1/25/2003 07:37:21 PM|||paaq|||Una cosa está clara: la ciencia en España se pudre ante nuestros ojos. Si el Ministerio de Defensa se ocupa en realidad de la guerra, y el de Trabajo del paro, si el de Sanidad de las enfermedades y el de Medio Ambiente de... (¿de qué?), el de Ciencia y Tecnología sigue ese magnífico patrón eufemístico, porque más bien está logrando desmantelar el escaso tejido científico que había en el país. Se puso en marcha hace tres años siguiendo la consigna electoral de Mario Conde: el que ha triunfado en la empresa ha demostrado poder hacerlo en política. Pero el Ministerio ha demostrado ser algo así como una nevera política: Anna Birulés se pasó dos años allí aburrida antes de volverse a Retevisión, y Josep Piqué espera ahora por las elecciones catalanas.
¿Alguien podría decir una sola cosa de provecho que se haya hecho en ese Ministerio? Hubo una campaña antivirus, sí... estaba el Plan InfoXXI, que se presentó en 1999, se metió en la nevera y se volvió a presentar en 2001. Ahora vuelve a estar en la nevera, tal vez lo presenten de nuevo este año. Está el Plan Ramón y Cajal, que ha logrado que unas docenas de científicos vengan a España, trabajen un año sin cobrar y se vuelvan a EEUU.
Es lógico que un Ministerio de un país mediano no tenga nada que hacer en Tecnología. Para eso hay unas empresas multinacionales enormes que dedican cantidades vergonzosas de dinero para convencernos de que necesitamos teléfonos con melodías polifónicas. Pero la Ciencia no es tan primariamente rentable. La ciencia es un bien público, como la educación, la sanidad o la paz. Y para guiar el estado de la ciencia en este país existe un organismo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, cuyo presidente se va también. El Mundo dice que por el Prestige. La Razón, que por el dinero. El ABC, por la fuga de cerebros. La Vanguardia, que por todo eso.
Pero si has creído entender que el Ministerio de Ciencia y Tecnología no sirve para nada, has picado. Eso es lo que quieren que creamos. En realidad es una especie de Banco de Crédito para empresas armamentísticas, labor en la que se gastó el año pasado más de mil millones de euros. Dichos créditos se camuflan como I+D, lo que permite ajustar los presupuestos del Ministerio de Defensa y anunciar el gran gasto en investigación científica. Viene a ser como... como si el Ministerio de Educación dedicara una importante parte de sus esfuerzos a promocionar la Liga de Fútbol. Eh, un momento ¡Eso ya ocurre ahora!
Ah, y ¿sabes quién va a sustituir a Tarralch como presidente del CSIC? Pues el que estuvo al frente del comité científico asesor del Gobierno en el Prestige. Así me gusta, todo atadito.|||88012989|||