29.8.02
Hoy ha sido un mal día. Lo siento.
(Imagina si ha sido malo que debería haber acabado el post ahí, en ese punto y aparte, pero mi falta de inspiración es tan grave que incluso voy a contar cómo me siento, lo que equivale a intentar explicar un chiste que has contado mal: en realidad no ha sido un día horrible. Sólo ha sido un día decepcionante, en el que cada persona u objeto con el que interactuara me hundía un poco más. Todo sin sabor, todo sin ganas. Cogollo, los apuntes de estadística, la calculadora, la leche y las tostadas, la televisión, las sirenas de los bomberos, la lasaña, el teléfono, Pablo, Juan, la raqueta de tenis, las pelotas de frontón, el agua mineral, el Manzanares, el calimotxo, los libros, Juan, Pablo, Inés, el multimojito, el viento, Lavapiés, Gabi, las costillas fritas. Si te fijas bien, es un puñao de cosas que han salido mal; un gran ejercicio de probabilidad. Creo que debería meterme en cama y pasar la página)
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02:57
22.8.02
Me lo pensé durante días. Al principio ni siquiera tenía claro si algún día descolgaría el teléfono, o iría a su oficina. Preparé cientos de posibles conversaciones. Conversaciones cuánticas, la mayoría ni siquiera eran lógicas; memoricé bromas, chistes, me prohibí siquiera usar refranes -odiaba los refranes-, y con el tiempo me fui dando cuenta de que lo realmente difícil sería la primera frase, la primera palabra. Así que decidí empezar como empiezan todas las historias. -Hola. Ojeaba unos papeles tras su mesa. Levantó la mirada. -Hola. Bueno, se supone que a partir de aquí todo saldría por sí solo. -Hola. Levantó una ceja. Me miró como si estuviera loco y repitió, preguntando. -¿Hola? Creo que sonreí. A partir de aquí todo saldría por sí solo.
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03:35
18.8.02
Tragué saliva. -Imagina... Cerré un momento los ojos para intentar no sentir el calor. La piel palpitante de sudor. El bigote, la espalda, los muslos. -¿Qué? ¿A dónde se había ido el viento? -Imagínate que lloviera.
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21:56
10.8.02
José Ignacio del Castillo en libertaddigital.com:
No estamos en Nave Tierra con una despensa que no podemos aumentar y ya casi vacía. Más bien, somos como un niño que ha pasado su uña por el borde del Everest y al que un "ecologista coñazo" le increpa porque va acabar desgastando la montaña hasta que ésta desaparezca. El hombre no está en los confines del Universo, espalda contra espalda, con todos los recursos dominados y todo el conocimiento técnico para explotarlos ya descubierto. El hombre ya hoy en día (imagínense en el futuro) construye ecos. Si lo prefieren, los límites del crecimiento de la economía coinciden con los del Universo. América estaba más lejos para los hombres de la Edad de Piedra, que la Luna lo está para el hombre contemporáneo. Desde un punto de vista físico, toda la Naturaleza es materia y energía. Éstas se presentan en cantidades inagotables en la Tierra, el Sistema Solar, La Vía Láctea o el Universo. En eso consiste precisamente crear riqueza. En conseguir control sobre el entorno para hacerlo más habitable y confortable. No exagero pues si digo que la agenda de los ideólogos del "desarrollo sostenible" es impedir la creación de riqueza. Quieren impedirnos tomar el control de esa materia y de esa energía en estado "salvaje".
Resulta extraño encontrar neoliberales con un concepto global del Universo. Pero existen, y basan sus alegatos en la que John Kenneth Galbraith denominó economía del cowboy frente a la economía del astronauta. El cowboy vive en un mundo de espacios infinitos, de llanuras que se extienden hasta el horizonte, llenas de búfalos y matorrales. El Mundo es Grande, así pues, qué puta manía de incordiar la de los ecologistas coñazo (me niego a entrecomillarlo). La economía del astronauta es, digamos, más europea. La Nave Tierra, un sistema vital, de características determinadas, frágil, donde cada acción puede suponer un peligro para nuestra propia supervivencia.
