4/4/2003 03:02:50 AM|||paaq|||No es fácil diseñar para niños. Has pasado todo el día en casa, cociéndote en tu propio jugo creativo, rellenando papeles con monigotes a rotulador, ojeando libros y catálogos. Así que, aprovechando que hace una tarde fabulosa, decides darte un paseo hasta Amboage.
La plaza es octogonal, llena de niños. Casi todos llevan uniforme, es terrible esta ciudad: soldados con uniformes de primera comunión, soldadores con uniformes azules, quinceañeras con uniformes Ripcurl y niños con uniforme ¿Cómo pretenden que una niña haga nada propio de niña con una falda puesta?
Los niños observan unas grandes dosis de jerarquía en sus relaciones. Los críos de seis años mandan sobre los de cuatro, y éstos sobre los de tres. Analizas sus objetos de juegos: pelotas, globos de agua, cuerdas... cada uno más simple que el anterior. Sólo hay un patinete. Te preguntas entre dientes "¿qué maravilloso objeto por inventar necesitáis para divertiros, pequeños cabroncetes?". Los que juegan con globos de agua no llevan uniforme, seguro que los demás les tienen envidia. Justo a tu lado hay dos gemelos de cinco años peleándose por una pelota. La pelota está desinflada, no es más que un trozo de goma. Qué necesitáis. Pues la primera cosa a la que se pueda dar patadas, con eso os llega.
-Eh, Paco.
-Oh, hola.
-¿Qué, mirando a los críos?
-Sí...
-Recordando tiempos felices, ¿eh?
-Eh... bueno, la verdad es que mi infancia fue un infierno.
-Ah... vale.
-...
-Voy a casa.
-Bien. Adiós.
-Adiós.
Dos niños juguetean en un banco con unos tazos. Tal vez sea sólo cuestión de enfoque. Tal vez sea sólo un "¿qué desearíais para divertiros?". Sonríes. Es fácil diseñar para niños, mientras los de marketing hagan el trabajo sucio. Que el mundo vaya a peor no es culpa tuya.|||91948964|||