30.6.02

Es sábado y han terminado los exámenes, puedo por fin perder el tiempo en cosas como ducharme, hacer una lavadora, salir a la calle, ir a pagar el alquiler. Al pasar por la Plaza de España -son las doce de la mañana- una pequeña y rutinaria manifestación de señores con bigote y señoras teñidas. No gritan, sólo llevan un par de pancartas, no están acostumbrados a manifestarse: son Gente Decente. Miran a la estatua del Generalísimo (se escribe así, con ísimo y con G mayúscula), que detrás de las vallas está rodeada de andamios. Un día de estos el concello montará una grúa, cortarán sus patas y la sacarán de allí. El caso es que nadie sabe cuándo, y el concello no quiere decirlo, porque se va a armar una gorda. La Asociación de Amigos de la Estatua, que tiene entre otros miembros al padre del alcalde, tiene apostadas dos personas veinticuatro horas al día en la plaza. Normalmente son vecinos asomados a la ventana. El día en que se la lleven de verdad, se dice que están dispuestos a formar un cordón humano.

Pago el alquiler y me entro en un bar a tomar una tapa de tortilla. En portada del periódico está el gran éxito de Natalia, que actuó ayer en Ferrol. Para este verano se espera a Gisela, a Bisbal, a Chenoa y a Julio Iglesias.

Al volver a casa me encuentro uno de estos espectáculos propios de Ferrol: uno de los locos que se pasan el día en la Plaza de Armas está junto a la fuente de donde beben los niños que juegan al fútbol en la plaza, salpicando a todo el que pasa por la acera. La gente le insulta sin atreverse a acercarse. Y cuando voy a pasar a su lado, divertidamente dispuesto a ser salpicado, una señora se le abalanza y le arrea un bolsazo. El loco se le echa encima y la tira al suelo. Todo el mundo está escandalizado, menos yo que me muero de la risa y tengo que salir corriendo porque me están mirando mal.

Por la tarde veo la tele: Cateto a Babor en la primera. Es demasiado duro, así que hago un zapeo. En telecoruña echan un programa... bueno, antes creo que debo explicarte algo sobre las teles locales en Ferrol. Hay tres: Teleferrol, Ferrolvisión y Telecoruña. Teleferrol está afiliada a Localia; Ferrolvisión a la mierda esa de los 906 todo el día (aunque tiene un programa de lunes a viernes a las 11 menos cuarto del que ya te hablaré); y Telecoruña está afiliada a Telemundo, que es el mayor canal televisivo en español de Estados Unidos ¿Has visto en Crónicas Marcianas cortes del famoso programa de Laura? Lo echan en Telemundo ¿Has visto clips de la Corte del Pueblo, donde un juez decide ante las cámaras sobre la vida de los demandantes? También ¿Te suena el Padre Alberto, un cura que conduce un talk show como el Diario de Patricia? Pues adivina dónde sale. Sí, Telecoruña es todo un descubrimiento, pero tiene dos programas que sobresalen: uno es Ritmo y Sabor, una especie de MTV pero con rancheras y corridos, y el otro es SpeedLogic, dedicado al mundo del tuning y afines ¿Da de sí este mundillo para un programa semanal? Pues parece ser que sí. En el de hoy: especial dragsters para niños, vídeos de fans del programa en los que relatan los apaños hechos a sus coches y reportaje sobre un club de motoristas acróbatas de Miami. Los dragsters son estos coches laaargos de minúsculas ruedas delanteras y enormes ruedas traseras, cuyo motor es a reacción. Corren en circuitos rectos de dos en dos. No tienen volantes, ni palanca de cambios, embrague, radio, ni aire acondicionado. Sólo tienen el acelerador y el freno. La misión del piloto es apretar el pie derecho cuando el semáforo se pone verde y apretar el pie izquierdo cuando deja atrás la bandera. No necesita por lo tanto cualidades como piloto, puede ser manco, la verdad es que puede ser cualquier cosa, un hamster podría aprender a conducir un dragster, y es probable que su tiempo de reacción al semáforo, factor crucial en esta actividad, fuera mejor que el de un ser humano. Visto lo visto, ¿está orgulloso un piloto de dragsters de serlo? John, 8 años, campeón mundial de la especialidad infantil: "Hemos tenido que trabajar mucho para llegar hasta aquí, se ha involucrado toda la familia. Mi madre, mi abuela y mi abuelo son pilotos de dragsters, me han entrenado bien, pero el año que viene correré con coches de gasolina [el suyo es de alcohol] y tendré que entrenar mucho para acostumbrarme" ¿Acostumbrarse a qué? ¿La forma del pedal es diferente? ¿Es eso lo mejor que la madre ha podido hacer para su hijo?