La economía del cowboy es toda una filosofía derivada del paisaje. Los americanos, dictadores de las reglas económicas mundiales, siguen siendo colonos europeos en un continente enorme e inabarcable. Sin embargo, al lado de Las Vegas están excavando un agujerito en el suelo para guardar las 70.000 toneladas de residuos nucleares que ha producido el país desde que hace sólo 50 años comenzó la producción masiva de elementos radiactivos, que seguirán siendo peligrosos durante 250.000 años. No hay planes a la vista para dejar de producir residuos nucleares, con lo que se supone que cada cincuenta años volverán a gastar otros 20.000 millones de dólares en un agujero. Cuando los primeros barriles dejen de ser peligrosos, ¿cuántos otros se habrán enterrado desde entonces?
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06:49
7.8.02
-¿Tu padre? -Desapareció.
Así, sin más. Desapareció. De repente ya no estaba. Ella tenía doce años y un día su padre no estaba en casa. Al día siguiente, tampoco. Con el tiempo se acostumbraron a la nueva vida, un poco más apretada -el sueldo de su madre no alcanzaba para lujos- y las fotos familiares enmarcadas sobre la mesita del salón, única muestra de que alguna vez había existido un padre, fueron dando paso a otras de graduación, de nuevos viajes, de los nietos. El padre ausente se convirtió en abuelo ausente sin que nadie se diera cuenta.
-No sé... es raro. Nunca habían discutido. Y la verdad es que no me acuerdo del día en que se fue. -¿Qué os dijo tu madre? -Que se había ido. -¿Nada más? -Sí... que acabáramos la cena de una vez.
-¿Te gustaría conocerle? -¿A quién? -A tu padre. -Ah. Bueno, ya lo conozco... quiero decir, sé quién es... o quién era. -¿Te gustaría verle? -Creo que no.
-¿Qué crees que fue de él? -¿Del pez? -No, de tu padre. -Creo que está muerto. -¿Tienes alguna pista o algo...? -No. Pero ha pasado mucho tiempo. Sería raro que... he pensado mucho en ello estos años. De pequeña cogí la costumbre de leer el periódico. Los sucesos. Cuando se encontraba un cadáver en algún sitio miraba las fotos... y no veía nada, claro.
-Podría haber empezado una nueva vida... -¿Qué? -Tu padre. Podría haber empezado una nueva... un nuevo trabajo, una nueva familia... -Qué manía te ha entrado con mi padre. -Bueno, la gente no desaparece así como así. -Por eso. -¿Por eso qué? -La gente no desaparece así como así. Porque no puedes empezar una nueva vida... así como así. La policía tiene tu foto, el banco tiene tu dinero... hay personas buscándote, no te puedes casar porque ya estás casado... no puedes utilizar la tarjeta de crédito... De hecho, no puedes hacer nada que necesite una identificación. Tiene que estar muerto. -O muy aburrido. -Ja.
-Me dijiste que no querrías verle. A tu padre. -Te he dicho que mi padre está muerto.
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01:43
5.8.02
-¿Crees que soy ambigua? -¿En qué sentido?
(a gabi)
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01:37
3.8.02
Acabo de dejar al abuelo en la cama. Hemos venido desde La Coruña en barco, vale 7 euros y tarda lo mismo que el bus. No se pasa calor y la vista es espectacular. La música, desgraciadamente, es la misma (pachanga mix). Pero el barco está lleno de turistas y las conversaciones son más simpáticas. El caso es que le he estado tirando de la lengua al hombre, a ver si por fin me confiesa si alguna vez ha matado a alguien. La verdad es que estoy por creer que no, en la guerra no estuvo en el frente e incluso llevaba a los prisioneros en el camión a visitar a sus familias. Cuando entró en la Guardia Civil ya era 1948 y la época de los paseos había acabado. Además, su destino fue un pequeño pueblo de Asturias del que mi madre guarda sus recuerdos de infancia. Entre 1938 y 1948 mi abuelo recorrió España como soldado. Zaragoza, Barcelona, Teruel, Tarifa, Sevilla, Madrid, Santander. En un arranque de sinceridad me ha dicho que le robaron lo mejor de la vida, le pusieron un fusil en la mano cuando tenía 17 años y no pudo estudiar una carrera, que era lo que más ilusión le hacía en la vida. Y lo intentó, en Barcelona estuvo un año en una academia de derecho, y en los exámenes a suboficiales llegó a sacar nota suficiente para ser teniente. De alguna manera que él todavía no se explica, decidió volver a su aldea perdida en algún lugar entre Lugo y Asturias, a cuidar a sus padres, casarse y cultivar la tierra. Cuando decidió que aquello no era vida, ya se le había pasado el arroz para ascender y ahí se quedó, de sargento de la Guardia Civil, en Fonsagrada, Onís, Caurel y por fin Lugo.
