5/17/2002 12:09:05 AM|||paaq|||Para qué devanarse las meninges. Hay días en que uno no tiene fuerzas para intentar mejorar lo presente. Otros lo han hecho demasiado bien:
Sólo un minuto, o quizá no tanto, reposó José sobre el cuerpo de María. Mientras ella se bajaba la túnica y se cubría con la sábana, tapándose después la cara con el antebrazo, él, de pie en medio de la casa, con las manos levantadas, mirando al techo, pronunció aquella oración, terrible sobre todas, a los hombres reservada, Alabado seas tú, Señor, nuestro Dios, rey del universo, por no haberme hecho mujer.
José Saramago - El Evangelio según Jesucristo|||76635643|||