Diez menos tres minutos de la noche. Estoy paseando con mi tía Elena por un parquecillo a cuya entrada hay un siniestro cartel: ZONA PROPIEDAD DE LA ARMADA. AUTORIZADO EL PASO. Es duro, pero tiene las mejores vistas de Ferrol. Un tipo vestido de primera comunión se nos acerca y nos dice, por favor, salgan cinco minutos para la bajada de bandera. Mientras salimos aguantándonos la risa, el chico se acerca a la fuente y cierra el grifo. Ni el agua al caer puede interrumpir la gloriosa bajada de la gloriosa bandera, que vemos desde la puerta del parque. Primero una corneta toca lo que tocaría mi abuela si le diéramos una corneta, mientras la bandera baja lentamente. Luego suena el himno de españa por unos altavoces cascadísimos mientras la bandera baja del todo, es recogida y plegada por dos señores también vestidos de primera comunión, que se meten en el cuartel. Ya podemos entrar en el parque. Todo esto me da mal rollo, a pesar de que me muero de risa ¿Es que el ejército descansa de noche ante la amenaza del Enemigo moro o inglés? ¿Es que España no merece tener la bandera izada de noche? ¿Es que la usan como sábana? ¿Por qué no cambian los altavoces? ¿Cantarían el himno si éste tuviera letra? ¿Sonaría sólo la música por los altavoces, o también la letra? ¿Quién lo cantaría? ¿Bisbal o Chenoa? ¿Habría una grabación oficial? ¿Por qué nos han echado del parque? ¿Por qué... por qué TODO?

Bueno, amiguitos y amiguitas, ya sabéis cómo es un día cualquiera en Ferrol. Nunca vengáis.





27.6.02

Las notas que fue dejando marcaron una senda que nadie supo seguir. Pequeños papelitos amarillos a punto de despegarse de anónimas esquinas de la ciudad. Dos, tres palabras a los sumo en cada uno, a bolígrafo azul. Cuando encontré las primeras notas en el portal de la casa de Helen no quise guardarlas, me pareció un atentado a su integridad artística. La noche siguiente ya no estaban, así que empecé a valorarlas como pepitas de oro urbano, anotando siempre la fecha y el lugar en que las encontraba. Con el tiempo reuní las suficientes para empapelar la puerta de la nevera, delante de la cual me sentaba en una banqueta e intentaba encontrar algo, una evolución, alguna conexión, alguna línea de actuación racional. Lo único que aprendí a distinguir fueron las originales de las imitaciones, piedras pintadas de amarillo (¿por qué el oro es valioso? Porque es escaso). Descubrí también que no había una sola palabra que empezara por "r", y que nunca se encontraban notas más allá de Canal Street.




25.6.02

Un hombre calvo comienza su proceso de reintegración en la sociedad el día en que se plantea lo extraño que sería tener la parte superior de la cabeza cubierta de pelo.




24.6.02

En 1917 Marcel Duchamp fue licenciado del ejército francés, con el que había combatido en la Guerra Mundial, y se estableció en Nueva York, formando con otros artistas europeos la Society of Independent Artists. Una de las primeras actividades de esta sociedad fue una exposición abierta a quien tuviera 6 dólares para exponer su obra. Duchamp compró en una tienda de fontanería un urinario, lo firmó como R. Mutt (un seudónimo que sintetizaba el nombre de la tienda y el del cómic Mutt and Jeff), y lo mandó por mensajería a la exposición, posándolo sobre un pedestal de manera que el cacharro rotaba noventa grados con respecto a su posición habitual. Lo tituló Fountain.

La Fuente provocó un tenso debate en el seno de la sociedad artística la misma noche de la inauguración de la exposición, el 10 de abril de 1917. Las discusiones concluyeron en la inmediata retirada de la obra por inmoral, aunque en realidad la retiraron por rara. Ni siquiera la vanguardista Society of Independent Artists estaba preparada para la revolución artística que representaba aquel objeto cerámico. Duchamp abrió el largo camino de la búsqueda de la definición del arte que dura hasta nuestros días ¿Es arte un urinario por estar en un museo? ¿No? ¿Por qué una escultura sí? ¿Depende el arte de la función, de la intención, de la tradición? ¿Basta con la intención para crear arte? ¿Basta con la tradición? ¿Es necesaria la afuncionalidad?

