorias de Datzaquen el Curioso

Datzaquen el Curioso vivió hacia el siglo XIII en lo que hoy es el norte de Cuba. Su aldea formaba parte de las tribus tainas que sucumbieron a la colonización al cabo de un siglo. Datzaquen escribió sus memorias ya anciano, con veinticuatro años, en el tronco de un árbol. Como escribía en espiral, cuando le faltaba un buen trozo llegó al suelo y hubo de esperar meses a que el árbol creciera lo suficiente para añadir una última frase a modo de resumen de lo que quedaba, por lo que de sus últimos años sólo sabemos que "ya nada era como en los buenos tiempos". Datzaquen escribió también en el viento del sur, en el batir de alas de los murciélagos y en el sonido del agua al caer en cascada. Mostramos hoy un capítulo de su obra:

A las veinte lunas, entré en la cabaña del Chamán para someterme al Examen. Por entonces ya olía bastante mal, imagínate, veinte lunas sin acercarme al agua, viviendo a base de comer hierba y las Veinte Sagradas Avellanas. Aunque tal vez, si no hubiera comido las veinte avellanas el primer día... igual las cosas habrían ido mejor. En todo caso, el hedor de la cabaña del Chamán me hizo olvidarme del mío. Olía como a... restos en descomposición de algo que hubiera olido muy mal. Me arrodillé frente a él, mirando al suelo.

-Maestro. Aquí estoy.
-Ya te veo, hijo.

Pasó mucho tiempo.

-¿Quieres algo, hijo?
-He venido por el Examen, Maestro -ya me dolía terriblemente el cuello.
-Oh. El Examen. No esperaba a nadie hoy. Déjame ver los Huesos Sagrados... tú eres Datzaquen, hijo de Datzaquen, ¿no?
-Sí, Maestro.
-No hueles tan mal como me esperaba ¿Seguro que ya te toca?

La pena por contradecir al Chamán es de tres Eternidades en el Pantano de los Sufrimientos.

-Eso creo, Maestro.
-¿No te habrás equivocado?
-Euh... tal vez, maestro. O sea, Maestro.
-Jaja, venga. Era coña. Claro que te tocaba hoy, hueles como si hubieras vivido en un saco de estiércol las últimas cuarenta lunas.
-He vivido en un saco de estiércol las últimas cuarenta lunas.
-¿En serio? Cuando puse esa norma aposté mis Huesos Sagrados a que no la cumplía nadie. Tal vez os toméis demasiado en serio... en fin. El Examen... porque a eso has venido... seguro que estás deseando beber agua y comerte un buen cuenco de gusanos. El caso... es que no me acuerdo demasiado bien. Mírame al ojo, hijo. Me siento como si estuviera hablando con una silla.

El Chamán tenía un tic en el único ojo que le quedaba. Era muy feo... bueno, si hubiera sido una persona y no una casidivinidad hubiera sido una persona muy fea.

-Vamos a ver. Sólo me acuerdo de una pregunta de las cinco, así que no te será muy difícil ¿Estás preparado?
-Creo que sí, Maestro.
-Bien ¿Cuántas Sagradas Avellanas Has Comido?

¿Era un truco?

-Veinte.
-¿Seguro?
-¿Ésa es la segunda pregunta?
-Uh... vamos a ver, hijo, ¿tú estás seguro de que te has comido veinte avellanas?
-Maestro, me diste veinte Avellanas Sagradas y yo las comí.
-No, hijo, te di diecinueve avellanas y una piedra con forma de avellana.

Eso explicaba muchas cosas.

-Me temo que la comí, Maestro.
-Por Gotacoalz. Enséñame los dientes.

Saqué una bolsita del macuto y esparcí su contenido ante el Chamán. Abrió mucho el ojo.

-Hijo... definitivamente te has tomado esto en serio. Lo mejor será que salgas a recoger gusanos, escarbar raíces y... casarte y hacer una vida y todo eso ¿Alguna pregunta antes de que te nombre Adulto?

Los mayores siempre decían que llevaras un papelito con las preguntas apuntadas. Mi madre siempre decía que no hacía caso a los mayores. Debería haberle hecho caso a mi madre.

-Uh... ¿Qué es una silla?
-Pues... una silla es... algo para sentarse, hijo.
-¿Como el suelo? ¿También crecen árboles en las sillas?
-No, no exactamente... sólo sirve para sentarse. Claro, que teniendo el suelo, no hace falta. Pero hay mundos que no tienen suelo y las usan.
-Y en esos mundos ¿dónde crecen los árboles? ¿Dónde viven los gusanos?
-Tengo entendido que tienen otros objetos llamados macetas y... ¿más preguntas?
-¿Por qué cuando estoy cargando la Pipa Sagrada siento unas irrefrenables ganas de silbar y al hacerlo me vuela toda la hierba?
-Supongo que es por la emoción ante el colocón que te espera, hijo.
-Si pesco una piraña y me la como, ¿el Dios de las Pirañas vendrá a por mí?
-Tranquilo. Las pirañas no te comerán. Si no te metes en el río, claro.
-¿Es imprescindible perder un ojo para llegar a Chamán?
-Sólo si eres muy torpe, hijo... creo que ya empiezo a entender por qué te llaman Datzaquen el Curioso.|||105933511181590123|||