1/22/2003 01:28:10 AM|||paaq|||Corría el principio de la década de los 80 cuando una no muy conocida compañía japonesa desarrollaba juegos de arcade. Su primer juego caro, llamado Radarscope, fue un fracaso. Entonces la joven compañía, desesperada por aquel traspié, puso toda su confianza en un joven llamado Shigueru Miyamoto (que todavía daba clases extra) y que dio su primer paso al marco internacional. En sus tiempos de ocio el joven trataba de crear un símbolo para el universo de los juegos. Al fin hizo un juego llamado Popeye. A partir de Popeye creó otro casi igual llamado Donkey Kong que dio su luz en 1981. Este poseía 3 personajes que fueron más bien una inspiración. Donkey Kong (inspirado en Brutus, un gordo y tonto villano), Mario (un carpintero inspirado en Popeye, que era un marinero) y su novia (inspirada en Olive Oil). Aquellos que los hayan jugado notarán la gran similitud. El resto de la historia aquí.

Es difícil comprender la importancia de aquel juego llamado Super Mario Bros. El concepto de scroll horizontal sirvió para sentar las bases de los juegos de plataformas, que dominarían la informática recreativa los siguientes quince años. Los personajes creados por este muchacho un par de años antes empezaron a recorrer mundos bidimensionales muuuy largos, siempre hacia la derecha, integrando de manera sensacional la narratividad y la habilidad. Los conocimientos necesarios eran mínimos -caminar, saltar, correr-, pero naturales. Y el objetivo era mucho más tangible que matar enemigos u obtener puntos: había que llegar a algún sitio. El juego se convirtió en el Camino. Y el camino es la meta, como bien saben John Ford o Hayao Miyazaki. Todo comienza con algo como esto.|||87811087|||