Las andanzas de la Fuente se prolongaron a lo largo del siglo xx. Días después de ser retirada, Marcel Duchamp escribió una carta al director del New York Times haciéndose pasar por crítico en la que consideraba que, dejando aparte su valor artístico, la Fuente no era una obra inmoral, pues en realidad era un trabajo de fontanería. A continuación dimitió de la presidencia de la Society, llevó el trabajo de fontanería a la galería 291 y le pidió a Alfred Stieglitz que le sacara una foto. Esa foto es hoy el único documento gráfico que nos queda de la Fuente; ésta se perdió en alguna mudanza en los siguientes 40 años. En 1964, Marcel Duchamp hizo series numeradas de copias de sus ready mades más famosos (además de la Fuente estaban la Plancha con Clavos o la Rueda sobre Taburete). Estas copias se distribuyeron por los principales museos de arte moderno de todo el mundo. En 1993, en el Musee d'Art Contemporain de Nimes, un hombre llamado Pierre Pinoncelli meó en la reproducción de la Fuente y la golpeó con un martillo. Fue inmediatamente detenido, y en su declaración ante el juez reclamó la paternidad de una nueva obra: Reproducción de la Fuente de Marcel Duchamp Orinada y Golpeada por Pierre Pinoncelli. Fue condenado a pagar 300.000 francos.





22.6.02

Esta noche quería explicar brevemente los motivos por los que quien haya leído el periódico se habrá sorprendido: no hubo huelga, nadie acudió, pero se perdieron miles de millones de euros para la economía española y se causó un daño grandísimo ¿Cómo puede ser ello? ¿Cómo puede una huelga inexistente causar tanto perjuicio? La respuesta me vino a la cabeza cuando anoche veía una peli de beisbol donde Charlie Sheen arrastraba su añeja fama (de Mark Walberg dicen que tiene dos expresiones: de frente y de lado; Charlie Sheen tiene una). Era la típica película en la que un equipo perdedor pero simpático se enfrenta a su destino y consigue ganar el campeonato. Los primeros tres cuartos de película el equipo perdía carrera tras carrera. De repente, surge la chispa -el protagonista se enamora, el entrenador tiene cáncer, los malos se quitan la careta- y a la semana siguiente ya están ganando partidos. Y en estas que se meten a disputar las semifinales, las finales y ganan y fin. Eh, un momento. Estos pavos habían perdido los treinta primeros partidos de la liga. Aunque ganen los dos que quedan antes de los playoffs sólo conseguirán el penúltimo puesto de la clasificación. Pero nada, al guionista le importa demasiado la final como para considerar que el equipo no ha ganado suficientes partidos como para disputarla.

Los héroes modernos, o por lo menos los judeocristianos, tienen una característica singular: sufren. Para los babilonios, Gilgamesh era el puto amo, derrotaba dioses, fundaba ciudades, inventaba cosas sin detenerse en una cualidad tan poco divina como el sufrimiento. Hércules era otro que tal, que si limpiar establos, que si recoger manzanas, que si matar leones. Pero los héroes de nuestra civilización sufren, y les compadecemos por su sufrimiento, contribuye a acercarlos a nosotros. Superman las pasa putas ante un piedro verde, Spiderman es más torpe que Cogollo. En cualquier película americana -y más si el protagonista es Charlie Sheen- los buenos sufren, y este sufrimiento nos hace odiar a los malos porque les hacen sufrir. Pero ganan, ¿eh? El sufrimiento es una anécdota, un punto para el marketing (para películas que han tratado el tema de manera diferente y mucho más interesante, ver La Leyenda del Indomable y El Club de la Lucha).

Ya me he ido por las ramas, no tengo remedio de Dios. Lo que quiero decir es que si hoy en día quieres que la gente se identifique contigo, diles dos cosas: "me han intentado hacer daño" (oh) "pero he vencido" (ah). Primero llamas su atención y se compadecen de ti, luego se identifican porque eres el winner. Traduciendo: habeis causado un gran daño a España (oh) pero nadie ha hecho huelga (ah). Bueno, ésa es la teoría, porque en realidad lo han hecho al revés, anunciando la no huelga primero y el grave daño para el país después. Claro, para quien piense un poco, no tiene sentido, como tampoco tiene sentido la horrible-fulgurante trayectoria del equipo de Charlie Sheen (que, por cierto, eran los Cleveland Indians). Pero la inteligencia no da votos, la gente tiene votos, la gente no quiere inteligencia, la gente quiere Operación Triunfo, la inteligencia se va a dormir un par de horas antes del partido, buenas noches.





21.6.02

Los primeros dos segundos todo fue bien.
Los siguientes quince mil millones de años fueron un poco aburridos. Su relación se enfriaba.

