12/27/2002 02:17:03 AM|||paaq|||También me enteré de la graciosa historia de la señora Lillian O'Donahue, que era operadora de teléfonos allí antes de que se inventaran los teléfonos automáticos. En Carnavon, carretera arriba, había una gran antena de satélite que la NASA utilizó hasta los años setenta para rastrear las naves espaciales cuando pasaban por el Océano Índico. En 1964, durante una misión, se cortó la comunicación entre la antena de Carnavon y una estación de rastreo cercana a Adelaida, y todos los mensajes tuvieron que pasar por la señora O'Donahue y su anticuado equipo. La señora O'Donahue estuvo una larga y calurosa noche ante su centralita registrando cuidadosamente mensajes en clave de un puesto fronterizo y pasándolos a otro. Cada vez que la nave Geminis pasaba sobre los cielos meridionales, el destino de la misión -esto me encanta- quedaba en las devotas manos de una modesta ancianita sentada en un rincón polvoriento de una pequeña casita blanca de la costa oeste australiana. Ganó seis dólares por horas extra, me dijo Mike. Esto también me encantó.
En las antípodas - Bill Bryson|||86567341|||