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30.11.02
Debían ser las cinco de la mañana. Se me ocurrió algo genial, algo sobre las dos y las tres dimensiones, lo que me habían pedido hacía unas horas. Surgieron en mi mente un par de frases verdaderamente buenas, que sólo habría que engarzar con un poco de oficio. Tenía que llegar hasta el ordenador y escribirlo cuanto antes. 29.11.02
Esta noche he visto Bambola. 28.11.02
¿Para qué escribir que he estado en Madrid y por eso no he escrito nada en una semana? Esto no es un diario, quiero creer que soy capaz de hacer algo mejor que contar las cosas que me pasan. Por otra parte, nunca me pasa nada, al menos por fuera. El joven Luis XVI de Francia, casado con María Antonieta, tenía un diario que debido a su posición era leído y analizado por sus cortesanos. Los primeros meses tras su boda, la única palabra que aparecía cada día era "nada", lo que hacía pensar a la corte que el matrimonio no se había consumado. En realidad, el joven y patoso rey pretendía anotar las piezas cobradas en sus cacerías por el Bois de Boulogne. Por otra parte, la corte no andaba errada en cuanto a la consumación del matrimonio, pero ésa es otra historia.
22.11.02
En 1865, la seguridad de los billetes estadounidenses era un desastre; eran impresos en el lugar mismo por los bancos locales en centenares de diseños a lo largo de todo el país. Nadie sabía cómo diablos se suponía que era un billete de dólar, así que los billetes falsos circulaban fácilmente. Si te hubieras encontrado un mendigo que te dijera que un billete de un dólar del Banco del Ferrocarril de Lowell, Massachusetts tenía una mujer inclinada sobre un escudo, con una locomotora, una cornucopia, una brújula, diversos artículos agrícolas, un puente de ferrocarril y algunas fábricas, no habrías tenido más remedio que tomar sus palabras por ciertas. Y, de hecho, lo eran. 21.11.02
Decir que hoy no he ido a clase porque llovía sería como decir que un barco se ha hundido frente a la costa coruñesa. Mis pobres ventanas eran sacudidas por olas de agua pulverizada que golpeaban la ciudad desacompasadamente. Con las papeleras llenas de paraguas rotos y las aceras de papeles y hojas podridas, con la misteriosa red urbana de ríos que se forma siempre cuesta abajo, con las ruedas de los coches abriéndose camino entre los ríos a base de empapar los pies de los peatones, hoy no valía la pena salir de casa. Y si no puedo salir de casa, para qué me voy a plantear llegar hasta Madrid, fracaso de mí.
19.11.02
-Hay algo raro en todo este asunto de Eva. Me he pasado la semana preguntando por ella y cuando viene nadie me lo dice. Bueno, Pablo, pero él también acaba de amanecer. 17.11.02
Son las cuatro de la noche y un atasco colapsa el centro de Ferrol ¿El motivo? Una pelea. Desgraciadamente, me he acostado hace unos minutos, con lo que me pierdo los primeros compases, pero cuando me asomo a la ventana la cosa parece ser un típico cuatro contra dos, con el plus de las niñas gritando que paren. A juzgar por los gritos, el de jersei azul que está a puñetazos con uno que no se tiene en pie se llama Marino, y el que tiene agarrado al jevi por el pelo -me duele hasta a mí- se llama Carlocho. Los otros dos están alrededor, esperando su turno como los malos de las pelis de kung fu. Mi vecino de arriba está asomado a la ventana diciéndoles que viene la policía, en un acto que se me antoja absurdo (¿para qué se lo dice? ¿para que se vayan? ¿no quiere que la policía los pille in fraganti? ¿ha llamado a la policía para que cuando lleguen no vean nada? ¿por vocación informativa?). Y, oh sopa maravilla, viene la policía, que en los próximos minutos aparcará hasta tres coches y un furgón debajo de mi ventana. El bando de dos abandona el ring, y el de cuatro saca los carnets por orden de los señores agentes. El vecino de arriba grita que estaban pegando a dos chavales y -miente como un bellaco- que las niñas les estaban ayudando. Las niñas protestan. Los muchachos intentan convencer a los policías de que aquí no ha pasado nada, venga, si ya nos íbamos para casa. Y aparece de nuevo el bando derrotado, pero ahora -ojo al dato- ya son cuatro. Así que la igualdad, contra lo que creía Kissinger, propicia la guerra. Y la guerra se reanuda bajo la atenta mirada de la policía, que actúa como árbitro y como frustrado apaciguador. Entretanto, se han ido desplazando calle arriba; ya no les entiendo cuando pasa algún coche y no distingo muy bien. Pero creo que el Carlocho ha vuelto con el del pelo largo. La policía se va. Ya en la esquina de arriba, a unos sesenta metros, todos quedan hablando con cierta tensión. 16.11.02
-Y lo mejor de todo es que Nabokov, que desdeñaba el factor humano de la literatura, que despreciaba a quien se identificara con los personajes... por eso admiraba tanto a Flaubert, que escribió una novela llena de desprecio hacia sus propios personajes... Nabokov reducía la literatura a dos elementos: estructura y estilo, como... como la gimnasia rítmica, forma y ejecución, ¿sabes?, pues escribió la obra más cómplice con el lector, una novela que desvela el Gran Asunto de la sociedad occidental actual.. 15.11.02
