8/3/2002 04:26:22 PM|||paaq|||Acabo de dejar al abuelo en la cama. Hemos venido desde La Coruña en barco, vale 7 euros y tarda lo mismo que el bus. No se pasa calor y la vista es espectacular. La música, desgraciadamente, es la misma (pachanga mix). Pero el barco está lleno de turistas y las conversaciones son más simpáticas. El caso es que le he estado tirando de la lengua al hombre, a ver si por fin me confiesa si alguna vez ha matado a alguien. La verdad es que estoy por creer que no, en la guerra no estuvo en el frente e incluso llevaba a los prisioneros en el camión a visitar a sus familias. Cuando entró en la Guardia Civil ya era 1948 y la época de los paseos había acabado. Además, su destino fue un pequeño pueblo de Asturias del que mi madre guarda sus recuerdos de infancia. Entre 1938 y 1948 mi abuelo recorrió España como soldado. Zaragoza, Barcelona, Teruel, Tarifa, Sevilla, Madrid, Santander. En un arranque de sinceridad me ha dicho que le robaron lo mejor de la vida, le pusieron un fusil en la mano cuando tenía 17 años y no pudo estudiar una carrera, que era lo que más ilusión le hacía en la vida. Y lo intentó, en Barcelona estuvo un año en una academia de derecho, y en los exámenes a suboficiales llegó a sacar nota suficiente para ser teniente. De alguna manera que él todavía no se explica, decidió volver a su aldea perdida en algún lugar entre Lugo y Asturias, a cuidar a sus padres, casarse y cultivar la tierra. Cuando decidió que aquello no era vida, ya se le había pasado el arroz para ascender y ahí se quedó, de sargento de la Guardia Civil, en Fonsagrada, Onís, Caurel y por fin Lugo.

Los reyes son unos mosquitos que chupan la sangre del pueblo y en Argentina tienen lo que se merecen por no pagar impuestos desde hace 50 años y por no trabajar. La historia que cuentan los libros no tiene nada que ver con la que él vivió y los marroquíes no invaden Sevilla porque tienen miedo, que si no de qué. Es una filosofía que jamás le ha impedido ser una persona amable y educada, con terror a la violencia. Hoy ha nacido su decimotercer nieto, en un hospital de Nyon, en Suiza. Es un día especial, y él se siente vivo. Sobre todo cuando vemos al papa en la tele. Tienen la misma edad.

Me ha contado una cosa que me ha dejado intrigado. Cuando llegaban al ejército, los médicos les ponían unas inyecciones que muchos no resistían ¿Qué eran? "Vitaminas, nos decían, pero uno que se llamaba Manolo, de Cabreira, murió allí mismo" ¿Cómo te sentías después de tomarlas? "Me sentía otro, como más valiente y más fuerte" Manda cojones que el Glorioso Ejército Nacional drogaba a sus soldados ¿Qué contenían aquellas inyecciones? Voy a tener que hacer un safari bibliotecario a ver que encuentro.

"A un comandante de La Coruña lo fusilaron, porque le morían muchos chicos de las inyecciones estas... sí, era otro mundo"|||79773211|||