4/30/2003 09:08:41 PM|||paaq|||Nuestro héroe se paró delante de la excavadora y levantó los brazos. Era la sexta vez en tres años que le levantaban la calle y no iba a permitirlo.

-Por el amor de dios, no hace ni cuatro meses que excavasteis por última vez ¡Dejadnos en paz!
-Anda, chaval, quita de ahí.
-Pero ¿qué narices podéis estar buscando ahí abajo?
-Mira, yo soy un mandao, ¿vale?
-Van a empezar los exámenes, necesito dormir la siesta, mis vecinos de arriba tienen un bebé, mi vecina de abajo da masajes relajantes... Un poco de caridad humana, por favor.
-Aparta, ostias, que tengo prisa.

Los operarios de excavadoras no se caracterizan por su empatía. Nuestro héroe se secó la sangre de la boca y se fue a la cama. En realidad, el ruido nunca le había impedido dormir, pero algunas cosas hay que denunciarlas.|||93547642|||