(Ésta ha sido una gran noche. Pedro Ruiz ha hecho huelga)





20.6.02

Decía ayer que los ascensores son lo más parecido al metro. El metro, que se inauguró en 1863 en Londres, es uno de los conceptos mejor desarrollados de la civilización occidental. Es barato, cómodo y comprensible. Y sin embargo, su interfaz de relación con el usuario no ha evolucionado en 70 años, desde que Harry Beck diseñó los planos del metro de Londres. Beck, que era electricista, se inspiró en los diagramas de circuitos que manejaba habitualmente para comprobar que al usuario no le interesa realmente la posición o distancia a la que se encuentre la estación. Así que sustituyó un mapa real de la ciudad sobre el que se superponían las vías por una traducción topológica en la que apenas se mostraban indicaciones estilizadas del río y las principales arterias y monumentos, y eran las líneas de colores, gracias a los modernos mecanismos de impresión a cuatricomía, y las estaciones marcadas con círculos blancos, las verdaderas protagonistas de la imagen. Las docenas de metros que hay en el planeta emplean aún hoy este sistema para sus mapas, y la misma estética de colores, logotipos, que conforma la interfaz de interacción con el usuario.

Al fin y al cabo, el metro no es más que una apretada y aislada red de vías ferroviarias, esto es, un tren. Pero poca gente relaciona fácilmente tren y metro. El metro es fácil, rápido y barato. El tren es incómodo, caro y lento. Yo mismo, que odio los autobuses, nunca monto en tren, ¡porque no lo entiendo! ¿Dónde está el mapa? ¿Por qué el billete no vale lo mismo todos los días? ¿Dónde meto el billete para entrar en el tren? ¿Por qué tengo que subir unas escaleras en vez de tener un andén a nivel del piso? ¿Dónde está el maletero? ¿Cómo sé dónde bajarme? ¿Dónde sentarme? ¿Por qué narices es más caro y lento que un autobús, si no tiene que respetar semáforos ni límites de velocidad en carretera? ¿Me puedo levantar? ¿Me puedo cambiar de asiento? ¿De vagón? Supongamos que quiero llegar a Cartagena, he preguntado al vendedor y me ha dado tres billetes con unas instrucciones que obviamente olvido a los dos minutos ¿Dónde me bajo? En una estación en algún páramo manchego, vale. Un sitio cuya única finalidad es que la gente espere al próximo tren ¿Por qué naranjas el guardia no me deja dormir las tres horas que faltan hasta mi tren? ¿Qué quiere que haga? ¿Pasear por los campos de trigo?

La densísima red de carreteras que cubre Europa nació durante el siglo xx sobre los antiguos caminos. A los estados les resultaba más barato hacer una carretera que una vía de tren, y sobre todo, en la carretera era el usuario el que ponía la máquina, mientras que las vías de tren debían ser equipadas con locomotoras y vagones. La industria automovilística crecía, Europa se reconstruía de una y otra guerra mundial gracias a las factorías de Fiat y Citroën (por enésima vez: la economía es antiecológica). Así, hoy tenemos autopistas de cuatro carriles que conectan las ciudades, y vías de un sólo carril que conectan regiones enteras. Es curioso: ahora sí es más cara una autopista que una vía ferroviaria. Y me encantaría subirme mañana a un tren que me dejara en Madrid en cuatro horas por menos de 25 euros. Pero lo único que puedo hacer es esperar a finales de julio, cuando por fin tenga coche.





19.6.02

La multiplicidad funcional de los objetos es un hecho relativamente reciente. Rodeados como estamos de radiodespertadores, de teléfonoagendas o de duchamasajes, conviene recordar un pasado en el que cada objeto tenía una función definida, y conceptuable de modo físico. Un objeto típico de principios del siglo xx es la tetera eléctrica. Servía, asombrosamente, para hacer té, y sus diseñadores tenían un trabajo fácil: combinar nuevas tecnologías (la electricidad) con necesidades (hacer té) derivadas de costumbres sociales fácilmente analizables. Hoy en día, un diseñador de Nokia se mueve en un mundo casi metafísico, conceptual. Sus proyectos no buscan la satisfacción de necesidades físicas (como hacer té), sino psicológicas; e incluso necesidades no perceptibles en la sociedad actual (¿quién habría pronosticado el éxito de internet hace diez años?). Por ello, los objetos diseñados necesitan cumplir con varias funciones de muchas maneras para satisfacer el mayor número de necesidades posible.

La multiplicidad de funciones ha sido una excusa que me he inventado esta mañana cuando esperaba al ascensor en la Escuela. Jorge dijo que qué raro que el ascensor sólo tuviera un botón. Es cierto. Los one button objects son cada vez más escasos, porque cada vez hay menos objetos que cumplan con una sola función. Pero el gran avance de las interfaces usuario-objeto (pantallas, botones) ha provocado que muchos diseñadores metan botones o pantallas donde no se necesitan. Se confunden la multiplicidad de botones con la multiplicidad de funciones, añadiendo de esta manera funciones inútiles al objeto. El ascensor tiene un botón, me temo, porque es un objeto suficientemente antiguo como para no usar un monitor en sus inicios.

