9/18/2002 05:06:49 AM|||paaq|||De la mentira, I

Suites de hotel, descapotables, abrigos de visón. Todo era mentira. Cuando pronunció la palabra "mentira" mirándome a los ojos, convencido de que no me atrevería a reprocharle nada, me quedé sin respiración. Mentira. La mentira implica una cierta crueldad, a la que me negué a creer que hubiera sido capaz de acceder. La mentira nada tiene que ver con la realidad o irrealidad, yo había dormido en suites y conducido un Ferrari; era todo real, pero a la vez mentira. ¿Es más cruel provocar el disfrute para que la caída sea más dura? ¿Debería haberle pegado? ¿Debería haberle dejado? La puerta estaba abierta y nada me lo impedía; incluso me empujaba, Todo era mentira, me dijo tal vez para que le odiara, era una especie de prueba de fidelidad o de sumisión. Todo era mentira, y se quedó frente a mí esperando. Era una prueba de sumisión y fallé.

-Te han engañado -no pregunté.
-No, no me han engañado, te he engañado yo.
-¿Por qué? -volví a fracasar.
-Para follar contigo.

Me sentí miserable. Debería haberme sentido deseada, una Helena por la que los hombres engañan y matan, y me sentí una puta. Y me di asco y lloré, claro, sentada en el suelo. Él bebía un vodka asomado a la ventana. Pero me quedé. Y esa tarde empezó todo.|||81754258|||