10/24/2002 07:56:08 AM|||paaq|||Nuestro héroe respiró. Tras cinco horas encorvado sobre la mesa, dibujando, le dolía la espalda, la cabeza, las manos. Pero lo que le hizo respirar fue que se había quedado sin ideas, vacío. Pensó que no podía ser tan grave y movió rutinariamente el lápiz, que describió pequeños cubos. Después de doce cubos, nuestro héroe decidió darse un descanso. Al fin y al cabo, llevaba una semana dibujando, como en los mejores tiempos. Al fin y al cabo, el trabajo no le atraía especialmente. Al fin y al cabo, le empezaba a dar todo igual. Al fin y al cabo, pronto empezaría a amanecer, eran casi las ocho de la mañana.|||83447026|||