Imaginemos que el ascensor se inventara hoy. Sin duda emplearía una pantalla táctil. Acerquémonos al ascensor recién inventado. La pantalla muestra un esquema del edificio y la situación actual del ascensor. También muestra algún letrero sobre el peligro de usar el aparato y tal vez un banner de publicidad. Varios iconos alineados: uno es el de opciones, lo reconocemos por la lista tras una representación icónica del ascensor, que aparece en programas informáticos; si lo pulsamos nos mostrará información sobre el ascensor (número de kilómetros recorridos, peso, peso medio transportado) y algunas opciones modificables (velocidad de apertura de puertas, velocidad y aceleración de recorrido). Al querer modificar la velocidad de apertura de puertas, nos pedirá un password. Claro, no puede ser que cualquiera vaya modificando las características de un aparato que usa todo el mundo. Así que volvemos a la pantalla inicial apretando la archiconocida flechita a la izquierda. Otro botón: mover el ascensor, reconocible porque el icono del ascensor aparece entre dos flechas. Este parece el que buscamos, ¿no? Lo pulsamos, y se abre una ventana de opciones: Está usted en el segundo piso, ¿a qué piso desea trasladar el ascensor? Un botón pone "al segundo", otro botón pone "a otro", junto a un formulario en el que se puede introducir el número. Pulsamos el botón del segundo, y se abre una ventana "¿está usted seguro?" Sí o no. Me imagino que muy poca gente pulsará el no, y nadie lo hará conscientemente. Pulsamos el sí. Vuelve la pantalla inicial, en la que vemos cómo baja el icono del ascensor hasta el piso en el que un macaco nos representa ¿Algo más? Vaya, hay otro botón, que muestra una puerta abriendose. Tal vez convenga pulsarlo si queremos entrar físicamente en el aparato. Le damos al botón y aparece una ventana "el ascensor está en el segundo piso, ¿desea abrir su puerta?" Sí o no. La puerta se abre. Entramos.

Hasta aquí hemos sustituido el botón exterior de un ascensor por nuestra moderna pantalla. Fuera del ascensor, sólo podemos desear una cosa: que acuda a nosotros. Pero una vez dentro tenemos muchas opciones: ir a qué piso, parar el ascensor, pulsar la alarma... en fin, desisto de inventarme un equivalente tan ridículo como el de arriba. Lo único que puedo anticipar son ascensores con internet. Al fin y al cabo, piensa que los ascensores son lo más parecido al metro.





17.6.02

Estados Unidos ostenta el record mundial en cuanto a número de presos: dos millones, una cifra que se ha duplicado desde 1990. Cada preso le cuesta al estado 25.000 $ al año. Y cada celda nueva cuesta dos veces lo que el mismo espacio en la Quinta Avenida de Nueva York. El aumento del número de presos y los presupuestos disponibles han abierto el mercado al sector privado: las prisiones se han convertido en un negocio rentable. El precio de la acción de Corrections Corporation of America ha subido un 440 por ciento desde enero de 2001. Mientras los presos purgan una condena pueden utilizarse como mano de obra barata. En todo el país, los presos trabajan construyendo hogares para los ancianos, cableando escuelas para los ordenadores o combatiendo los incendios forestales; y gran parte del dinero que ganan revierte en los Estados en que están encarcelados. En Zachary (Louisiana), los presos del penitenciario trabajan por 0,04 $ la hora cuidando los cementerios, limpiando aseos, renovando edificios municipales y segando arcenes. El municipio sólo paga la vigilancia de los presos y su transporte, lo que resulta mucho más barato que pagar, aunque sea el salario mínimo, a unos trabajadores públicos.
California tiene el sistema de servicios penitenciarios más importante de Estados Unidos. Este Estado tiene más reclusos que Francia, Reino Unido, Alemania, Japón, Singapur y Holanda juntos. Desde 1994, el Estado de California ha construido seis cárceles (y sólo una universidad). A pesar de esto, muchas prisiones californianas están sobresaturadas. Esta situación puede achacarse en gran parte al aumento del número de presos provocado por la Three Strikes Law (Ley de las Tres Sentencias), promulgada en 1994. La ley establece que los delincuentes declarados culpables de un tercer delito pueden ser condenados a 25 años o a cadena perpetua, al margen de la gravedad del crimen: en California puede dictarse ahora una condena a cadena perpetua por haber sisado algo en una tienda.


