7/25/2002 03:51:45 AM|||paaq|||El señor Leopold Bloom comía con deleite los órganos interiores de bestias y aves. Le gustaba la sopa espesa de menudillos, las mollejas, de sabor a nuez, el corazón relleno asado, las tajadas de hígado rebozadas con migas de corteza, las huevas de bacalao fritas. Sobre todo, le gustaban los riñones de cordero a la parrilla, que daban a su paladar un sutil sabor de orina levemente olorosa.

Así comienza el librito que he estado leyendo todo el día. Bueno, en realidad éste es el principio del capítulo 4, pero es la presentación del protagonista, un hombre cualquiera, Leopold Bloom, un día cualquiera, el 16 de junio de 1904, en una ciudad cualquiera, Dublín... ¿te va sonando?

James Joyce era aquel día un joven universitario de 22 años que tenía una cita con una camarera llamada Nora Barnacle. Picasso no había pintado aún Las Señoritas de Aviñón, Kafka no había escrito su primer libro y Le Corbusier no había construído su primer edificio. África estaba pacíficamente repartida entre los países europeos, el Imperio Austrohúngaro ocupaba la parte de Europa Oriental que no ocupaba el Otomano. Rusia era una lejana monarquía que aún no había vivido su revolución de 1905. Ningún país del mundo permitía votar a las mujeres, España formaba parte del selecto grupo de las democracias parlamentarias en un momento en el que las masas empezaban a contar para la toma de decisiones políticas, lo que propiciaría la polarización ideológica, la creación de mitos colectivos, nacionalismos, las tensiones que estallarían en las dos guerras mundiales. El 16 de junio de 1904 era un día tranquilo en casi todas partes de un mundo que intentaba comprender las leyes de la evolución, el recién enunciado psicoanálisis o las teorías atómicas de Planck. Era, en definitiva, otro mundo. Ulises fue entregada al editor, después de una docena de años de trabajo, en 1922. Probablemente Joyce no tenía ni idea de lo mucho que cambiaría el planeta mientras él se encerraba a describir un día de verano. Las ideas que hasta hoy dominan nuestras vidas, desde el arte hasta la historia, pasaron por encima de una novela tan magistral que a su vez marcó con una línea roja el inicio de la literatura moderna. Y dicho esto, sigo leyendo, sólo me faltan unas quinientas páginas...|||79372243|||