9/23/2002 04:29:01 AM|||paaq|||Los obreros se dieron prisa. Tenían apenas seis días para llenar las cámaras con estatuas, armas, muebles, mil objetos extraños y otros mil cotidianos. Los sacerdotes bajaban de vez en cuando y correteaban apurando a todo el mundo. Se trabajaba de día y de noche, a la luz de las linternas, en aquella cueva donde el aire escaseaba con tanto trajín silencioso. El último día llegó el cuerpo, todos salieron mientras una docena de sacerdotes manejaba las grúas para encajar los tres ataúdes. Luego sacaron las grúas y metieron los últimos objetos, un par de escudos y los cánopes. Colocaron una piedra que cubrió la mitad de la entrada. Empujaron con cuidado la segunda piedra junto a la primera hasta cubrir el hueco; todo quedó oscuro.
Pasaron tres mil años.
Y se oyó un rascar en la roca. Un ruido sordo al caer un trozo de la entrada. Una luz. Una voz a lo lejos, what do you see? Una voz mucho más cercana, junto a la luz, wonderful things. Era el 26 de noviembre de 1922.|||81974361|||