Colors, junio-julio 2002





13.6.02

¿Te aburres oyendo hablar a Josemari? ¿No entiendes nada cuando abres el periódico? ¿Te pierdes hablando con tu abuelo? ¡Tenemos la solución! Pequeño Diccionario de Palabras y Expresiones Rancias, no ordenado alfabéticamente ni, que yo sepa, de algún modo:

poltrona.- Cargo político.
mezquino.- Genéricamente malo.
felipismo.- Corriente sociopolítica mitológica causante de todos los males de Estepaís, que son los que importan.
de pacotilla.- Que merece poco respeto.
mafias.- Curioso fenómeno que produce todo aquello que molesta (mafias de inmigrantes, de delincuentes, de progresistas).
chupar del bote.- Recibir una subvención.
desvergüenza.- Hablar en voz alta.
barbudos piojosos.- Musulmanes.
marear.- Cambiar de opinión.
siniestro.- Genéricamente malo.
progre.- Persona sin valores constitucionales, engañada y potencialmente terrorista.
a quien corresponda.- Muestra de vasallaje, ignorancia y cobardía en una sola expresión.
provincias vascongadas.- País Vasco, Euskadi.
dignidad.- Uno de tantos valores constitucionales.
esfuerzo.- Uno de tantos valores constitucionales.
valores constitucionales.- Conjunto de creencias prehistóricas que concuerda de forma asombrosa con las enseñanzas de Camino.
generalidad.- Órgano de gobierno de Cataluña.
de marras.- Expresión sin sentido pero negativa.
villano.- Genéricamente, malo.
educación.- Capacidad de emplear las palabras y expresiones incluidas en este Pequeño Diccionario.
terrorismo.- Problema más importante del mundo que afecta directamente a un 0,001% de la población; la desnutrición afecta a un 20%.
líos de alcoba.- Violación y acoso sexual de un alcalde ponferradino a una concejala que no se dejaba, la muy puta.
de fiar.- Incapaz de reflexionar y cambiar de ideas.
español.- De aquí, que es lo que importa.
legitimidad.- Valor constitucional que se logra por ser hijo del hijo del hijo del hijo del hijo de alguien y que incluye casa y moto de agua gratis.
reglas del juego.- Leyes vigentes y por lo tanto sagradas.
fidelidad.- Capacidad de comer macarrones todos los días de tu vida.
pornografía.- Personas con poca ropa.
grosero.- Que no emplea eufemismos.
moral.- Uno de tantos valores constitucionales.
amable comunicante.- Persona que está al otro lado del teléfono y que curiosamente no tiene por qué ser amable.

(palabras y expresiones reales extraídas de las cartas al director de La Razón, del programa Los Decanos de la Cope, de diversos artículos de Federico Jiménez Losantos, y de conversaciones escuchadas por la calle en Ferrol)





10.6.02

Mañana a las nueve de la mañana tengo un examen. Así que tendrás que olvidarte por ahora de mi relato de viajes. Sin embargo, sólo una nota, un post-it. He recuperado la vieja idea de reunir en una web multidimensional las relaciones de propiedad de las principales empresas del mundo. Si quieres descubrir algo, vete a las páginas sobre la historia de Kraft y verás cómo las principales empresas alimentarias creadas en todo el mundo durante los tres últimos siglos se iban juntando como gotitas de agua. Si aguantas y lees toda la historia, descubrirás al final que Kraft sólo es una parte del negocio alimentario de Philip Morris, que a su vez controla las otras dos megabrands alimentarias más importantes del mundo: General Foods y Nabisco. Y luego está la competencia -Unilever, Nestlé-. Lo mejor de todo es que toda esta información, cuentas anuales incluídas, se puede encontrar en internet. Bueno, esto es sólo un pequeño ejemplo de lo que quiero plasmar en la web, que se llamará... he estado barajando nombres, a ver qué te parece: "who have the power? where is the power?" que se podría resumir en un rotundo WHTP? WITP? ya seguiré con el tema, pasadomañana también tengo examen.