Los reyes son unos mosquitos que chupan la sangre del pueblo y en Argentina tienen lo que se merecen por no pagar impuestos desde hace 50 años y por no trabajar. La historia que cuentan los libros no tiene nada que ver con la que él vivió y los marroquíes no invaden Sevilla porque tienen miedo, que si no de qué. Es una filosofía que jamás le ha impedido ser una persona amable y educada, con terror a la violencia. Hoy ha nacido su decimotercer nieto, en un hospital de Nyon, en Suiza. Es un día especial, y él se siente vivo. Sobre todo cuando vemos al papa en la tele. Tienen la misma edad.
Me ha contado una cosa que me ha dejado intrigado. Cuando llegaban al ejército, los médicos les ponían unas inyecciones que muchos no resistían ¿Qué eran? "Vitaminas, nos decían, pero uno que se llamaba Manolo, de Cabreira, murió allí mismo" ¿Cómo te sentías después de tomarlas? "Me sentía otro, como más valiente y más fuerte" Manda cojones que el Glorioso Ejército Nacional drogaba a sus soldados ¿Qué contenían aquellas inyecciones? Voy a tener que hacer un safari bibliotecario a ver que encuentro.
"A un comandante de La Coruña lo fusilaron, porque le morían muchos chicos de las inyecciones estas... sí, era otro mundo"
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16:26
2.8.02
Ah, por cierto, el equipo de los bikinis rojos ganó el Volleypallooza. La capitana del equipo vencedor tiene quince años. A su lado, Cameron Diaz, Uma Thurman, Gisele Bundchen y Heather Graham parecen cuatro vejestorios atunes. Y dejad de pensar que lo único que deseamos es tirarnos a esas preciosidades. Su vagina nos importa un comino. Lo que nos gustaría es poder rozar sus párpados con los labios, acariciar su frente con lapunta de los dedos, tumbarnos junto a sus cuerpos, escuchar cómo nos cuentan su infancia en Arizona o Carolina del Sur; lo que nos gustaría es ver juntos un culebrón en la televisión, comiendo nueces de Macadamia, y sólo, de vez en cuando, ponerles un mechón de pelo detrás de la oreja, entendéis lo que quiero decir, verdad? Oh, sabríamos cuidar de vosotras, pedir sushis al servicio de habitaciones, bailar lentamente un "Angie" de los Rolling Stones, reír rememorando vuestros recuerdos de instituto (la primera borrachera de cerveza, los ridículos cortes de pelo, el primer amor que es también el último, las chaquetas tejanas, los guateques, el hard rock, la Guerra de las Galaxias, todo eso), pero las chicas cañón prefieren siempre los bookers maricas y los conductores de Ferrari, y ésa es la razón por la cual el mundo no funciona.
13'99 euros - Frédéric Beigbeder
El amigo Frédéric ha escrito un libro bastante magnífico. Pretencioso, desordenado, mal redactado, aburrido en su argumento, pero bastante magnífico aunque sólo sea por la rabia que derrocha y por las mil verdades que cuenta con su lenguaje fácil de publicista. En este caso cuenta la verdad de las modelos. En los primeros tiempos de la publicidad, cuando el amor no era un valor social, las modelos eran objetos sexuales, con cuyo cuerpo soñaba el consumidor. Ahora, y es ridículamente cierto, nos enamoramos de estas bellezas hastiadas de su vida de cocaína y fotógrafos. Ven, Laetitia, a pasar un tranquilo fin de semana. Daremos un paseo y veremos Noche de Fiesta. Ya sabes, en la librería vale 13'99 euros, en la biblioteca es gratis.
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01:05
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