6/27/2002 11:40:41 PM|||paaq|||Las notas que fue dejando marcaron una senda que nadie supo seguir. Pequeños papelitos amarillos a punto de despegarse de anónimas esquinas de la ciudad. Dos, tres palabras a los sumo en cada uno, a bolígrafo azul. Cuando encontré las primeras notas en el portal de la casa de Helen no quise guardarlas, me pareció un atentado a su integridad artística. La noche siguiente ya no estaban, así que empecé a valorarlas como pepitas de oro urbano, anotando siempre la fecha y el lugar en que las encontraba. Con el tiempo reuní las suficientes para empapelar la puerta de la nevera, delante de la cual me sentaba en una banqueta e intentaba encontrar algo, una evolución, alguna conexión, alguna línea de actuación racional. Lo único que aprendí a distinguir fueron las originales de las imitaciones, piedras pintadas de amarillo (¿por qué el oro es valioso? Porque es escaso). Descubrí también que no había una sola palabra que empezara por "r", y que nunca se encontraban notas más allá de Canal Street.|||78285443|||