6.6.02

Estás en clase de cálculo. Es, por ejemplo, martes por la mañana, muy por la mañana. Nadie sabe ni sabrá cómo, pero de repente sucede. Te pica el agujero del culo. Grave tensión dramática que no sabría describir adecuadamente en estas líneas. Pica, y de repente las series de Taylor son algo del pasado, algo sin interés, un sonido que llega a tus oídos pero que no sabes decodificar. El profesor sigue escribiendo, y sabes que sigue escribiendo pero no te importa porque tampoco lo estás viendo, aunque tus ojos siguen enfocados en la pizarra. Estás petrificado esperando que pase todo, que haya sido un sueño, es demasiado temprano y a estas horas sueles estar, de hecho, soñando. Pero al cabo de un minuto confirmas que es real, te pica el ojete y estás en la peor situación del mundo para afrontar el problema (exceptuando, tal vez, una audiencia con la familia real). A tu izquierda tienes una compañera de clase, a tu derecha un compañero de clase, y gracias a los modernos conceptos ergonómicos de los muebles de clase tus muslos se tocan con los suyos. Examinas, tal vez subconscientemente, las posibilidades: rascarte con la mano, rascarte con otra parte del cuerpo, rascarte con un elemento ajeno a tu cuerpo, no rascarte. La primera que descartas es la última. La segunda que descartas es la primera. Así que empiezas un baile en el asiento, con la esperanza de que el roce de tus nalgas entre sí alivie la tensión. El resultado se parece al del tabaco: sólo calma la ansiedad lo justo para seguir en ello hasta que estés escocido. Pero cada vaivén repercute directamente en los muslos de tus compañeros.
- Tío, ¿qué te pasa? Deja de moverte.
- Es que (tu cerebro funciona a velocidades supersónicas), es que me estoy meando.
El margen ahora es estrecho: por una parte te permitirán moverte un poco, pero por otra sabes que les molesta. Así que cuentas mentalmente hasta diez y te mueves a la derecha. Hop. Oh, señor, qué placer. Vuelves a contar, y en el ocho ya te has olvidado de cuál es el siguiente número, y hop, movimiento a la izquierda. Has vuelto a las matemáticas, pero a un nivel, digamos, más elemental. La situación es insostenible. Así que sueltas por primera vez el bolígrafo, que estaba pegado a tus dedos por el sudor, y examinas tu mano, bajando distraídamente los ojos. Es grande, es rígida, y tiene un elemento específicamente diseñado por la Naturaleza para rascarte el ojete: una sabrosa uña en el extremo de cada dedo. Bien, el problema es otro ¿Cómo lograr el contacto entre uña y agujero? El movimiento más natural es el de hacerlo por detrás. Imposible, la mesa te comprime contra el respaldo y te deja el espacio justo para llenar de aire tus pulmones, si no es no muy fuerte ¿Por un lado? Aún peor, porque no hay respaldos, sino cuerpos humanos de tus compañeros concentrados en algo que ya no son las series de Taylor. Vaya, ha pasado el tiempo. Tal vez, y este pensamiento perfecto surge con tanta ilusión como desesperanza, tal vez esté a punto de acabar la clase. El reloj, máquina sin piedad, confirma que llevas veinte minutos sentado. Ergo, faltan otros setenta. Derribadas todas las alternativas, sólo queda una opción: entre inspiración e inspiración, rascarte por delante. Expulsas aire de tus pulmones, y... No, en ésta no, no estás preparado. En la siguiente tampoco. A la de tres...
- ¿Qué haces?
Te han descubierto ¿Pero esta tía no estaba con el Teorema de Comosellame?
- No, es que tengo un huevo mal colocado.
- Ya.
"Ya", en este caso, es una abreviatura de "ya, sí, los cojones, que te he pillao, bacalao, tú lo que quieres es rascarte con fruición el agujero del culo". Y, aunque el resto de su cuerpo atienda a la pizarra, el rabillo de su ojo derecho está fijo en tu mano metida en el paquete. Así que, para disimular, te retuerces un poco el huevo derecho mientras tu dedo meñique se estira y estira y alcanza a rozar el perineo antes de sacar la mano y volver a coger el bolígrafo. Operación fallida, mi comandante. Bien, sargento, aplíquese el harakiri. Señor, sí, señor ¿Alguien propone algún plan? Estás desolado, como cuando en Deep Impact el presidente reconoce que el meteorito va a caer de todas todas y que lo único que puede recomendar es que la gente se ponga a follar sin condón y en posturas que antes no hayan experimentado. Ojalá fuera a caer un meteorito, podrías rascarte apasionadamente sin complejos. Pero todavía faltan... sesenta y cinco minutos. El picor de ojete lleva ahora un plus, como las cajas de cereales: un incipiente dolor de huevo derecho, que se te ha quedado en mala posición. Así que cuando vuelves al vaivén de nalgas, descubres que a cada oscilación el huevo se retuerce un poco más. Magnífico. Si no te hubieras criado en una civilización católica, en estos casos te levantarías, te subirías a la mesa, te bajarías los pantalones y te agacharías para rascarte el ojete a dos manos. Y luego te olerías las uñas. Pero, ay, el qué dirán, ay, la moral, ay, la culpa, ay, el Pecado Original. Ánimo. Sólo queda una hora.





