11/8/2002 06:10:47 AM|||paaq|||Normalmente, por profundo y admirable que sea el análisis de una narración, de una obra musical o un cuadro, siempre habrá espíritus que se queden indiferentes y espinas dorsales que no se inmuten. "Asumir nosotros el misterio de las cosas" -como dice tan sagazmente el rey Lear refiriéndose a él y a Cordelia-, es lo que yo sugiero también a todo el que quiera tomarse el arte en serio. A un pobre hombre le roban el gabán (El capote, de Gógol); otro pobre diablo se convierte en escarabajo (La metamorfosis, de Kafka); ¿y qué? No hay una respuesta racional a ese "y qué". Podemos descomponer la historia, podemos averiguar cómo encajan sus elementos, cómo una parte del esquema se corresponde con otra; pero tiene que haber en nosotros cierta célula, cierto gen, cierto germen que vibre en respuesta a sensaciones que no se pueden ni definir ni desechar. Belleza más compasión: eso es lo máximo que podemos acercarnos a una definición del arte. Donde hay belleza hay compasión, por el simple hecho de que la belleza debe morir; la belleza siempre muere; la forma muere con la materia, el mundo muere con el individuo. Si a alguien le parece La metamorfosis de Kafka algo más que una fantasía entomológica, le felicitaré por haberse incorporado a las filas de los buenos y grandes lectores.

Vladimir Nabokov

Y tras haberme leído el magnífico análisis que de La metamorfosis hizo el amigo Nabokov en sus tiempos de profesor en la Universidad de Cornell, me he puesto manos a la obra para transcribir el original con mi viejo escáner, pasarlo a pdf (ocupa medio mega) y subirlo, por si quieres leerlo y no lo tienes a mano:

Franz Kafka - La metamorfosis|||84209887|||