1/15/2003 06:07:46 PM|||paaq|||Y ahora, un ejemplo de linchamiento:
Un concejal de un pequeño pueblo del sur de España recibe un chiste en un mensaje SMS. Considera que es gracioso, y lo reenvía a algunos amigos. Dos semanas después es denunciado públicamente por uno de esos amigos, concejal del partido competidor, que le acusa de herir sensibilidades con su chiste. Tan ridícula noticia recibe eco nacional un día en el que la actualidad no se mueve lo rápido que debería. Los boletines horarios comentan el SMS y el magacine de la tarde llena cuarenta minutos con la presencia del concejal, de su denunciante y de los contertulios que le preguntan si piensa dimitir. Se abren teléfonos para que los afectados morales -voluntarios en la costa gallega y homosexuales- puedan colaborar en el abucheo. Esto ha ocurrido hace menos de dos horas.
Los linchamientos suelen tener ciertas características comunes: la noticia salta varios días, semanas o meses después del suceso, porque suele vegetar en carpetas hasta que la falta de actualidad fuerza a publicarla; salta, es decir, que los informativos le otorgan el trato urgente que suelen otorgar a la noticia de última hora; el suceso suele quedar oculto desde el primer momento bajo un manto de abstracciones -intolerancia, actitudes antidemocráticas-; y sobre todo, los linchamientos no tienen memoria. Son a los medios de comunicación lo que el pop a la música, propaganda muy rentable que al día siguiente jamás ha existido, bombas de opinión en el muro de la opinión pública que se lanzan a ciegas antes de echar a correr.
En realidad este post estaba dedicado al linchamiento de la plataforma Nunca Máis, que está muy de actualidad; pero la idea de hacer dimitir a un concejal de pueblo por mandar un chiste por SMS me pareció incluso más chocante. Los linchamientos, contra lo que pueda parecer, son bastante frecuentes en los medios de comunicación; sirven al grupo empresarial -aquellas míticas portadas de El Mundo sobre Villalonga hace tres años- o al político, por ejemplo la de Nunca Máis. Otros linchamientos célebres son el caso Watergate por el Washington Post, el perenne linchamiento de Arzalluz que ya dura 25 años desde todos los medios conservadores de España, el fin de semana de caza de Álvarez Cascos desde Prisa... Para terminar, un ejemplo curioso, el linchamiento de Aznar por parte de Federico Jiménez Losantos, que está cabreadísimo con él desde que no le invitó a la boda de la niña. Si es que son como críos...|||87482995|||