7/4/2002 04:32:04 AM|||paaq|||Cada año por estas fechas se publican los datos demográficos nacionales, que son evaluados con el conveniente maniqueísmo que corresponde a los medios de comunicación: si somos más es bueno, si somos menos es malo. Este año el gobierno se ha de tragar el sapo de conseguir uno de sus grandes objetivos -incrementar la natalidad- a base de negros y moros, así que ha pasado de puntillas sobre el tema. Por mi parte, me fascina la incapacidad mental que muestra un país entero para analizar y extraer conclusiones de unos números tan sencillos. Hemos crecido, ok, somos 200.000 españoles más que el año pasado, ok ¿Alguien sabe por qué es eso intrínsecamente bueno? ¿Alguien tiene alguna idea de por qué hay que crecer indefinidamente? Ah, al fondo se levanta una mano:
-Es que las pensiones no se pagan solas y patatín patatán.
Ah, magnífico argumento. Las pensiones ¿Son por tanto las pensiones el motivo de tener hijos? ¿El gobierno quiere aumentar la natalidad para pagar pensiones? ¿Los premios a la natalidad que pagaba franco eran para asegurar las pensiones? No. El deseo de aumento demográfico es uno de esos sentimientos ocultos que hunde sus raíces en teorías filosóficas de hace la pera. En primer lugar, está la antiquísima y no evaporada creencia de que un país poblado es un país poderoso. Antes esto se conjugaba "a más población, más chavales que mandar a la guerra", ahora "a más población, mayor mercado". Es cierto que el número de habitantes o presión demográfica pueden legar a ser factores geopolíticos, como en palestina, donde las señoras judías no parecen estar dispuestas a tener ocho hijos para contrarrestar el esfuerzo de las árabes. Claro, viendo las cosas de esta manera estamos metiéndonos en el fango de la otredad, de considerar como necesaria la competencia con el vecino, de considerarnos diferentes, de considerarnos vecinos y no hermanos de los simpáticos franceses y portugueses, de no considerarnos francoportugueses, qué coño ¿Qúe más? El positivismo en el que se basa tooooda la civilización occidental, del que ya estarás hasta el moño de oírme hablar. Hay que crecer, crecer es bueno, el progreso ad infinitum. Venga, hagamos la pregunta final que ya es tarde: ¿Hasta cuándo? Si ser 45 millones de españoles es mejor que ser 40 millones, ¿Ser 50 es mejor que ser 45? ¿60 mejor que 50? ¿100 mejor que 60? ¿1000 mejor que 100? Si fuéramos 62.000 millones de españoles ¿no sería la megarrepera y aznar y los periódicos estarían contentísimos, aunque viviéramos más apretados que en hongkong?
Una vez planteadas las dudas, a ver si mañana explico por qué no sólo no está bien, sino que hoy por hoy sería deseable no crecer. Esta noche estoy muy espeso.|||78532812|||