De la mentira, III 13.11.02
Hoy es un día raro. Un día triste en internet. elpais.es ha dejado de ser el referente mundial del periodismo online en español, al preferir unas miserables monedas a la audiencia. Como leíamos en baquía hace unas semanas, en internet la credibilidad se corresponde directamente con el número de links, con la audiencia de la web. Cuando una web se cierra al público, está renunciando a su propia credibilidad. Personalmente, esta página lleva conmigo desde su fundación hace seis años. Leo el periódico todas las noches, con un vaso de leche o zumo junto al ordenador, en una plácida rutina que, como todas, he creído eterna. Pero no sólo eso. elpais.es ha sido la mensajera de una multitud de acontecimientos durante estos años. La catalizadora de interesantes artículos -Juanjo Millás, Vicente Verdú, Mario Vargas Llosa, Santiago Segurola-, de suplementos dominicales, de... la información. elpais.es era la mejor página de inicio posible, cumplía todas las características necesarias, y además era un buen periódico. 12.11.02
La gente dice que soy cutre. Y... no lo soy. Es sólo que no saben pedir las cosas, no... no saben traducir lo que dicen. Traducir mentalmente, ¿sabes? Por ejemplo, por ejemplo dice "¿me dejas tus apuntes para fotocopiar?" y no traduce, no piensa qué significa esa frase, no piensa que en cristiano, porque hay que dejarse de adornos para entender, no piensa que quiere decir "después de haberte visto trabajar durante meses, he decidido que no tengo ganas de trabajar yo, así que déjame el fruto de tu trabajo para estar en igualdad de condiciones contigo". Es muy fácil pedir, claro, es lo más fácil; abusar de quien no sabe decir que no. Pero yo sé decir que no. Y dicen que soy cutre, pero no lo soy. Por ejemplo, por ejemplo estamos tomando un café en la cafetería... y la invito, aunque no me lo pida. Pero si me lo pidiese, si me lo pidiese querría decir, traducido y eso "¿te importa invitarme a un café que cuesta una pequeña parte de la cantidad de dinero que vas a gastar hoy?" pues claro que no me importa, es una pequeña cantidad de dinero, el café es barato, y... es un... cómo lo llaman, un agente socializador. Invitar a un café es algo que se hace entre amigos, no cuesta nada. No cuesta... Claro, que tal vez si... si le hubiera dejado los apuntes, no estaría tomando este café yo solo.
10.11.02
Bueno, por fin ocurrió. Acabo de ver En construcción. Claro, podría escribir mil cosas, que si la posesión visual del espacio arquitectónico, que si el guión entrelazado, que si lo bonita que es Barcelona. Pero voy a resaltar otra cualidad de la película: los personajes y su evolución. Una queja que tengo del cine actual es que carece de buenos personajes ¿Cuántos buenos papeles puede haber por película? ¿Uno, tal vez dos? Por supuesto, descartemos a los dos protagonistas de cualquier superproducción, obvia decir que serán guapos, simpáticos y grises. En las películas de Disney, por lo menos, reservan un papel al ayudante del bueno para que se vaya de gracioso. Pero En construcción nos sorprende con seis, siete personajes armados y complejos, atractivos. Después de esto, si algún día me quiero dedicar a escribir cine, no se me olvidará que la mayor falta que comenten los guionistas de la industria actual es la de la imaginación; imagínate si a un guionista se le ocurre meter un moro comunista. 8.11.02
Normalmente, por profundo y admirable que sea el análisis de una narración, de una obra musical o un cuadro, siempre habrá espíritus que se queden indiferentes y espinas dorsales que no se inmuten. "Asumir nosotros el misterio de las cosas" -como dice tan sagazmente el rey Lear refiriéndose a él y a Cordelia-, es lo que yo sugiero también a todo el que quiera tomarse el arte en serio. A un pobre hombre le roban el gabán (El capote, de Gógol); otro pobre diablo se convierte en escarabajo (La metamorfosis, de Kafka); ¿y qué? No hay una respuesta racional a ese "y qué". Podemos descomponer la historia, podemos averiguar cómo encajan sus elementos, cómo una parte del esquema se corresponde con otra; pero tiene que haber en nosotros cierta célula, cierto gen, cierto germen que vibre en respuesta a sensaciones que no se pueden ni definir ni desechar. Belleza más compasión: eso es lo máximo que podemos acercarnos a una definición del arte. Donde hay belleza hay compasión, por el simple hecho de que la belleza debe morir; la belleza siempre muere; la forma muere con la materia, el mundo muere con el individuo. Si a alguien le parece La metamorfosis de Kafka algo más que una fantasía entomológica, le felicitaré por haberse incorporado a las filas de los buenos y grandes lectores. 4.11.02
-Al fin y al cabo, un general es sólo un tipo que ha pasado suficiente tiempo en el ejército como para llegar a ser general. 2.11.02
-Es... increíble. Abro el grifo y sale agua. |