4.6.02

Dormitorio. 15:12.

- Ring. Ring.
- Mnhgga.
- ¡Buenos días! ¿Es usted Francisco Fernández Ferreiro?
- Mñsi.
- ¡Buenos días! Le llamo de Tele2, ¿conoce usted esta compañía telefónica, verdad?
- Mñi.
- Pues le llamo para informarle de nuestros servicios, que como sabrá son los más baratos del mercado de telefonía en España, pues nuestras tarifas son la mitad de lo que cobra Telefónica. Además, Tele2 cuenta con el respaldo de un grupo internacional y con un servicio personalizado de atención al cliente.
- Me imagino.
- Eh, sí. Si, por ejemplo, ¿hace usted muchas llamadas locales?
- (Ouuuaaaaaahmm) No, en realidad no.
- Bueno... se lo decía, porque nuestras tarifas para llamadas locales son de medio céntimo por minuto en horario reducido, por ejemplo, cuando Telefónica le cobraría el doble ¿Hace usted muchas llamadas provinciales e interprovinciales, señor Fernández?
- Mmh. De tú, por favor. No, no hago muchas llamadas provinciales y... e interprovinciales.
- Eh... bueno, se lo decía porque las tarifas de Tele2 para llamadas provinciales e interprovinciales es de sólo 3 céntimos por minuto las veinticuatro horas del día, la misma tarifa todo el día, todos los días de la semana.
- Increíble.
- Y en cuanto a nuestras tarifas a móviles, ¿hace usted muchas llamadas a móviles?
- Pues no. No llamo mucho por teléfono; tengo pocos amigos.
- Bueno, así que si me confirma usted sus datos podrá empezar inmediatamente a ahorrar en sus llamadas con Tele2.
- No, muchas gracias.
- ¿Eh? Bueno, ya le he explicado que Tele2 tiene las mejores tarifas del mercado, ¿qué compañía usa usted?
- Retevisión.
- Bueno, los precios de Retevisión no son comparables a los de Tele2...
- No es una cuestión de precio.
- ¿Ah?
- No. Es una cuestión de imagen.
- Uh... vaya, así que no... ¿no le gusta la imagen de Tele2? ¿Prefiere la imagen de Retevisión?
- Sí, la prefiero. Me gasto menos de 12 euros al mes en llamadas y por ese precio estoy dispuesto a escoger en función de la imagen de marca.
- Pues no sé, por lo menos Tele2 tiene una imagen de marca, ¿no? Porque Retevisión hace años que no emite anuncios.
- Y sin embargo la imagen de Tele2 es de garrulería pura, privilegiando tanto el precio sobre cualquier otro factor que la imagen de calidad se ve seriamente afectada, aunque no creo que la calidad sea inferior. Es una imagen muy pobre, vamos.
- Pues oiga, eso le parecerá a usted. Y por lo menos Tele2 tiene una imagen, porque Retevisión no tiene ninguna.
- Eh... mira, chata. A tí te pagan por esto, no te impliques emocionalmente. Y yo estoy durmiendo, ¿vale? Si a tus jefes no les interesa lo que piense la gente de la imagen de su compañía volvamos todos a nuestro estado anterior a esta conversación, que en mi caso es el estado natural, y me queda una hora antes de irme a clase, ¿ok? Un beso. Adioooos.
- ...
- Clic.





2.6.02

El viernes, concierto de Pablo Milanés y Luis Eduardo Aute en La Coruña. Algo raro. Es el primer concierto que paso sentado. Problemas con las guitarras, supongo que cosa del cambio de temperatura. Aute y Pablo, algo fríos, pero muy profesionales. El público, rarísimo, gritando burradas en medio de las canciones lentas, con un nulo sentido del ritmo, y con pinta de querer irse. Pero no se cortaron de pedir bises. Odio los bises. Si no hubiera ido acompañado, el primero me habría pillado desaparcando el coche. Me parecen una falta de respeto al artista. Veamos: el señor Milanés prepara los conciertos, ensaya, compone, escoge y desecha canciones, y por último sale al escenario y nos presenta su obra. Y el público, para el cual el concierto dura lo que dura el recital, ¡se enfada y pide más! Es como si en la inauguración de una exposición de pintura la gente empezara a gritar "¡más rojo! ¡queremos un retrato de la reina de Inglaterra!"
Qué cutrez de post. Creo que voy a empezar a hacer algo que me prometí que no iba a hacer: contar mis sueños. Ultimamente están bastante entretenidos (es pura estadística: a más dormir, más soñar)